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ANÁLISIS

Solo el Barça puede perder esta Liga

Emilio Pérez de Rozas

Puedes mirar a Mateu Lahoz, puedes señalar a Mateu Lahoz, sí, pero, como poco, chuta alguna vez a puerta

Es posible que el Cholo Simeone no crea demasiado en la posibilidad de ganar la Liga. Bueno, en realidad lo que no quiere es meterse presión, dado el equipazo que tiene, para no decepcionar a los suyos. Pero es evidente que el Barça, en el que, sin duda, ha sido uno de los peores partidos de la era Valverde, le ha ofrecido una ocasión primorosa para creer en algo que le parecía impensable y que ahora tiene a su alcance: ganar en el Camp Nou, el próximo domingo, y disputarle el título al Barça de Leo Messi, que, ya se sabe, no es un Barça cualquiera.

Los barcelonistas, que anoche no dispararon una sola vez a puerta durante toda la segunda parte, peor aún, durante los seis minutos añadimos ¡ni siquiera añadiendo seis horas más hubieran marcado!, tendrán que volver a ganar esta Liga, que tenían masticada, en el gran duelo frente a los colchoneros.

Cierto, aún tienen ventaja; cierto, juegan en casa; más cierto, siguen siendo los grandes favoritos en ese partido y en el resto de jornadas pero ayer, en Las Palmas, frente a un equipo que sabía muy bien lo que hacía y se mereció, con mucho y por mucho, el empate, no dio la sensación de ser un líder sólido.

Pues sí, Mateu, sí

Hubiésemos podido empezar este textito señalando, cómo no, al inefable Mateu Lahoz, un árbitro al que le ha superado ya su propio personaje, ese colegiado que quiere estar por encima del resto de compañeros y, sobre todo, que no cesa de dejar su sello en cualquier partido y, peor aún, en cualquier acción, desde la no expulsión, por tarjeta roja directa por manos, al meta argentino Chichizola, poco antes de finalizar el primer tiempo, a la invención de un penalti ¡vaya, el primero tras 78 partidos que le señalan al Barça! que significó el empate (merecido) de los canarios.

Un solo párrafo a Mateo Lahoz porque el Barça no hubiera ganado con otro árbitro

Le podemos dar vueltas al papelito de Lahoz. Le podemos considerar el personaje del encuentro, pero deberíamos dedicarle únicamente ese parrafito para escribir que este Barça tampoco hubiese ganado con otro árbitro. Y eso que el 'Txingurri' puso todo lo que tenía en el campo, no dejándose a nadie en Barcelona ni tampoco en el banquillo.

Todos los millones estaban sobre el césped y todos los jugones, todos, tuvieron su oportunidad. Y, sí, al margen, como siempre, del faltón de Messi (quinto gol de falta y cuarto tanto a balón parado en sus últimas siete ejecuciones), no hubo nada más. Y cuando escribimos nada más es nada más.

Humo. Pases y más pases, quiebros inútiles (tanto de Messi como de Coutinho y de Dembélé) y paredes inoperantes entre Umtiti, Sergi Roberto, Rakitic y Busquets.

Fue un partido que demuestra que la valentía que Paco Jémez, un entrenador suicida pero honesto, trabajador y, sobre todo, fiel a su idea de fútbol total y, sobre todo, disciplinado y sacrificado, merecería que tuviese la recompensa de la salvación de un equipo, el Las Palmas, que hasta la llegada de este simpatiquísimo y honesto bocazas estaba totalmente perdido en la cola.

Domingo, 16.15, hay Liga. Para que la gane el Barça. Digo.
 

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