Guerra en Gaza

Rusia se arrima a Hamás para seducir al Sur Global

Putin y Netanyahu, esa extraña pareja

La guerra de Gaza permite a Rusia alejar la atención y el apoyo militar

Los líderes de Hamás Bassem Naim y Moussa Abu Marzouk con el viceministro ruso de Asuntos Exteriores Mikhail Bogdanov en Moscú el 26 de octubre de 2023.

Los líderes de Hamás Bassem Naim y Moussa Abu Marzouk con el viceministro ruso de Asuntos Exteriores Mikhail Bogdanov en Moscú el 26 de octubre de 2023. / Reuters/Hamas

Marc Marginedas

Marc Marginedas

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Hacía años, puede que desde los estertores de la Guerra Fría del siglo pasado, que la sede neoyorquina de la ONU no era escenario de una diatriba semejante pronunciada por un representante del Kremlin contra el Estado de Israel. A principios de noviembre, mientras arreciaban los bombardeos del Ejército israelí contra la franja de Gaza, Vasili Nebenzya, embajador ruso ante la organización, dedicó su intervención en la sesión especial sobre Palestina que tenía lugar en la Asamblea General a fustigar al país hebreo con una saña no vista en mucho tiempo. "Como poder ocupante" Israel "no tiene ese derecho" (a la defensa propia), arremetió el diplomático ruso, al tiempo que aprovechaba la ocasión para atacar a Europa y a EEUU y condenar su "silencio" ante el desorbitado número de víctimas civiles que estaba provocando la ofensiva israelí.

No se trató de un episodio aislado. El propio presidente Vladímir Putin, quien durante años había venido cultivando una relación especial con el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, basada en la afinidad de caracteres y valores, tardó tres días en reaccionar a los ataques del 7 de octubre, en los que perecieron unos 1.200 israelíes en una sola jornada, calificada por los mandos militares del Estado hebreo como "de lejos, el peor día en la historia de Israel". Y cuando lo hizo, el líder del Kremlin se limitó a culpar a "EEUU" y a su "fracasada política en Oriente Próximo", sin que su boca llegara a pronunciar el vocablo "terrorista".

Seis días tardó en telefonear a su otrora amigo Netanyahu para expresarle sus condolencias por las muertes de civiles israelíes, llegando a comparar entonces en una intervención suya posterior el asedio israelí a Gaza al cerco de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial. Una semana y media después, cayó el jarro de agua fría definitivo para las expectativas israelíes: una delegación de Hamás encabezada por Bassem Naim, jefe de Relaciones Políticas, y Mussa Abú Marzuk, número dos del movimiento, visitaba Moscú, donde se reunió con luz y taquígrafos con el viceministro de Exteriores ruso, Mijaíl Bogdánov, un marco muy diferente a los encuentros discretos que mantenían miembros del movimiento islamista palestino con representantes occidentales en algún país del golfo Pérsico.

"A menos que haya un cambio político en Moscú, Rusia e Israel están destinados a separarse a largo plazo, van en direcciones opuestas", corrobora para EL PERIÓDICO Milan Czerny periodista basado en Israel y colaborador del Carnegie Centre y de la web de investigación The Insider. Este experto definiría el cambio como "un distanciamiento permanente", ya que Moscú percibe a Israel como "parte de Occidente" mientras que la gran apuesta de Moscú para recabar aliados en la guerra que le importa, la de Ucrania, es cortejar al denominado Sur Global. No obstante, el analista descarta que se produzca una "ruptura total" como la que existe entre Moscú y Occidente, ya que siempre habrá temas de interés mutuo, dada la presencia de tropas rusas en Siria y las bases militares iraníes que la aviación hebrea aspira a destruir.

Fin de la equidistancia

El Kremlin abandona la equidistancia de la que había hecho gala en los últimos años en el conflicto de Oriente Próximo y se acerca a un grupo armado islamista palestino que es considerado "terrorista" por EEUU y la UE. Y lo hace muy a pesar del estado de la opinión pública dentro de sus fronteras. Mientras que los representantes oficiales rusos marcaban distancias con el país hebreo en sus declaraciones verbales, centenares de ciudadanos rusos se acercaban a la legación diplomática israelí para solidarizarse con las víctimas de los atentados y los rehenes.

La percepción sobre Rusia en Israel, un país donde el 15% es ruso hablante y originario de la antigua URSS, ha cambiado radicalmente tras el 7 de octubre. Si antes de esta fatídica fecha, Rusia era vista en Israel como país también gobernado con criterios de "realpolitik", con el que podía entenderse en temas sobre como y cuándo emplear la violencia, la visita que realizaron líderes de Hamás a Moscú pocas semanas después de la incursión de Hamás sumió a la élite y la ciudadanía israelí en un "estado de choque", describe Czerny. "Rusia está siendo mencionada por los oficiales de seguridad en la misma frase que Hamás e Hizbulá y ello constituye todo un cambio", continúa el experto. "La percepción" que prima entre la élite y la ciudadanía israelí es que "Rusia es ya un aliado de Irán".

Aunque todavía no se han dado a conocer datos que permitan entrever un papel destacado de Rusia en los ataques del 7 de octubre, tanto en el aspecto de la financiación como en el de envío de armas o el entrenamiento, sí es cierto que la recepción de líderes de Hamás en Moscú no solo concede legitimidad al movimiento islamista, sino también "acceso, a su liderazgo a buenos hoteles, apartamentos, cuentas bancarias", aseguran fuentes que prefieren el anonimato. Unos beneficios similares a los que ha estado gozando en la capital rusa parte de la élite del régimen sirio de Bashar el Asad, considerado un paria de la comunidad internacional durante muchos años.

Los efectos prácticos de este "distanciamiento permanente" ya están presentes en el día a día de las relaciones entre ambos países. Israel ha dejado de avisar y coordinarse con Rusia con antelación a la hora de atacar objetivos y bases de Irán en Siria, acaba de admitir el viceministro de Exteriores ruso Bogdánov. Además, a partir de mediados de noviembre, los grandes bancos israelíes han comenzado a bloquear cuentas bancarias de ciudadanos rusos alineándose con las sanciones decretadas por la UE. Sin embargo, las amenazas proferidas en el canal gubernamental ruso RT por Amir Weitmann, consejero de Netanyahu, de que el Gobierno israelí modificaría eventualmente la decisión de no enviar armas a Ucrania son vistas como poco realistas por los analistas. "No es una figura de peso en el Likud", constata el analista Czerny.