Guerra en Oriente Próximo

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Milicianos hutíes de Yemen esgrimen sus armas en un acto en solidaridad con los gazatíes, el pasado 2 de diciembre en Sanaa.

Milicianos hutíes de Yemen esgrimen sus armas en un acto en solidaridad con los gazatíes, el pasado 2 de diciembre en Sanaa. / MOHAMMED HUWAIS / AFP

Adrià Rocha Cutiller

Adrià Rocha Cutiller

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Desde el inicio de la ofensiva israelí en contra de Hamás en la Franja de Gaza, los ataques de las milicias pro-Irán contra soldados y posiciones de Estados Unidos no han hecho más que aumentar. Irán, que apoya a Hamás, alimenta un paraguas de organizaciones afines no solo en Palestina, sino, también, en Irak, Siria, el Líbano y Yemen, entre otros. A través de estos grupos, Teherán, que no busca verse involucrada directamente en un conflicto abierto contra EEUU e Israel, sube la tensión en todo Oriente Próximo.

Ataque en el mar Rojo

El último episodio de esta suerte de guerra fría ocurrió el pasado fin de semana en el mar Rojo, donde tres cargueros con bandera estadounidense fueron atacados con cohetes lanzados desde Yemen. Según Washington, estos proyectiles fueron disparados por rebeldes hutíes, que reciben apoyo político y militar de Irán. "Irán es el responsable último de lo sucedido. Y este es un problema que afecta a todo el mundo", dijo este lunes Jake Sullivan, asesor en materia de seguridad nacional del presidente de EEUU, Joe Biden. Los cargueros estaban siendo escoltados por un destructor de la marina estadounidense, que repelió el ataque. 

También por tierra

El ataque en el mar Rojo no fue el único del fin de semana: varios morteros cayeron el sábado en la base militar aérea estadounidense de Rumalin, en el este de Siria, donde EEUU aún guarda un pequeño contingente de soldados en apoyo a las milicias kurdosirias de las YPG. No hubo daños por este ataque, que fue después reivindicado por las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), un grupo de milicias chiíes de Siria e Irak, comandadas indirectamente por Irán. El anterior líder de las FMP, de hecho, fue asesinado por un ataque aéreo estadounidense en enero de 2020 en Bagdad, cuando iba acompañado de Qasem Soleimaní, líder de la Fuerza Quds, la inteligencia militar iraní en el extranjero. 

Respuesta estadounidense

Como respuesta a los últimos ataques —estos llevan sucediéndose constantemente durante los últimos meses—, EEUU confirmó este lunes la muerte de cinco milicianos de las FMP en Irak, que fueron objetivo estadounidense mientras ellos mismos, según Washington, estaban lanzando un dron cargado con explosivos contra posiciones de EEUU. "Sentimos que había un riesgo inminente para nuestras fuerzas en la región, y porque tenemos nuestro derecho inherente de defensa propia, tomamos la decisión de atacar primero", dijo este lunes la vicesecretaria de prensa del Pentágono, Sabrina Singh

Irán toma distancia

Desde un primer momento, Irán se ha distanciado de este tipo de ataques contra las fuerzas estadounidenses en la región —como también lo ha hecho del ataque de Hamás del pasado 7 de octubre contra el sur de Israel. Según los expertos, Teherán busca que la tensión escale y conseguir que sus milicias afines ganen en reputación e importancia, pero no tiene ningún interés en declarar la guerra a sus dos enemigos tradicionales. "Como ya hemos declarado antes, los grupos de resistencia —así es como Irán llama a sus milicias afines, entre las que están Hamás y la Yihad Islámica Palestina— no toman ordenes de Irán para confrontar los crímenes de guerra y genocidio que está cometiendo Israel", ha dicho este martes el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Naser Kanaani, que ha asegurado que Irán tampoco tiene nada que ver con ninguno de los ataques contra EEUU en Irak, Siria y el mar Rojo. 

Un acuerdo en punto muerto

Cuando Biden llegó a la Casa Blanca, las perspectivas de revivir el acuerdo nuclear con Irán, que consiguió Barack Obama pero rompió Donald Trump, eran grandes. Pero con el paso del tiempo, toda esperanza se ha diluido: en el último año, la ola de protestas en Irán, la guerra en Ucrania —en la que Teherán ha apoyado a Moscú— y la continuación iraní con su programa de enriquecimiento de uranio han llevado a las negociaciones por retomar el acuerdo, que se sucedían en Viena, a un punto completamente muerto.