Tendencia amarilla

Las 10 mejores tortillas de Barcelona

Aquí se forman colas por un pincho. Es la captura gastro que ahora desata más codazos por Barcelona. Estos son los locales de Barcelona que le echan más huevos

Òscar Broc

Tortillas de Mantequerías Pirenaicas.

Tortillas de Mantequerías Pirenaicas.

Con patata, con cebolla, sin cebolla, cuajada, babosa, trufada, con chorizo, de bacalao, en un bocadillo, ¡venga ese pincho!… La tortilla está viviendo un romance de lo más tórrido con algunos locales de Barcelona. En un terreno sembrado de trampas en forma de aberraciones sobrecocinadas, resecas como el esparto y de un sospechoso amarillo Pikachu, hay que poner en relevancia los garitos que veneran dicha receta y hacen magia con ella. La línea que separa el espanto del placer es finísima cuando hablamos de tortillas, pero con esta lista es imposible errar el tiro: los siguientes bares y restaurantes echan en la sartén antiadherente veteranía, atrevimiento, respeto, honestidad y huevos. Muchos huevos.

Pinchos en el ‘Upper’ 

Podio tortillero

Yo, como Belén Esteban con Andreíta: por la tortilla de Mantequerías, ¡ma-to! Las colas que se forman el fin de semana para engullir sus pinchos lo dicen todo. Fabrican unas tortillas pornográficas, recién hechas, gruesas como el pescuezo de Mike Tyson, con las patatas y la cebolla flotando como caramelitos en una nube de cremoso huevo… Toma nota: la de jamón, la trufada y la de chorizo te darán lo que no encuentras en Tinder.   

Mantequerías Pirenaicas. Muntaner, 460.


El Rey Amarillo 

Tortillas en la cima


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Hay que bregar hasta el parque de Monterols, pero la ascensión a Sant Gervasi tiene como premio una tortilla que todavía reverbera en mi boca semanas después de haberla probado. Este nuevo bar-restaurante-vermutería tiene el sello de calidad del chef Peppe Palo (del tristemente desaparecido Un’Altra Storia), un valiente que no se acomoda en la simplicidad de la escueta carta, y lleva lo cotidiano a un nivel de excelencia estratosférico. Mi tortilla favorita de Barcelona sale de aquí: se hace al momento y es un círculo de amarillenta felicidad que explota en el plato en cuanto le hincas el cuchillo. Delicada, jugosa, con la patata y cebolla a punto de caramelo, y esa membrana exterior elástica, perfectamente cocinada… ¡buah! Si fuera una ópera del Liceu, la ovación sería tan salvaje que se llevaría varios bisoñés por delante.   

Bar Monterolas. Hercegovina, 22.


Vascos de gama 

Las reinas de Poble Sec


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Taberna vasca con pedigrí, magnífica terraza en plena calle de Blai y posiblemente las mejores tortillas que servidor ha ingerido en Poble Sec. No hay que hacerle ascos a los 'pintxos', no hay que ser desconsiderado con su puchero, pero que a nadie se le ocurra pedir la cuenta sin haber nadado antes en sus irresistibles tortillas: melosas, preñadas de sabor, de entrañas babosas y rellenos de 'blockbuster' de acción. Las reinas de la casa imponen más que los hermanos Baldwin juntos: la de patatas con cebolla, la de chorizo y la de chipirones en su tinta cambian vidas a precios muy razonables. Y prohibido beber agua, que tiran las cañas desde el mismísimo cielo.    

Koska Taverna. Blai, 8.


Autopista hacia el cielo 

Tonterías las justas

Pocas tortillas como la de Lalans. Veo en su Instagram que han llegado a tenerlas de 10 centímetros de grosor. El cacho pincho aterriza con pan con tomate y el precio parece de otros tiempos. En este bar de barrio no están para tonterías y me colocan un doble trozo de tortilla imponente, voluminoso, un ejemplar majestuoso con la patata en perfecto estado de revista, la cebolla bien pochadita y dulzona, y un aspecto acaramelado y ambarino que te acerca peligrosamente al éxtasis. Puedes gemir si te apetece, no serás el primer cliente que descubre que la tortilla del Lalans puede ser mucho mejor que un revolcón.   

Lalans. Avenida de Mistral, 44. 


Pepe nunca falla 

Pincho de altura

El fin de semana se desata la locura por sus tortillas; hay codazos para capturar alguna de sus piezas enteras para llevar. Entre semana, se encomiendan al pincho de tortilla de patatas con cebolla y les basta, pues juegan con un artefacto libidinoso que debería ser asignatura obligatoria en las academias de cocina. Casa Pepe lleva preparando esta tortilla desde el siglo pasado; no hay nada que no diga "devórame" en sus triángulos de ámbar. Hablamos de una tortilla caramelizada por dentro, nunca babosa, con la patata muy tierna y corteza firme. Ah, y que no falte el pan, con algo tendrás que rebañar el plato hasta arrancarle el esmalte.   

Casa Pepe. Balmes, 377. Plaza de Bonanova, 4. Tanger, 98.


Queens of the North 

Tortilla en 3 movimientos


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Sin ambages: en Norte se desayuna y jala de fábula. Es imposible no volver a esta pequeña trinchera que lo único que dispara es amor en formato comestible. En su ajustada carta de influencia vasca y gallega no hay fallos: su plato de verduras a la gallega, de hecho, merece un premio. Pero también hay espacio para las tortillas. Y resulta que las bordan. ¿El bocadillo de tortilla a la francesa con pan del Forn Sant Josep? El mejor del barrio. ¿La tortilla de bacalao? Delicada y con mucha personalidad. ¿El pincho de tortilla de patatas? Cremoso, sabrosísimo y con pan con tomate: entre mis favoritos de Barcelona. Qué fácil es amar este sitio.   

Norte. Diputació, 321. 


Una tortilla viene a verme 

‘Delivery’ con un par


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Joel y Carla se centran en un solo producto, la tortilla, y un solo formato, el 'delivery' con reparto propio. Una especialización que se traduce en piezas de autor de enorme calidad, diseñadas para resistir los rigores del transporte. 12 euros el ejemplar y comen dos. Cambian sus creaciones mensualmente, experimentan con producto de temporada y proximidad, y están a dos clics de casa. Me pido una con panceta Maldonado, cebolla y setas (al punto menos), y el ejemplar llega sin alteraciones, todavía caliente y con un relleno jugosito, sin charcos líquidos. La devoro y certifico las buenas sensaciones: mola un huevo (risas enlatadas).   

Por Huevos.


Paraísos de la tortilla 

Las más grandes

Tortilla de Flash Flash.

/ fimedio

Dos instituciones de la tortilla barcelonesa que mandan desde hace, ejem, un huevo. Les Truites es un sueño para los amantes más intrépidos de la tortilla: agitan huevos desde 1978 y arriesgan con experimentos que siempre les salen bien. Tortilla de pulpo, de pollo al curri, ¡de patatas bravas! Y de postre, tortilla con chocolate, faltaría más. Dicen que ya suman más de 180 variedades y subiendo. 

Por su parte, con su exquisita y eterna decoración retro, Flash Flash se muestra como algo más que un restaurante: es un estado de ánimo. Las vibraciones fantasma de la modernidad barcelonesa de los 70 agitan las esponjosas y sublimes tortillas de la casa. No tienen igual, son jugosas, académicas y hay casi medio centenar de variedades (dulces incluidas). El año pasado cumplieron 50 años, pero están más jóvenes que nunca, como Benjamin Button.

Les Truites. Arimón, 22. 

Flash Flash. La Granada del Penedès, 25.


Los clásicos no mueren 

Yo a Michigan y tú a California

Cuando el Michigan cambió de manos, muchos temieron que se perdiera la receta de su tortilla de patatas, alabada, cuenta la leyenda, por el mismísimo Manuel Vázquez Montalbán. Afortunadamente, la casa sigue facturando un material de primera que triunfa gracias a la mesura; no hay nada burdo en la tortilla del Michigan, es un triángulo fino y en perfecto equilibrio, que se devora rápido. Sus entrañas apenas cuajadas, con esa patatita tierna y desmigajada, son una tentación de proporciones bíblicas. 

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Michigan. Travessera de Gràcia, 22.