Una de las fotografías que documentan los ’Túneles del Sol’, en Utah.

Una de las fotografías que documentan los ’Túneles del Sol’, en Utah. / JORDI OTIX

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Elena Hevia
Elena Hevia

Periodista

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De todos los movimientos artísticos que se cocinaron en los años 60, el Land Art no es uno de los más conocidos o populares. Lo acuñó el norteamericano Robert Smithson y propugnaba vincular arte y paisaje. Fue básicamente una propuesta realizada por hombres blancos que, a golpe de excavadoras e ideas brillantes, decidieron intervenir en los grandes espacios estadounidenses situando en aquellos desiertos, mesetas o praderas instalaciones y enormes esculturas. Sin embargo, pese a que básicamente el Land Art fue un coto masculino, hubo en él mujeres artistas que en su momento fueron invisible, o mejor dicho, fueron invisibilizadas.. Ahora, el Museu de Art Contemporani de Barcelona, Macba, con la muestra ‘Nancy Holt. Dentro Fuera’ que desde este miércoles rescata la memoria de esta artista que estuvo en el centro de ese movimiento también llamado arte ambiental, pese a que sus colegas jamás la tuvieron en cuenta y haya tenido que llegar el siglo XXI para que se dé valor a sus cinco décadas de producción artística. Hasta fechas recientes , Holt (Massachusset, 1938 –Nueva York, 1914). compañera de filas de Richard Serra o Michael Heizer. fue en la práctica una apostilla al trabajo de Smithson, su esposo, quien falleció en 1973 a los 35 años en un accidente aéreo, dejando a Holt como legataria de su trabajo. Gracias a su labor como conservadora de su obra, el trabajo de Smithson es hoy de sobras conocido. No así el de ella.  

La muestra procede del Bildmuseet de la Universidad de Umea, en Suecia en colaboración de la Holt / Smithson Foundation y ha sido comisariada por Lisa Le Feuvre, Karen Di Franco y Teresa Grandas. Así reúne esculturas e instalaciones de grandes dimensiones, trabajos audiovisuales, fotografía y documentación de sus proyectos, y en esta ocasión ha sido ampliada con seis obras más. Una de ellas, ‘Holes of Light’ de 1973, es la primera vez que se exhibe públicamente. Se trata de la proyección luminosa en una pared de dos focos que a través de unos orificios provoca en el espectador una reacción dinámica.

Uno de los dispositivos ópticos, 'Locators', de Nancy Holt en el Macba.

/ JORDI OTIX

Exhibir en el interior de un museo obra que ha sido concebida para estar a cielo abierto puede parecer una incongruencia, pero no lo es si tenemos en cuenta que, según explica Le Feuvre, “para ella el espacio exterior no se opone al interior, sino que más bien se trata de una extensión del espacio expositivo al que nunca renunció”. Básicamente, Holt se preguntó a lo largo de toda su vida qué significa mirar. Para ello interrogaba a su público diciendo ¿qué ves? ¿pero qué ves de verdad? Esa conciencia de la propia mirada la lleva a concluir que, como recuerda Grandes en un exceso sentimental asumido, que aunque “la percepción no va a cambiar el mundo pero sí cambia la percepción del mundo y ello ayuda a transformarlo”. 

El punto de vista, de la persona que mira de dentro hacia afuera es fundamental en las obras de la artista que creó a partir de 1971, dispositivos de visión llamados 'Locators', tubos industriales en forma de T que básicamente focalizan campos de visión, transforman óvalos en círculos o permiten ver, a modo de ventana indiscreta, los cristales rotos de un ventanal en la parte trasera de la Casa de la Misericordia, fuera del Macba, recreando la ventana rota que la artista podia ver en su domicilio de Nueva York.

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Pero sin duda una de las más celebradas creaciones de la artista son los Túneles del Sol, cuatro formas cilíndricas de hormigón lo suficientemente grandes como para poder caminar en su interior construidos entre 1973 y 1976 dispuestas originalmente en forma de equis para alinearse con la salida y la puesta de sol en los solsticios de verano e invierno, con una superficie calculadamente agujereada para que los orificios coincidan con determinadas constelaciones. La idea de encuadre y de mirada adquiere aquí una dimensión cósmica. Naturalmente, al tratarse de obras de imposible traslado, lo que se ofrece en el Macba son una serie de fotografías que ilustran los efectos del sol en esas estructuras. 

Mujer, feminista y mística, Holt estuvo tan interesada en la ciencia -era bióloga y tenía conocimientos de astronomía- como en sistemas de creencias esotéricos a los que daba la misma importancia. Desde principios de los años 80 hasta su fallecimiento profundizó en el budismo e incluso llegó a ser una respetada profesora. “Para Holt –explica Le Feuvre-- era esencial que consideráramos el conocimiento desde muchas perspectivas distintas”.