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cita con las urnas

Maragall gana a Colau en Barcelona por apenas 5.000 votos y empatan a 10 concejales

El independentismo baja de 18 a 15 regidores al caer JxCat de 10 a 5 y la CUP desaparecer del consistorio

El PSC duplica los ediles de 4 a 8, Ciutadans y Valls pasan de 5 a 6 y el PP logra salvar dos asientos

Rafa Julve

Maragall tiende la mano a todas las fuerzas en Barcelona pero pone la libertad como límite. / JORDI COTRINA (VÍDEO: EFE)

Tenían que ser las elecciones municipales de Barcelona las que sirvieran de corolario a un convulso ciclo electoral repleto de 'ismos' que trataremos de resumir en este párrafo. Ernest Maragall y ERC se imponen al 'colauismo' por apenas 5.000 votos y los mismos concejales, 10 cada uno. Salvo que BComú llegara a un inverosímil pacto contra natura con los 8 concejales de un resucitado socialismo y los 6 de la candidatura de Ciutadans-Manuel Valls (o los 2 del PP) que le permitiera llegar a los 21 regidores de la mayoría absoluta, el independentismo ocupará la alcaldía de la capital catalana. No obstante, el batacazo de JxCat (de 10 a 5 representantes) y el cero de la CUP y de Barcelona És Capital dejan al secesionismo con 15 concejales, tres menos que hasta ahora. El constitucionalismo pasa de 12 a 16.

En la pieza teatral 'The importance of being Earnest', traducida al español como 'La importancia de llamarse Ernesto', Oscar Wilde construyó una sublime comedia de enredos partiendo de la idéntica pronunciación del nombre propio y del adjetivo 'earnest', que significa 'formal' en inglés. En estas municipales, la apuesta de Oriol Junqueras de cambiar cromos con el exconcejal Alfred Bosch ante el fiasco venidero y la estrategia de apoyarse en un apellido icónico para Barcelona le ha dado la mayor victoria a ERC en 40 años de democracia. La importancia de apellidarse Maragall no ha sido el único factor, por supuesto, pero ha sido determinante.

Maragallismo e independentismo han sido claves en una batalla que no da ni mucho menos para incluir a Barcelona en la Associació de Municipis per la Independència, pero que les permite atravesar la ambivalente barrera de los 'comuns'. Aunque todo sea dicho: las críticas a Colau de uno y otro bando por su actitud y la de su partido durante estos años de ‘procés’ han tenido parte de culpa para que no repita, pero también hay que buscar motivos en la gestión de la seguridad ciudadana y de la vivienda, argumentos a los que ella añadió anoche en una comparecencia ante la militancia la "durísima oposición" ejercida por poderes políticos y empresariales.

Desembarco del Rey y la plaza de Sant Jaume

Con ERC líder en Barcelona tras la victoria de las generales del 28-A aunque con un triunfante Carles Puigdemont en la europeas, la guerra intestina por ver quién iza más alto la estelada no escapará del ayuntamiento barcelonés, pues Maragall deberá decidir si "el amor es la traición al deber" o si "el deber es la traición al amor", que dicho en la plaza de Sant Jaume y no en Desembarco del Rey significa que el alcaldable de ERC tendrá que decidir con quién pacta, si hace malabarismos para no irritar a JxCat y evitar que salten las costuras del Govern de la Generalitat o si se decanta a la izquierda y prefiere como socio preferente a Ada Colau, que tras reconocer su derrota ya subrayó a modo de ofrecimiento que el flanco progresista suma 28 regidores. El tranvía por la Diagonal y la batalla por limitar el precio de los alquileres serán dos de los frentes que pueden tensar costuras y en los que también tendrá algo que decir un PSC impulsado por el 'efecto Pedro Sánchez'. Jaume Collboni puede presumir de duplicar las plazas, pero se ha quedado lejos de la gran remontada. Otros en su partido se preguntan qué hubiera pasado con Miquel Iceta de candidato.

Tampoco puede tirar cohetes Albert Rivera, porque su apuesta para frenar al independentismo solo ha dado un concejal más a Cs. En cambio, Josep Bou puede estar contento de salvar dos plazas para el PP cuando muchos lo dejaban fuera.