Exposición en el Museu del Disseny

Algo más que la mano derecha de Le Corbusier: Charlotte Perriand y otras diseñadoras olvidadas por la historia

El equipo de diseño de la General Motors.

El equipo de diseño de la General Motors. / EPC

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Leticia Blanco
Leticia Blanco

Coordinadora de Cultura y Ocio

Especialista en Literatura, ensayo, moda y feminismos.

Escribe desde Barcelona

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Charlotte Perriand tenía 24 años la primera vez que entró en el estudio de Le Corbusier para pedir trabajo. “Aquí no bordamos cojines”, le espetó el arquitecto. Era 1927 y aunque Perriand se convirtió rápidamente en su mano derecha y en una de las diseñadoras de mobiliario más innovadoras del siglo XX, siempre estuvo eclipsada por la colosal figura de 'Corbu', una suerte que también corrió Eileen Gray.

Algo parecido le sucedió a la arquitecta e ingeniera Galina Balashova, diseñadora de todos los interiores de las naves y estaciones espaciales soviéticas en la década de los 60 que jamás fue reconocida por sus ideas y en cuyo contrato figuraba que era guardia de seguridad. O a las diez ‘damiselas del diseño’, estudiantes del Instituto Pratt, que la General Motors fichó a principios de la década de los 50 para diseñar los interiores de sus coches y que usaba como reclamo publicitario. O Gertrud Arndt, que en la Bauhaus diseñó la famosa alfombra nº2 que el director de la escuela, Walter Gropius, tenía en su despacho, porque se suponía que el departamento de textiles era ‘femenino’. Su sueño, en realidad, era ser arquitecta.

La 'chaise longue' de Charlotte Perriand. /

EPC

La tradición del diseño está llena de historias como las anteriores, vidas de mujeres torpedeadas y olvidadas por la historia a las que ahora empezamos a descubrir. De eso va la exposición ‘SOM AQUÍ! Les dones en el disseny.1900- Avui’, una muestra producida por el Vitra Design Museum y ampliada por el Disseny Hub Barcelona que hasta el próximo 7 de enero brinda una oportunidad de oro para descubrir a las pioneras del diseño en el siglo XX.

La artista y diseñadora Ray Eames en acción. /

EPC

Una revisión del museo con perspectiva de género que reúne a 80 figuras del diseño, de Jeanne Toussaint (directora creativa de Cartier durante más de 50 años) a Annika Rimala (diseñadora de Marimekko) o la arquitecta Lina Bo Bardi junto a una remarcable selección de 50 creadoras catalanas, algunas conocidas como Nina Masó o Nani Marquina, otras menos como Núria Pié Barrufet, Mireia Riera Simon, Mont Marsà o Anna Calvera.

¿Dónde están las mujeres?

La parte de la exposición del Vitra, comisariada por Vivianne Stappmanns, Nina Steinmüller y Susanne Graner, empezó a gestarse hace tres años cuando desde el propio museo se preguntaron por qué la mayoría de las piezas de su colección eran de diseñadores mientras editaban ‘The atlas of furniture design’. ¿Y si había diseñadoras ocultas por los libros de historia, todavía por descubrir? ¿Dónde estaban las mujeres? La respuesta no tardó en aparecer y el resultado desvela historias curiosas que invitan incluso a reflexionar sobre lo que entendemos por diseñador.

La reina del bricolaje

Es el caso de Louise Brigham, que en 1909 escribió ‘Box Furniture’, un manual para hacer muebles a partir de cajas de madera de fruta. El que está considerado como uno de los primeros manuales ‘do it yourself’ de mobiliario se convirtió en un bestseller, sobre todo entre los inmigrantes que llegaban sumidos en la pobreza a Estados Unidos, y Brigham acabó abriendo una escuela, convertida en la reina del bricolaje casero. Mención a parte merecen las creadoras que compartieron vida y trabajo con sus parejas, a las que durante décadas se les ninguneó sistemáticamente cuaquier atisbo de autoría, como Aino Marsio, la esposa de Alvar Aalto, o Ray Eames, pareja de Charles.

De las sufragistas a las feministas de los 80

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La misma pregunta se hicieron en el DHUB, que en los últimos dos años ha emprendido una labor de arqueología feminista para desentrañar una genealogía del diseño hecho por mujeres centrada en las décadas de los 60, 70 y 80, cuando las “ganas de cambio” y el inicio del movimiento por los derechos de la mujer empezaron a cobrar fuerza en plena dictadura. “Lo que presentamos no es una totalidad; seguiremos investigando”, explican las comisarias catalanas Teresa Bastardes, Isabel Cendoya e Isabel Fernández del Moral, que a fuerza de tirar del hilo y de entrevistas han conocido a un puñado de diseñadoras fuera del radar el museo. Más del 60% de las piezas expuestas son nuevas, casi todas donaciones de particulares.

De las sufragistas que hacían sus propias pancartas para reclamar el voto en 1907 a las feministas que en los 80 diseñaban las primeras campañas de la Generalitat contra los embarazos no deseados, la historia del diseño está llena de mujeres que lo han usado para ayudarse a sí mismas: qué sería de nuestras vidas sin los sujetadores para pechos que han sufrido una mastectomía, los succionadores de clítoris o las copas menstruales. También están en la exposición.