07 ago 2020

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Jesús Ferreiro, frente a la mayor maqueta del Titanic del mundo, expuesta en el Marítim de Barcelona.

JOAN PUIG

Jesús Ferreiro: "Yo habría viajado en la tercera clase del Titanic"

Núria Navarro

En los años 70 y 80 fue la voz de 'Onda Pesquera', un modesto y adictivo programa de Radio San Sebastián-Cadena SER que tenía localizados a más de 9.000 marinos. Jesús Ferreiro (Corme, 1945) llegó a ser tan célebre que llevó la prensa de Cassius Clay, medió en el secuestro de 36 pescadores a manos del Frente Polisario y hasta se carteó con el senador Obama. Desde 1998 lleva el timón de la Fundación Titanic, la única en el mundo que fomenta la memoria de aquel hundimiento.

Todo empezó con un naufragio. Yo tenía 7 años. Un tío que hizo las Américas compró un barco, el 'María Teresa', tripulado por familiares. En el primer viaje se estrelló contra las rocas y murieron nueve (mi padre iba a ir en el siguiente como capitán). Me indignó cuando vi que los diarios relegaban la noticia a una esquina de la página 8 mientras que en la primera había un titular a tres columnas sobre la muerte de un albañil en Lasarte. Me prometí hacerme periodista para hablar solo de la mar.

Una promesa muy precoz. Ya de pequeño me gustaba contar noticias. De monaguillo me encargaba de la proyección del cine de la capilla, en el barrio pesquero de Pasajes, en Guipúzcoa. Iba escuchando la radio y paraba la proyección para meter un cable. De mayor pude cumplir mi sueño. 'Onda Pesquera' era humilde pero muy humana.

Eso enganchó. A mucha gente. Un día me llamó Emilio de Ybarra, el presidente del BBV, para invitarme a comer. "No sé por qué narices, yo, que no tengo nada que ver con el mar, pongo el despertador para oírte en 'Onda Pesquera'", me dijo. Otra curiosidad: hicimos muchas recaudaciones para los huérfanos del mar, y Valladolid, que está en el interior, era de las que más donativos hacía.

¿Aquel primer naufragio también explica su pasión por el Titanic? No. Se explica porque desde que empecé 'Onda Pesquera', en 1963, todos los días 14 y 15 de abril hacíamos un especial sobre el Titanic. Eso me dio pie a entrevistar a 39 supervivientes. Y cuando en 1985 se descubrieron los restos, se me ocurrió hacer una exposición. Empezamos con una muestra pequeñita en Empuriabrava, y hoy en 'Titanic the reconstruction' [en el Museu Marítim hasta octubre] tenemos la maqueta más grande del mundo. Pero, ¿sabe qué es lo importante?

¿Qué? Que la gente joven, escuchando las historias de los supervivientes, sepa que existe el amor, la honestidad, la lealtad, la entrega. Son valores que en 1912 cotizaban al alza.

Dar con los supervivientes debió de ser una tarea titánica. Fue difícil el primero, un tripulante británico. Lo logró mi mano derecha en el programa, Soraya Kerfi, que tenía contactos con un armador británico. Luego unos nos daban los teléfonos de los otros.

¿Su favorito? Millvina Dean, la última superviviente viva. Era un bebé cuando embarcó, pero su madre, que viajaba en tercera clase, le recordó la historia toda su vida. Celebré con ella sus tres últimos cumpleaños en Southampton. Me regaló un anillo que exhibimos en la exposición. Ella deshizo mitos de alguna película.

No le gusta la versión de James Cameron, deduzco. Cameron inventó una historia de amor para contar el naufragio, pero se permitió licencias graves, como el suicidio de uno de los oficiales o el que las verjas que separaban las clases estaban cerradas.

De haber viajado en aquel buque, ¿dónde le habría gustado estar? Habría viajado en un camarote de tercera clase.

¿Pudiendo elegir uno de primera? Los de tercera fueron los que más disfrutaron. Estaban maravillados porque les hacían las camas y les servían la comida. Los de primera estaban muy acostumbrados al lujo.