20 feb 2020

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Conocidos y saludados

Guante de seda, mano de hierro

Olga Tubau, la abogada de Trapero, ha conseguido poner en bretes constantes a quienes pretenden defender España al estilo jurado del todo por la patria

Josep Cuní

La abogada Olga Tubau, ante la sede de la Audiencia Nacional.

La abogada Olga Tubau, ante la sede de la Audiencia Nacional. / JOSÉ LUIS ROCA

Empieza a ser habitual seguir un juicio por televisión. Esto no es óbice para que, llevados por nuestra cultura cinematográfica, confundamos papeles y representaciones. La sombra de Hollywood es alargada y nuestros jurados no tienen por qué emular a los famosos 12 hombres sin piedad, aunque así los imaginemos en nuestras ensoñaciones. Eso les puede suceder a quienes decidirán el futuro de Rosa Peral, la agente de la Guardia Urbana de Barcelona que presuntamente mató o mandó matar a su compañero jugando con las bajas pasiones de su amante.

A diferencia de lo que nos proyectan las series de abogados y fiscales, tampoco es que en nuestras salas estos puedan pasearse por el estrado, abducir al tribunal y demostrar que su oratoria es digna de ser premiada con el pico de oro. Si, además, el juicio en cuestión es sobre un hecho conocido por vivido, la tendencia natural es sentarse en la butaca habiendo tomado partido. Les pasó a los norteamericanos con el caso de O. J. Simpson. Aquel famoso jugador de fútbol americano y actor, negro y rico, acusado de matar a su esposa, blanca, guapa y rubia. Su retransmisión se contrastaba a diario con encuestas que evaluaban la posición de los ciudadanos. Estos, divididos en dos grandes bloques, nunca matizaron su opinión. Los correligionarios de la víctima casi siempre vieron en el acusado a un culpable y sus compañeros de etnia, a un inocente perseguido por el color de su piel.

Dos bandos

Entre nosotros, la vista del ‘procés’ en el Supremo fue la evidente demostración de la calificación previa de buenos y malos. Y tan sólida había sido la construcción del relato impregnado que en poco o nada cambió el criterio posterior del espectador. Y así, aclamando a unos y abucheando a otros, se consiguieron grandes audiencias televisivas porque el espectáculo tenía todos los ingredientes para no dejar a nadie indiferente.

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Aquel juicio precedió al que estos días se está celebrando en la Audiencia Nacional. La cúpula que en el año 2017 dirigía los Mossos de Esquadra está sentada hoy en el banco de los acusados. Una cúpula incompleta, porque el ‘conseller’ Joaquim Forn está ya condenado y no hay letrado sensato que entienda por qué se descuartizó una causa que, enjuiciada por partes, no hace otra cosa que alargar agonías y potenciar tormentos. Excepto si, envueltas las auténticas razones de fondo con argumentos de forma, se ha pretendido escarmentar un delito político con un largo castigo procesal. Otra especulación plausible. Especialmente escuchando de nuevo a los testigos que representan a la entonces jerarquía de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y que destilan en sus relatos una animadversión casi visceral. Lo que en el Supremo quedó como un cargo poco contrastado, ahora se está cuestionando con una táctica mucho más elaborada. Será porque tomaron buena nota, por la personalidad de los letrados o por las dos cosas a la vez.

Olga Tubau Martínez (París, Francia, 1961) es la abogada de Josep Lluís Trapero. Discreta y poco expuesta a los focos, habla solo cuando lo cree necesario. Su pelo blanco acompaña un estilo de porte elegante y maneras suaves que enmascaran interrogatorios implacables. Dominadora de la situación, ha conseguido poner en bretes constantes a quienes pretenden defender España al estilo jurado del todo por la patria. Y así, sin inmutarse, ha sabido hacer caer en flagrantes contradicciones a quienes convirtieron una sensación en acusación y una deducción en delito. No perdiendo nunca la compostura, deja a la fiscalía sumida entre sus papeles, a veces mojados, a veces desaparecidos. En el ambiente flota la sentencia que marca su norte: «Todo proceso penal debería ser el proceso de la víctima, pero la carga emocional también lo es para el acusado».

Una abogada para una causa compleja

El juicio a la cúpula de los Mossos d’Esquadra por los hechos del otoño de nuestras desventuras ha revelado a la ciudadanía el estilo y las maneras de la letrada Olga Tubau. Penalista de larga trayectoria, bragada en causas complejas, persona concienciada y nadadora pertinaz, esta abogada ha conseguido que el coronel Pérez de los Cobos se inquietara, sus subordinados se contradijeran y la fiscalía se aturdiera. No es poco en un juicio de tanta trascendencia, en el que el delito de rebelión sigue formando parte de la acusación y el combate entre mandos policiales, algo parecido a un ajuste de cuentas.