04 ago 2020

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PERSPECTIVAS DEL 2020 EN MATARÓ

El alcalde Bote le coge el gusto a rayar y redibujar mapas

El primer edil de Mataró explica la filosofía que guía el proceso de renovación del casco antiguo en el encuentro con periodistas de inicio de año

El alcalde de la capital del Maresme también habla de la necesidad de "alzar la voz" en la Región Metropolitana para terminar con "la unilateralidad" de la ciudad condal

Joan Salicrú

El alcaldde de Mataró, David Bote, raya un mapa de la ciudad que preside en una comparecencia con periodistas, este viernes, en Ca l’Uñó. 

El alcaldde de Mataró, David Bote, raya un mapa de la ciudad que preside en una comparecencia con periodistas, este viernes, en Ca l’Uñó.  / JOAN SALICRÚ

Se ha convertido ya en un pequeño clásico entre el alcalde David Bote y los periodistas que siguen sus andanzas como alcalde de Mataróuna convocatoria, al inicio de año, para apuntar por qué derroteros podría discurrir el año que acaba de empezar.

La elección del lugar es en sí misma un mensaje y si por ejemplo en 2018 David Bote llevó a los plumillas a desayunar al Parque Forestal para poder observar Mataró desde lejos, en esta ocasión los responsables municipales escogieron el emblemático establecimiento Ca l’Uñó, en La Riera, para explicar las acciones que el ejecutivo local pretende desarrollar en el eje urbanístico, comercial y cívico de la ciudad durante este mandato en el marco del Pla d’Impuls del Centre.

Cada vez más, en ocasiones como estas, a Bote –que antes de alcalde hacía de profesor- le gusta acompañarse de mapas y planos. En una ocasión, en el Hotel Atenea, hizo que su equipo le llevara una pizarra donde poder rayar y rodear las zonas de la ciudad en renovación, que tendrían que actuar de motores de la transformación. En esta ocasión, el aún joven alcalde de Mataró usó unos pequeños mapas en folios DINA4 donde resplandecía en un rojo intenso La Riera, el vial que se pretende revigorizar para que tire de cada uno de sus lados, tanto hacia levante como hacia poniente.

Una de las apuestas fuertes para los próximos tres años y medio que pretende demostrar que el centro de la ciudad, que no les es electoralmente afín, sí está entre las grandes prioridades del gobierno bipartito local (justamente este día 10 se cumplían seis meses del pacto entre PSC y En Comú Podem que lo alumbró, según se ocupó de recordar el jefe de filas de los ‘comuns’, Sergi Morales, también presente en el acto). Mapas, mapas y mapas.

Apuesta definitiva y concienzuda por la peatonalización

Las medidas para conseguir esta renovación a fondo, en realidad, ya se han ido anunciado los últimos tiempos: pacificación de La Riera y extirpación de los coches de ella –“no puede ser que los peatones vayan por los laterales, tienen que recuperar el carril central”, exclamó la concejala Núria Moreno-, peatonalización de la calle Argentona y de la calle Sant Josep -hay un compromiso explícito de llevarlo a cabo durante este mandato-, reducción a un solo carril de la circulación en un tramo del Camí Ral que va desde la calle Cooperativa hasta La Rambla, renovación del pavimento de la Plaça de Santa Anna, dañado desde casi la inauguración de la plaza casi 25 años atrás…

Con lo cual, lo que querían este viernes el alcalde Bote y la titular de Promoción Económica era recalcar la filosofía de fondo que hay detrás de estas acciones urbanísticas. “Es en la transformación de sus centros históricos en términos de movilidad y de espacio público donde las ciudades se juegan el éxito en los próximos años”, aseguró Núria Moreno.  Evidentemente, en la onda de la retórica ambientalista que vivimos, el alcalde y la concejala vincularon la ejecución de este plan con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por las Naciones Unidas.

Mientras se hablaba de todo eso, Bote explicó que tenía ‘in mente’ otro mapa, el del proyecto del Ensanche de 1878, que es un elemento de vista corriente para los inquilinos de La Riera 48 puesto que está colgado en la Sala dels Lleons del Ayuntamiento: “Todo lo que hasta aquel momento era la ciudad y que aparece como construido en aquel mapa ahora tendría que ser la zona peatonal de Mataró”, aseveró. Y, aunque en aquel momento no existía –se construyó en 1935-, Bote puso énfasis también en la apertura para este 2020 del totalmente renovado edificio del Cafè Nou, en la parte alta de La Riera.

El antiguo edificio del movimiento cooperativista de la ciudad se dedicará a las artes escénicas pero la planta baja hospedará la oficina de turismo de la ciudad, hasta ahora situada en la planta baja del edificio consistorial. La marcha de estas dependencias de la Casa Gran –junto con el traslado de la OFIAC al nuevo Espai Mataró de la Plaça de la Muralla- permitirá redibujar completamente el piso cero de La Riera 48, que devendrá mucho más diáfana y abierta al otro lado de la plaza, un objetivo largamente ansiado para nutrir de vida la plaza del Ayuntamiento y conseguir que pase de ser un patio trasero a una gran rótula que conecte La Riera con el eje de las tres plazas (Santa Maria, Gran y Xica). Mapas, mapas, mapas.

De lo particular a lo general: alzar la voz en la Gran Barcelona

Y también de mapas, o de la escala de los mismos, versó una segunda parte de las reflexiones que lanzó Bote durante el encuentro con periodistas. En una reflexión que ha ya repetido hasta la saciedad, el alcalde recordó como las dinámicas provenientes de Barcelona cada vez influyen más a la ciudad que preside, para bien y para mal. “No puede ser que Barcelona decida unilateralmente cosas que nos afectan también a nosotros”, dijo en referencia a ámbitos como la movilidad, la seguridad y la vivienda.

En este último, por ejemplo, es evidente que Mataró “paga el pato” de la proximidad con Barcelona y acusa el alza de precios de los alquileres, pero el ecosocialista Sergi Morales en su condición de concejal de Trabajo recordó también que la capital del Maresme puede beneficiarse del excedente de empresas que quieren instalarse en Barcelona “y que, en términos globales, tanto les da ir al 22@ o a nuestro Tecnocampus, puesto que 30 kilómetros, vistos desde fuera, no son nada”.

En este sentido, el propio alcalde Bote admitió: “Nos interesa que Barcelona tire fuerte para poder aprovecharnos también nosotros de este impulso”. Pero el alcalde considera que la capital del Maresme tiene que estar en los lugares de decisión metropolitanos y habló –aquí sí que hay una novedad- de la necesidad de alzar la voz para hacerse oír donde haga falta. Atención porque en esta ocasión, Bote habló más de la Región Metropolitana que de la estricta Área Metropolitana, mucho más pequeña.

Sea como sea, en relación a esto, fuentes municipales han confirmado que el alcalde pedirá una inédita reunión con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para recordarle que Mataró devino en 1424 “calle de Barcelona” (por decreto de Alfons “el Magnànim”) para que sus ciudadanos pudieran disfrutar “de todos los privilegios, libertades y gracias” que habían sido concedidos a la ciudad condal y que ahora, casi seis siglos más tarde, aspira a volver a serlo con todas las de la ley. Mapas, mapas y mapas.

Más noticias de Mataró en la edición local de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

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