21 feb 2020

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EL 1-O, EN LA AUDIENCIA NACIONAL

Los Mossos afrontan "el juicio más importante" de su historia

La cúpula cierra filas con Trapero, defiende su gestion el 1-O y el 20-O y repite que "no hubo ninguna alianza con el Govern"

Para la policía catalana demostrar la inocencia del mayor y Laplana es imprescindible pero ni siquiera así se borrará el trauma del 'procés'

Guillem Sànchez

Los Mossos afrontan "el juicio más importante" de su historia

Muchos agentes de los Mossos d’Esquadra y todos los mandos sin excepción han regresado mentalmente a menudo a los hechos del 1-O y del 20-S del 2017. Una y otra vez, a lo largo de dos años y medio. Para revivir la actuación policial ante el escrache a la Conselleria d’Economia y durante la votación unilateral por la independencia. Con el juicio que afrontan en la Audiencia Nacional el mayor Josep Lluís Trapero y la intendente Teresa Laplana lo que esperan es que puedan dejar de hacerlo.

El jefe del cuerpo, Eduard Sallent, lo ha dejado claro cada vez que ha sido cuestionado públicamente al respecto. Y su posición es compartida por el resto de los mandos de la cúpula de los Mossos. "En ningún caso, en ninguno, el cuerpo participó en modo alguno de lo que el Govern tramaba. Ni el 20 de septiembre ni tampoco el 1 de octubre. Tiene que quedar claro durante el juicio, no tuvimos nada que ver con el 'procés'", subrayan fuentes consultadas por EL PERIÓDICO.

Para los responsables de la policía catalana todo cuanto se hizo aquellos días fue cumplir con las instrucciones de la fiscalía, en primer lugar, y con el mandato de la magistrada del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), después. "Visto lo ocurrido", explican las mismas fuentes, "es posible que se cometiera algún error de apreciación", razonan, "pero no en las decisiones importantes". Se refieren a las palabras del 'exconseller' de Interior, Joaquim Forn, que aseguró a dos meses de la consulta que los Mossos iban a garantizar su celebración. "En ese momento no supimos ver que conducirían a una interpretación errónea, que acabarían teniendo un peso muy grande que no calibramos. Visto lo visto, tendríamos que haberlo dejado claro públicamente. Pero no lo hicimos porque a nosotros nos daba igual lo que dijera el 'conseller'. Lo único vinculante era lo que ordenaran la fiscalía o la magistrada", añaden estas fuentes.

El 20-S

El día 20 de septiembre del 2017 hubo 41 registros en distintos puntos de Catalunya por orden del juzgado número 13 –que comenzó a instruir el 'procés'–. El día anterior, en las oficinas de Unipost en Terrassa, la Guardia Civil "ya tuvo una salida accidentada" del registro. Es decir, era "previsible" que el día 20, cuando se pretendía llevar a cabo una cuarentena de entradas –algunas tan delicadas como la que se efectuó en la sede del vicepresidente Oriol Junqueras y con detenciones de miembros de su círculo de confianza–, "podría haber incidentes". Sin embargo, "nadie nos avisó". "No tenían por qué aclarar dónde pretendían entrar pero hubiera bastado algún tipo de señal para que activáramos refuerzos de orden público. Sin ese aviso, se afrontó una jornada complicadísima con el servicio de antidisturbios de cualquier día", explican fuentes del cuerpo policial.

La intendente Teresa Laplana –que podría ser condenada a cuatro años de cárcel– aquel 20 de septiembre estaba enferma y de baja. Pero al saber de la concentración, se presentó al trabajo. "¿Cómo pueden acusar de sedición a alguien al que la operación de la Guardia Civil y la concentración de protesta sorprenden en la cama enferma?", lamentan.

No se cargó para dispersar aquella concentración "por sentido común" y siguiendo el consejo "de los máximos responsables en orden público que estaban sobre el terreno", subrayan. "Ni Trapero ni Laplana tomaron aquella decisión", apostillan, y abundan en que "no nos gustó que la concentración acabara así, con gente saltando sobre los coches de la Guardia Civil, pero nada de lo ocurrido tenía que ver con una acción pactada con el Govern".

El 1-O

Durante la jornada del 1-O se desplegó el mayor dispositivo hasta la fecha del cuerpo de seguridad. "Creemos que se dio cumplimiento al mandato judicial. Tenemos la conciencia tranquila. Se hizo cuanto se pudo con los efectivos disponibles y respetando la orden que subrayaba que debería actuarse con contención, paciencia y preservando la paz social", razonan. "No perdemos la esperanza de que se pueda probar esta versión", señalan sobre la vista oral.

El de Trapero y Laplana es el juicio "más importante de la historia del cuerpo, el más trascendente". En la sala "debe acreditarse la prueba" y nada podrá demostrar una supuesta "alianza con el Govern". Trapero tiene todo el apoyo de los mandos: "Es una bestialidad que lo acusen de rebelión o sedición. Es injusto. No hay fisuras al defender esto".

Tanto Trapero como Laplana han pasado dos años "durísimos". Y no solo ellos, "también su gente". "Si este juicio acaba bien, será posible volver a la normalidad, pero después de este trauma, nada volverá a ser como antes", concluyen desde la cúpula de los Mossos.