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LA CAPITAL CATALANA

Ernest Maragall celebra su vitoria tras una emocionante noche electoral en Barcelona.

JORDI COTRINA

La batalla por Barcelona sigue abierta

Astrid Barrio

Ha ganado ERC por primera vez en Barcelona, pero no ha ganado el independentismo. Las candidaturas constitucionalistas se han impuesto con claridad

La batalla de Barcelona, ha sido probablemente, la más decisiva de cuantas se han librado en estas elecciones municipales en Catalunya. Estaba en juego, tras la victoria de ERC en las elecciones generales, si la primera fuerza política de la Ciudad Condal era una formación independentista o si bien Barcelona seguía siendo, para disgusto de Quim Torra,  un municipio resistente a la ola amarilla –tanto por los lazos como por el avance de ERC– que tiñe Catalunya. Cabe recordar que el presidente ha llegado a afirmar durante la campaña que ante la abdicación de esta última como bastión de la república, Girona había asumido la capitalidad de Catalunya.

Se planteaba,  por tanto,  una lucha entre los partidos independentistas y los no independentistas, pero principalmente una pugna entre una ERC muy reforzada y con un candidato con pedigrí,  Ernest Maragall,  y una Barcelona en Comú liderada por la alcaldesa activista Ada Colau, cuyo espacio político se encuentra en franco retroceso.  Descolgados de la lucha por la primera plaza, según las encuestas, en el ámbito constitucionalista quedaban los socialistas, a pesar del impulso obtenido gracias a la victoria de Pedro Sánchez en las elecciones generales, y más lejos el experimento de Manuel Valls que parecía no acabar de arrancar, y el PP, que muchas encuestas situaban fuera del consistorio. Y en el lado independentista Junts per Catalunya, que se veía claramente superado por ERC en la pugna por la hegemonía en ese espacio, a quien se le pronosticaba un fuerte retroceso, y la CUP a la que también muchas encuestas dejaban sin representación. Pocas expectativas de obtener concejales tenían la emergente Vox y la candidatura Barcelona es Capital, avalada por la ANC y encabezada por Jordi Graupera.

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Los resultados se han ajustado bastante a lo esperado. Y aunque inicialmente parecía que el PSC podía disputar la primera plaza finalmente la disputa ha quedado reducida a cosa de dos, Maragall y Colau y se ha acabado imponiendo el candidato republicano por un escaso margen de votos. Ha ganado ERC por primera vez en Barcelona pero no ha ganado el independentismo puesto que Junts per Catalunya ha experimentado un fuerte repliegue y ni Joaquim Forn, el candidato preso,  ni Carles Puigdemont parecen haber surtido demasiado efecto y porque ni la CUP ni la candidatura de Graupera han logrado entrar en el ayuntamiento. Las candidaturas constitucionalistas se han impuesto con claridad, con un notable avance de los socialistas, una débil mejora de Ciudadanos de la mano de Valls y un leve retroceso de los ‘comuns’, que le ha supuesto perder la primera plaza, y también del PP pero este  ha sido un retroceso que ha sabido a victoria. 

Las elecciones han descubierto las cartas pero  la batalla de Barcelona sigue abierta. ERC ha quedado en primera posición pero no está claro que pueda gobernar.  Está lejos de la mayoría y de entrada solo puede contar con el apoyo de Junts per Catalunya. Aritméticamente hay posibilidad de otras mayorías que permitan a Ada Colau mantener la alcaldía.