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'Considering Matthew Shepard', vibrante canto contra la intolerancia

Los coros del Orfeó Català y los solistas complacen al público en el Palau en el estreno europeo de esta pasión moderna sobre un crimen homosexual

César López Rosell

Aspecto del Palau de la Música en el estreno europeo de Considering Matthew Shepard.

Aspecto del Palau de la Música en el estreno europeo de Considering Matthew Shepard. / LORENZO DI NOZZI

Un paso más en la modernización de las propuestas del Orfeó Català para situarlo en la dinámica creativa del siglo XXI. El estreno europeo de 'Considering Matthew Shepard', oratorio inspirado en el brutal asesinato de un estudiante homosexual en Wyoming (EEUU) en 1998, conmovió la noche del sábado al público del Palau de la Música. La obra de Craig Hella Johnson, estructurada como si de una moderna pasión se tratara, exhibió toda la fuerza de un variado discurso musical que parte de las magnas obras sacras de Bach y se nutre de elementos del jazz, country y pop. La propuesta, un tanto irregular a causa de los diferentes estilos por los que transita, complació a los espectadores que se dieron cita en la gala inaugural de la programación coral de la temporada.

Antes de iniciar la velada, una representante de los coros leyó un comunicado de solidaridad con Jordi Sánchez y Jordi Cuixart interrumpido por un espectador que manifestó su rechazo a la acción. Gran parte de la sala respondió con gritos de "¡Llibertat, llibertat!" y el concierto se inició sin más incidencias. El interés de esta apuesta musical, alejada de las más convencionales que ofrecen las formaciones de la casa, centró desde el inicio la atención de una audiencia que aclamó a los protagonistas del ambicioso montaje dirigido por Simon Halsey  y con una delicada y nada invasiva puesta en escena de David Selvas y Norbert Martínez. Contaron con la colaboración de David Espinosa y sus figuras en miniatura que, proyectadas en una pantalla, ayudaron a seguir la narración.

Coordinación y equilibrio

Halsey asumió un difícil reto de coordinación al tener que controlar el equilibrio y la magnífica afinación de las 200 voces del Orfeó, el Cor Jove y el de Noies, y el ensamblaje de estas corales con Els Amics de les Arts, Big Mama Montse y el cuarteto de solistas formado por el polifacético Manu Guix (esta vez en modo tenor), el bajo-barítono Joan Martín-Royo, la soprano Marta Mathéu y la mezzo Marina Rodríguez. Un conjunto instrumental formado por ocho grandes músicos arropó las actuaciones de los intérpretes. La implicación de los participantes en este experimento fue más que notable evidenciando lo bien que se lo pasaban en escena. Todos se adaptaron a las exigencias del guión, alternando el canto con la narración.

Hubo momentos de gran intensidad dramática en un relato musical edificado a partir de poemas de diferentes autores. El oratorio se inició con un prólogo encabezado por el ecológico tema 'Cattle, horses, sky and grass', que sirvió para situarnos en el escenario de la tragedia. Le siguió 'Ordinary boy', que presentó a la víctima como un muchacho de lo más normal. La tensión se incrementó en el eje central de esta pasión, en el que varios temas parodian el martirio de Cristo y relatan los momentos vividos por el asesinado y los efectos en su entorno.

La voz de Big Mama hipnotizó con 'Keep it away from me (the wound of love)', con sus palabras de consuelo a Shepard, mientras Guix llevó a su terreno la vitalidad del protagonista con 'In need of breath' y Martín-Royo impactó con su versión de 'Fire of the ancient heart'. Mathéu estuvo espléndida en todo momento pero especialmente en el epílogo, y tanto Rodríguez como los componentes de Els Amics de les Arts dieron color y calor a sus intervenciones. Fue un vibrante canto contra la intolerancia y una llamada al entendimiento en momentos en los que tanto se necesita.