Bulos monetizados en la red social

La desinformación sobre el conflicto entre Israel y Hamás inunda Twitter

La guerra entre Israel y Hamás supera los mil muertos e incendia la región

Los fallos en cadena en la seguridad de Israel que dieron pie al ataque de Hamás

Columnas de humo se elevan desde un edificio en la ciudad de Gaza, tras un bombardeo de Israel

Columnas de humo se elevan desde un edificio en la ciudad de Gaza, tras un bombardeo de Israel / MAHMUD HAMS / AFP

Carles Planas Bou

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Vídeos antiguos, fotos falsas, narrativas manipuladas e incluso escenas de videojuegos compartidas como si fuesen la realidad. "El nivel de desinformación sobre la guerra entre Israel y Hamás que se promueve algorítmicamente en Twitter no se parece a nada a lo que haya estado expuesto en mi carrera como politólogo", ha alertado el analista político estadounidense Ian Bremmer.

Pocas horas después que el Movimiento de Resistencia Islámica lanzase el mayor ataque a Israel en décadas, bulos de todo tipo empezaron a inundar la red social rebautizada como X. Aunque la desinformación siempre ha estado ahí, múltiples expertos han señalado que los cambios introducidos por Elon Musk han debilitado la credibilidad de la plataforma en tiempos de crisis y la han convertido en un campo de batalla propagandístico en el que todo vale.

Desde el sábado, cientos de mensajes falsos de han viralizado. Se trata de imágenes antiguas de Gaza, Cisjordania o Israel que han sido compartidas como actuales, pero también de vídeos descontextualizados de otros conflictos como el de Siria. En algunos casos se aprecian manipulaciones burdas, como vincular a Hamás con el Gobierno de Ucrania o hacer creer que una operación de la policía israelí es una incursión terrorista del grupo yihadista palestino.

Eso, sin embargo, no evita que estos contenidos hayan sido vistos decenas de millones de veces, saltando a otras plataformas como TikTok, Telegram o Facebook e intoxicando así la opinión pública. "Ahora es casi imposible saber lo que es un hecho, lo que es un rumor, lo que es una teoría de la conspiración, y lo que es 'troleo'", ha explicado a 'Bloomberg' el investigador Mike Rothschild.

Mentira monetizada

La mayoría de estos mensajes están siendo compartidos por usuarios verificados de X. Tras hacerse con el control de la compañía, Musk eliminó el anterior sistema de verificación —que se otorgaba a periodistas y a figuras públicas— y puso en venta la marca azul que antes daba veracidad a los perfiles. Ahora, cualquier usuario que pague cuenta con ese pin y con ventajas como una mayor amplificación de sus mensajes.

Múltiples investigaciones han destapado durante los últimos meses como grupos extremistas han aprovechado ese cambio para hacer proliferar mensajes de odio, sin que la antigua Twitter haga nada para eliminarlos. Además, Musk también ha impulsado una vía de monetización que permite que los usuarios más virales cobren por sus contenidos. De nuevo, han sido prominentes 'influencers' de extrema derecha los que más se han lucrado con ello.

Esta lógica se demuestra especialmente problemática en un contexto de turbulencias geopolíticas como el que se vive ahora en Oriente Próximo. Más allá de la ideología, a la desinformación se le suma ahora un incentivo económico. Así, el plan de monetización de Musk que recompensa lo viral acelera el interés de todo tipo de usuarios para publicar contenido impactante que logre secuestrar la atención del usuario, aunque sea con mentiras, pues ello se traducirá en mayores ingresos.

Además, en los últimos meses Twitter dejó de usar un programa informático que le permitía identificar la desinformación organizada en la plataforma y eliminó una herramienta interna con la que detectaba la compartición coordinada de un mismo mensaje por parte de distintas cuentas, según reveló ayer 'The Information'.

Musk impulsa la desinformación

No solo son los cambios internos en Twitter lo que da alas a la desinformación sobre Palestina e Israel. Este domingo, Musk recomendó a sus casi 160 millones de seguidores confiar en dos cuentas conocidas no solo por publicar reiteradamente bulos desacreditados sino también por realizar comentarios de tono antisemita. El magnate también ha respondido a otras publicaciones que difunden mentiras, una estrategia que sirve para amplificarlas.

"Musk ha socavado fundamentalmente la credibilidad del discurso en torno a las noticias de última hora en su plataforma. No ha dado voz a los que no la tienen, sino que nos ha arrastrado a todos a la ciénaga y los únicos que realmente se benefician de ello son los estafadores sin escrúpulos", ha lamentado Eliot Higgins, fundador y director del equipo de investigación Bellingcat.

Responsabilizar al usuario

Tras hacerse con el control de Twitter en noviembre de 2022, Musk despedido a gran parte del equipo de moderación de contenidos, ha suavizado las normas de publicación, ha reactivado las cuentas de personajes extremistas —entre ellos Donald Trump o Kanye West—, ha abandonado su compromiso a frenar la desinformación y ha dificultado el acceso de los investigadores que analizan el funcionamiento de la plataforma.

Ante el alud de desinformación, X aseguró este lunes haber actualizado sus políticas para intervenir "decenas de miles de mensajes por compartir material gráfico, discursos violentos y conductas de odio". Sin embargo, Musk sigue trasladando la responsabilidad al usuario. Así, se recuerda que quien no quiera ver vídeos sensibles —como asesinatos— puede activar una función para que no le aparezcan y se apuesta por dar más protagonismo a las Notas de la Comunidad, una herramienta para que sean los usuarios y no expertos de la compañía quienes se encarguen de contextualizar los mensajes falsos que proliferan en la red.

"Llevo años comprobando los hechos en Twitter, y siempre hay mucha desinformación durante los grandes acontecimientos. Pero la avalancha de mensajes falsos de los dos últimos días, muchos de ellos impulsados a través de Twitter Blue, es otra cosa", ha alertado Shayan Sardarizadeh, experto de la BBC. "Ni los verificadores de hechos ni las Notas de Comunidad pueden seguir el ritmo".