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Según la OIT

1 de cada 4 mujeres en España no trabaja para cuidar de sus hijos o de sus mayores

16 millones de personas realizan trabajos de cuidados sin remunerar en España, el 14,9 % del PIB

Sara Ledo

Dos abuelos juegan con sus nietos.

Dos abuelos juegan con sus nietos. / ALBERT BERTRAN

"El trabajo de cuidados no remunerado constituye el principal obstáculo para la participación de las mujeres en el mercado de trabajo", indicó este lunes la directora de condiciones laborales e igualdad de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Manuela Tomei. Y los datos le dan la razón: el 25 % de las mujeres españolas en edad laboral reconoce no buscar empleo porque tienen que cuidar de sus hijos o de sus mayores, según un informe de la OIT. Un porcentaje superior al de países vecinos como Portugal (13%) o Francia (10%).

Pero también a nivel mundial esta es la principal excusa indicada por las mujeres en edad de trabajar para estar fuera del mercado laboral. En lo que va de año, 606 millones de mujeres señalaron no estar disponibles para trabajar ni buscando un empleo por este motivo, mientras que en el caso de los hombres la cifra desciende a 41 millones.

La OIT entiende por trabajo de cuidados la realización de cualquier actividad directa relacionada con la atención de un niño o de un mayor, su alimentación o aprendizaje, así como indirecta, es decir, la limpieza de la casa o las tareas de cocina. En este sentido, en España en 2018 se emplearon 130 millones de horas a estas actividades, lo que corresponde a 16 millones de personas trabajando ocho horas al día sin percibir ninguna remuneración, es decir, el equivalente al 14,9 % del PIB español si estas horas se pagaran según el salario mínimo. 

Brecha de género

Un trabajo sin salario que además tiene un componente de género puesto que el 68% del tiempo total dedicado a este tipo de tareas lo soportan mujeres, es decir, las mujeres dedican 2,1 veces más tiempo que los hombres al cuidado de sus hijos y de sus mayores. No obstante, esta diferencia se está reduciendo muy ligeramente. En los últimos 20 años la contribución de las mujeres a estas tareas ha disminuido a una velocidad anual de 2,1 minutos por día al año, mientras que la de los hombres ha aumentado en 1,1 minutos.

Una brecha que se acentúa todavía más en el caso de familias con hijos menores de 6 años. Según Tomei, la paternidad "supone un premio" en términos de inserción en el mercado laboral, en tanto que tener un hijo supone una tasa de empleo del 83,2% para los hombres mientras que no tenerlo se sitúa en el 73,9%. Para las mujeres la tasa de empleo aumenta muy ligeramente de 65,7% con hijos al 65,2% sin ellos. "Es un reflejo de la situación en la que el hombre se considera que tiene que satisfacer las necesidades de la familia y la mujer es la cuidadora y la trabajadora secundaria, ayuda en el presupuesto familiar pero no constituye un agente económico de importancia", resumió.

En el año 2015 había en España 10 millones de personas que necesitaban cuidados (7 millones eran menores de 15 años y 3 millones ancianos). Unas cifras que se reducirán de cara al año 2030 hasta los 8,8 millones y sufrirán un cambio de composición debido al envejecimiento de la población (5,6 millones de menores de 15 años y 3,2 millones de mayores).