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Dos miradas

Escrache de vecinos a un centro de menores de Canet.

Es racismo

Emma Riverola

Los ataques a menores extranjeros no acompañados están empezando a sucederse y la ineptitud política no es ajena a ello

Un hombre con un cuchillo en Canet de Mar, un asalto a un centro en Castelldefels, una paliza por parte de un grupo de jóvenes del barrio en la Zona Franca… Los ataques a menores extranjeros no acompañados están empezando a sucederse y resulta inadmisible haber llegado hasta aquí. La falta de recursos no es una excusa para un conflicto que bastaba el sentido común para prever que iba a ocurrir. La improvisación y los errores de gestión en la acogida de estos jóvenes son clamorosos. Desde las semanas que algunos niños pasaron durmiendo en comisarías de los Mossos sin las mínimas condiciones de salubridad, a su instalación en municipios sin planificarlo conjuntamente con los ayuntamientos, hasta la decisión de trasladar a los menores de Castelldefels a otro centro después de haber sido agredidos. ¿Es así como la Administración, es decir, sus tutores, van a actuar después de cada ataque? ¿Premiando a los agresores y culpabilizando a los menores?

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Europa está cercada por la ultraderecha. Cualquier conflicto con estos jóvenes es una bomba de relojería. Si hay casos puntuales de delincuencia entre ellos, tienen que abordarse y no dejar que sean instrumentalizados por grupúsculos xenófobos. El racismo se está desacomplejando, y la ineptitud política no es ajena a ello. Llega la primavera y vendrán más menores. Es el momento de que la Generalitat muestre el plan de acogida desarrollado.