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EXPOSICIÓN

Arts and Crafts, el arte de lo bonito y funcional

El MNAC reivindica a William Morris y la corriente estética que impulsó en Inglaterra a finales del XIX y principios del XX

Natàlia Farré

Algunos de los muebles que William Morris y sus amigos manufacturaron para la Red House, en la exposición del MNAC.

Algunos de los muebles que William Morris y sus amigos manufacturaron para la Red House, en la exposición del MNAC. / ALBERT BERTRAN

¿Por qué William Morris y el movimiento Arts and Crafts? Porque William Morris fue la primera figura y la más importante y revolucionaria de este movimiento alrededor diseño que se produjo en Inglaterra a finales del XIX y principios del XX. La corriente estética más influyente y de mayor alcance surgida en ese país durante la era moderna. La pregunta la hace y la responde Joanna Banham, una de las comisarias de la exposición dedicada al personaje y todo lo que alrededor suyo se desarrolló, y que este viernes abre en el MNAC. Un movimiento tan importante en Inglaterra como desconocido por estos lares. Ejemplo de ello es que la única y última exposición que se hizo sobre Arts and Crafts en España fue en Barcelona hace ya más de 35 años. Así que estilo y personaje lo merecían.  

Morris "fue un humanista. Una especie de Leonardo del siglo XIX", afirma la comisaria. Un hombre con más de 73 oficios. Lo era todo. Diseñador, artesano, empresario, poeta, novelista, ensayista, traductor, bordador, tejedor, tintorero, ilustrador, calígrafo, tipógrafo, conferenciante, editor, impresor, defensor de la conservación de edificios históricos, ecologista, agitador social y activista socialista. Ahí es nada. Además, todo lo que hacía, lo hacía de forma espléndida, según afirmaba su colega Edward Coley Burne-Jones. No solo eso, realizó tantas cosas que, a juicio de su médico, murió de hacer la labor de 10 hombres.

Con todo, su mérito no reside en su capacidad de trabajo, sino en su ideario que se resume en una frase: "No tengas nada en casa que no consideres que es útil o que no consideres bello". O lo que es lo mismo: defendió un estilo de vida sencillo inspirado en la naturaleza, que dio lugar a la creación de objetos de calidad, bonitos y funcionales, y siempre realizados con técnicas tradicionales y artesanales. "Estaba en contra de la producción en masa de bienes feos y baratos", apunta Banham. Apostaba por tener pocas cosas pero bonitas, un alegato contra el consumismo que por entonces empezaba a imponerse. "Una cuestión que en la actualidad también es importante. Como actual es su lucha como socialista: Conseguir una sociedad más igualitaria", sostiene la comisaria.

El mural de Jeremy Deller 'Morimos de hambre rodeados de oro' (2013), en el que muestra a William Morris arrojando el yate 'Luna' de Roman Abramovich a la laguna de Vencia. / Albert bertran

Con eso no resulta raro ver la obra que abre la muestra: 'Morimos de hambre rodeados de oro', un mural contemporáneo de Jeremy Deller, en el que se puede ver a Morris tirando el yate 'Luna' de Roman Abramovich a la laguna de Venecia. Una pieza que Deller realizó para la Bienal de arte italiana del 2013 después de que en la cita anterior el magnate ruso atracara su ostentoso barco frente al espacio donde se realiza la cita. Esta es la única pieza contemporánea de la exposición el resto son de época. Y tienen su inicio en la Red House, la casa donde se fue a vivir con su mujer tras pasar por Oxford, conocer a John Ruskin y la obra de los prerrafaelita, y decidir que en lugar de cursar estudios eclesiásticos quería ser artista.  

La casa es importante por lo que tiene de seminal. En ella invirtió su fortuna. Y la decoración salió de sus manos y de la de sus amigos, entre ellos Burne-Jones y Dante Gabriel Rossetti. Hicieron las pinturas murales, las telas bordadas, los muebles, las vidrieras y los azulejos. La idea era llenarla de objetos bonitos, y como no los encontraron, los manufacturaron. Son muebles austeros que fueron criticados en us época por su poca apariencia confortable, pero Morris tenía respuesta para ello: "Si quieres comodidad ves a la cama". De la experiencia y de lo que disfrutaron con ella nació la empresa Morris & Co. Y de la compañía salieron, entre otros muchos trabajos, siete inmensos tapices que ilustran la leyenda del Santo Grial, en la exposición hay uno, el último del ciclo. Tiene dueño reconocido: el guitarrista de Led Zeppelin, Jimmy Page, y un valor de más de un millón de euros.

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