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JUICIO DEL PROCÉS

Pérez de los Cobos: "Los Mossos hicieron un llamamiento para no tener que actuar el 1-O"

Explica que trasladaron a los convocantes que no actuarían si los centros estaban llenos y había personas vulnerables

El coronel de la Guardia Civil califica el operativo diseñado por la policía de la Generalitat como "una estafa"

Ángeles Vázquez / J. G. Albalat

El Coronel de la Guardia Civil Diego Lopez de los Cobos llega al Tribunal Supremo para declarar como testigo. / DAVID CASTRO

El Coronel de la Guardia Civil Diego Lopez de los Cobos llega al Tribunal Supremo para declarar como testigo.
Diego Perez de los Cobos durante su testificación.

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El coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, que coordinó el operativo policial en la jornada del referéndum unilateral, declaró este martes ante el tribunal del 'procés' que los Mossos fueron comunicando a los colegios que iban a ser centro de votación el 1-O que no actuarían en centros llenos y ante niños, personas mayores y vulnerables, una circunstancia que el testigo dio a entender que los convocantes del "referéndum ilegal" utilizaron precisamente para que se produjera ese "escenario definido" por la policía de la Generalitat "para no poder actuar". Fue cuando informaron a los centros que debían estar desalojados a las 6 de la mañana del 1-O, momento en el que se personarían de nuevo y tendrían que intervenir,  "a no ser que hubiera tal masa de ciudadanos que lo dificultara". Y calificó el dispositivo diseñado por los Mossos como "una estafa".

A preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal, Pérez de los Cobos dijo que supieron "después que las visitas" a los centros de votación "habían tenido una finalidad contraria" al mandato judicial, "ya que se trasladaba por parte de los Mossos", además de que el local debía estar cerrado el día 1, que tendrían que actuar "a no ser que hubiera mucha gente que lo dificultara, ya que siempre actuarían teniendo en cuenta la proporcionalidad y la contención y que en ningún caso harían uso de la fuerza". Los impulsores del referéndum "hicieron un llamamiento" así para que acudieran  a las 5 horas a los colegios "suficiente gente" como para que a las 6 fuera una patrulla de los mossos "no pudiera actuar", en la misma línea que el mayor Josep Lluís Trapero había expresado en la junta de seguridad, cuando dijo que no se actuaría contra personas vulnerables.

Murallas organizadas

El coronel explicó que "desgraciadamente" los efectivos de los Mossos era "insuficientes, inadecuados e inapropiados", lo que hizo que la Policía Nacional y la Guardia Civil actuara "por propia iniciativa". "La actuación de nuestras unidades pretendió ser lo más escrupulosa posible, profesional y proporcional. En ningún caso se encaminó sobre las personas que estaban allí, ni se desalojó los locales. Dentro de esas murallas humanas habían grupos perfectamente organizados y jerarquizados. Vimos gente encapuchada y personas que alertaban de la proximidad de nuestra llegada para impedir nuestra intervención de forma contundente. En ningún caso hubo intervención contra votantes, salvo contra aquellas personas que impedían el acceso a los centros", aseguró. Creo que con 6.000 efectivos de los policías y guardias civiles habrían servido con la colaboración de los Mosos, mientras que el binomio de los mossos "solo sirvió para dispersar efectivos".

Como también hizo el exdelegado del Gobierno Enric Millo, Pérez de los Cobos sostuvo que cuando el presidente de la Generalitat "hizo un llamamiento para defender las urnas, se complicaron mucho más las actuaciones policiales, porque el grado de virulencia de esos grupos que querían parar su actuación se incrementó". Pese a ello negó que hubiera alguna "carga policial ese día, que se destina a desalojo de un lugar, pero como estas fuerzas se rigen por "un uso exquisito de la proporcionalidad", intentaron impedir el referéndum con el "menor coste posible" para el ciudadano y los agentes, pero dado el nivel de agresividad que se detectó las consecuencias lesivas habría sido muy superior a las que conocimos. En ningún momento se dio orden a parar la actuación. 

"Desde la jefatura de los Mossos se puso en marcha un operativo más encaminado a facilitar el referéndum ilegal que no ha impedirlo", y ahí enmarcó tanto los mecanismos con el que las parejas de agentes debían pedir refuerzos y las vigilancias a las que se sometió a los agentes policiales y guardias civiles. Y en cuando a los colegios cerrados por la policía de la Generalitat, señaló que luego se comprobó que no habían retirado material electoral alguno y que en ellos se había votado, incluso por más personas que las censadas.

En general la actuacion de los Mossos, a su entender, fue de "una pasividad absoluta", salvo cuando intentaron obstruir la de la policía y la Guardia Civil, lo que situó en una decena de locales, algo que para ellos "era muy grave, porque dificultaba" su "actuación, pero, además, les dejaba en evidencia" ante quienes intentaban impedir su intervencion. Insistió en que se les pidió apoyo por 233 locales y que "en 12 de ellos no encontraron una actitud pacífica". Como ejemplo puso las imágenes en las que se ve a Mossos sujetar urnas mientras ciudadanos votaban.

Injerencia

Pérez de los Cobos dijo que su nombramiento como coordinador del operativo por parte del fiscal superior catalán, el fallecido José María Romero de Tejada, fue considerado "una injerencia" y "una invasión de competencias" por parte del mayor de los Mosos Josep Lluís Trapero. El testigo relató una cercanía total entre el máximo responsable policial del cuerpo policial y el 'exconseller' Joaquim Forn o el 'expresident' Carles Puigdemont en relación con la actuación del cuerpo el 1-O, en la misma línea en la que el exdelegado del Gobierno Enric Millo definió como "alienación política". Ha añadido que la actuación de Trapero era la de "poner palos a las ruedas".

Y así lo manifestó en varios encuentro s. En el del 23 de septiembre, el fiscal superior abordó el plan de actuación y le dijo que el aportado por los Mosos "no parece encaminado a evitar un referéndum prohibido, sino a unas elecciones". Pérez de los Cobos dice que él añadió que "ese plan de actuación no impedía el referéndum", lo que Trapero respondió diciéndole al fiscal superior que no reconocía en el coronel "la potestad para darle instrucciones".

El testigo se mostró sorprendido por la respuesta de Trapero sobre los operativos, en la que anunció un "ya tendréis la respuesta", en referencia a la carta que el 'exconseller' Joaquim Forn había dado al ministro del Interior, José Ignacio Zoido, en la que niega que los mossos d'Esquadra necesiten apoyo de la Policía y la Guardia Civil. Según el testigo, el imputado en la Audiencia Nacional "conocía el contenido de esa carta remitida por el conseller y, al parecer, compartía su opinión", porque la volvió a realizar en la reunión del 27, momento en el que también planteó la necesidad de saber qué es un referéndum, porque " a ver si iban a tener que actuar con cuatro votando en una caja de zapatos".

Según Pérez de los Cobos, "las dudas sobre la actuación de los Mossos para el 1-O la tenía toda la ciudadanía y toda la sociedad. La pregunta que se hacía todo el mundo era qué harían los Mossos, si se le ordenaba por la autoridad judicial". Señaló que de hecho ya lo había tratado quien fue director general de la policía de la Generalitat, Albert Batlle, hasta la llegada de Forn a la Conselleria de Interior. Según el testigo, Batlle le había dicho que mientras él estuviera siempre cumplirían las órdenes judiciales. Ferran López le había dicho algo similar.

Reunión kafkiana

El coronel utilizó el mismo adjetivo que el exdelegado del Gobierno Enric Millo para definir la junta de seguridad convocada por el presidente de la Generalitat Carles Puigdemont para coordinar los dispositivos de seguridad para el referéndum: "kafkiana". Por el mismo motivo: "los que estaban al otro lado de la mesa eran los que habían convocado lo que se tenía que impedir". 

Según el testigo, Trapero perdió "una oportunidad de oro" para no asistir, porque no formaba parte de la junta de seguridad y para evitar "los comentarios que compartía con los que estaban a su lado de la mesa". Estos consistían en que "el bien supremo o sagrado era la convivencia ciudadana". "Parecía que quería agarrarse como a un clavo ardiendo a esa expresión para condicionar una actuación policial. Le dije que no se podía confundir el objetivo que era impedir el referéndum ilegal", explicó el testigo.