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Análisis

Empresa y conciliación es también una cuestión de prácticas

JOAN CORTADELLAS

Empresa y conciliación es también una cuestión de prácticas

Gemma Altell

Los incentivos pueden ser incluso contraproducentes si no se motiva a las compañías a conocer y estimular el uso equitativo y corresponsable de los tiempos de sus trabajadores y trabajadoras

Es procedente que el Gobierno se comprometa a fomentar la conciliación de la vida laboral, familiar y personal. Por consiguiente lo es también que decida multar a las empresas que la impidan de forma directa o indirecta. Lamentablemente se queda corto si lo que se pretende es una transformación profunda. La conciliación tiene que ir de la mano de la corresponsabilidad; que no es lo mismo.

Cambio en las prácticas sociales y cotidianas

En algunos países que nos llevan la delantera en políticas de igualdad se ha demostrado a lo largo de los años que, una vez más, el sistema tiende a reproducirse y busca sus atajos para volver a esa 'homeostasis desigual' entre hombres y mujeres que no cambia las estructuras profundas. Las medidas de conciliación alentadas por el Gobierno y implementadas por las empresa deben ir acompañadas de un cambio en las prácticas sociales y cotidianas. Analizar que, ante una baja por maternidad intransferible entre mujeres y hombres por el mismo periodo de tiempo lleva a usos de ese tiempo distintos según el sexo, tiene que hacernos cuestionar que algo está fallando. Los datos muestran que, en estos periodos en los países que lo han ensayado, las madres cuidan mayoritariamente de sus hijos e hijas y de la vida doméstica, y los hombres tienden a utilizar ese espacio conceptualmente como 'vacaciones', sustituyendo a menudo el cuidado por actividades de ocio propio, por ejemplo. O como cuando la empresa permite el teletrabajo, las mujeres usan esos espacios para, además del trabajo profesional, añadir la carga doméstica y de crianza a su horario laboral, sobrecargando con ese rol que sigue siendo mayoritariamente nuestro. Estos ejemplos son  el resultado del seguimiento y evaluación de este tipo de medidas. ¿Quiere ello decir que no son adecuadas o que se quedan cortas? A mí parecer, se quedan cortas. La clave está en la corresponsabilidad y el uso de los tiempos.

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Concebir la conciliación en abstracto sin tener en cuenta la perspectiva de género reproduce los roles y prácticas que estamos intentando transformar. Mayores incentivos a la conciliación, si solo se acogen a ellos las mujeres o son las mujeres las únicas que interpretan esas medidas para facilitar el cuidado de las personas, pueden ser incluso contraproducentes para ellas en sus carreras profesionales. De hecho algunas de las medidas de aparente "flexibilización" para facilitar la conciliación -como las jornadas reducidas, entre otras-, al ser adoptadas mayoritariamente por mujeres, han contribuido a la precarización de laboral de muchas de ellas y a la reducción de su autonomía económica.

Medidas encaminadas a incentivar a las empresas a conocer y estimular el uso equitativo y corresponsable de los tiempos (familiar, personal y laboral) de sus trabajadores/as sería avanzar un paso más en equidad. Por otro lado, ¿debería también el Estado ejercer esa corresponsabilidad en la conciliación y en concreto en los cuidados?