24 feb 2020

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LOS INICIOS DE TRAPERO

El primer investigador de los Mossos d'Esquadra

De Monteys fue mano derecha de Trapero cuando este levantó de la nada los servicios de investigación del cuerpo a principios de los noventa

Su amigo lo ve incapaz de fingir que obecerá una orden judicial para después desobedecerla, tal como sostiene la acusación de la Audiencia Nacional

Guillem Sànchez

Fotografía del 2005, cuando Trapero era jefe de investigación de Barcelona y de Monteys el número dos.

Fotografía del 2005, cuando Trapero era jefe de investigación de Barcelona y de Monteys el número dos. / Cedida por de Monteys.

Antes de que los atentados del 17-A –en el que fallecieron 16 personas– le convirtieran en alguien conocido, también antes de que ascendiera a comisario jefe de los Mossos d'Esquadra en el 2013, Josep Lluís Trapero fue el encargado de levantar de la nada los servicios de investigación de la policía catalana. Su mano derecha siempre fue Josep de Monteys, que advierte al inicio de la conversación con EL PERIÓDICO que él sobre todo es su "amigo"

A principios de los noventa, Trapero y de Monteys, destinados a las comisarías de Blanes (Girona) y de Santa Coloma de Farners (Girona), estrenaron la competencia de investigación sin formación ni contactos y con los archivos de información tan vacíos como la carpeta de un universitario el primer día de clase. "No teníamos nada. Pero queríamos ser los mejores investigadores, sin importar lo que eso nos costara a nivel personal", recuerda.

Afrontar un reto de aquel tamaño fue posible en gran parte gracias al "carácter" de Trapero, le reconoce de Monteys: "Es el mejor jefe que he tenido y el gran referente de la investigación dentro de los Mossos. Tiene criterio y valentía para llevar a cabo lo que se propone. Es muy exigente, de los que lo supervisan todo. Y previsor. Se pasa el día reflexionando la forma de anticipar los problemas. Está hecho para mandar".

De Girona a Barcelona

A mediados de los años noventa, a ambos les tocó construir los servicios territoriales de investigación de Girona. Cuando ya estaban en marcha, los dos repitieron la fórmula con el inicio de la región policial metropolitana norte. De ahí, a Barcelona. El despliegue a la capital catalana se efectuó en el 2005 y un año antes Trapero y de Monteys se instalaron en la ciudad –de Monteys se quedaba a menudo a dormir en el sofá de su casa– para preparar el traspaso de poderes con el Cuerpo Nacional de Policía (CNP).

En junio del 2006 toparon con una asesina en serie, Remedios Sánchez, apodada como mataviejas. En solo veinte días mató a tres ancianas. "Causó una gran alarma social y, tras identificarla, montamos un dispositivo de más de 200 agentes para localizarla. Al pasar en coche junto a un salón de juegos de Barcelona, Trapero y yo, conscientes de que era ludópata, aparcamos para ver si estaba allí y la encontramos".

En el 2007, Trapero abrió la Divisió d’Investigació Criminal (DIC) que coordinaba todas las áreas del territorio catalán. De Monteys, de nuevo, fue su segundo de abordo. En el 2009, el caso de los prostíbulos Riviera y Saratoga, supuso un terremoto. La DIC descubrió y entregó a la justicia a varios mandos de la Policía Nacional por corrupción. O el caso Palau, sobre la financiación irregular del partido con más peso en la Generalitat, Convergència Democràtica de Catalunya (CDC)

Lograr que los Mossos se hicieran un hueco entre las policías estatales, y que el estamento judicial confiara en el cuerpo catalán, fue complicado. "Hubo momentos muy duros", admite de Monteys. "Allí se notaba su personalidad, Trapero no es alguien a quien deberías llevar a reuniones para quedar bien, confiando en que se quedará callado y sonreirá. Es todo lo contrario, siempre dice lo que piensa sin importarle quien tenga delante".

Precisamente por eso, para de Monteys, Trapero es "incapaz" de fingir que acata una orden judicial para después "desobedecerla", tal como sostiene la acusación que afronta esta semana en la Audiencia Nacional. Es un policía que actúa justo al revés: "sin miedo a decir que no está de acuerdo en algo pero acatando lo que diga un juez, para él la norma está hecha para cumplirla".

De Monteys, tras 30 años de servicio, ha dejado de ser inspector de la policía catalana para dirigir el cuerpo municipal de Palamós (Girona).