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Barómetro municipal

Ada Colau y Jaume Collboni, en la presentación del acuerdo de Gobierno para la ciudad de Barcelona.

DANNY CAMINAL

Seguridad y vivienda son las heridas de Barcelona

Joan Tapia

Cuestiones como la inseguridad, el acceso a la vivienda y el encaje Catalunya-España siguen preocupando a los ciudadanos

El pacto municipal entre Ada Colau y el PSC se ha concretado este mediodía. Es pues obligado repasar los problemas que más preocupan a los barceloneses, y el último barómetro municipal (el poselectoral) nos da pistas interesantes.

El problema que hoy preocupa más es el de la inseguridad (al 27,4% de los encuestados) y el porcentaje se ha multiplicado por nada menos que ocho veces desde que Colau llegó a la alcaldía en el 2015. El asunto se ha agudizado en el último año y no toda la responsabilidad puede ser atribuida al gobierno municipal. El déficit de 'mossos' (por el conflicto con la Generalitat y la limitación del número de policías autónomicos) está ahí, así como la inadecuación de las leyes respecto a los robos y los pequeños hurtos. Pero no hay duda de que Colau y Collboni deberán prestar atención a este frente en el que las protestas de ciudadanos y comerciantes por los manteros también contribuyen a la insatisfacción.

Por el contrario, el problema que más se ha reducido es el paro. En junio del 2015 lo citaba el 31,9% y ahora solo lo hace el 3,4%, siete veces menos. Es un buen dato que demuestra (junto a las estadísticas) que la respuesta española y europea a la crisis -fundamentada en la política monetaria del BCE- ha funcionado mejor de lo que se dice. La economía está mejor que en el 2015.

El acceso a la vivienda

Pero que la economía tire y haya más empleo no significa que estemos en el mejor de los mundos, pues están surgiendo nuevas dificultades y desigualdades. El acceso a la vivienda es el segundo problema de los barceloneses, ya que lo cita el 14%.  Pero lo relevante es que es el problema que más ha crecido desde el 2015: el porcentaje que lo cita se han multiplicado por 23 (más que el 8 de la inseguridad). ¿Hay culpable? La realidad es que las ciudades que van bien (Barcelona lo es) tienen la cruz del fuerte aumento de los precios de la vivienda. Por eso se discute, no solo en Barcelona sino también en París y Berlín, sobre el control de los alquileres. Pero la única solución -no operativa a corto plazo- es la construcción de un parque de viviendas públicas que contrapese y limite el alza de las privadas. Y en esto todos los ayuntamientos españoles -que han preferido proyectos más golosos y menos costosos- lo han hecho peor que los europeos. El tema debe estar, pues, en la agenda, pero con menos demagogia y más seriedad.

Otras cuestiones son el encaje de Catalunya en España, citado por el 8,9% y cuyo porcentaje se ha multiplicado por 3,7, y el turismo, que es citado por el 7,2% y se ha multiplicado por 1,35.

Por último, la contaminación y el medioambiente preocupan todavía solo al 3,5% de los encuestados, menos que la circulación y la limpieza. Pero lo significativo es que este porcentaje se ha multiplicado por 3,9 en los últimos cinco años (algo más que los que se refieren al 'procés' y la relación con España). El ayuntamiento no puede dejar de dedicar gran atención a la contaminación que castiga la vida diaria de los barceloneses y la imagen de una ciudad que quiere ser puntera.