Décadas de guerra

Las tropas afganas se hacen cargo de la base aérea de Bagram tras la retirada de EEUU

  • Los estadounidenses llevaban controlando desde hace 20 años el centro militar, el epicentro de su guerra contra los talibanes desde 2001

Fuerzas paramilitares que apoya al Ejército afgano en su lucha contra los talibanes.

Fuerzas paramilitares que apoya al Ejército afgano en su lucha contra los talibanes. / REUTERS

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Adrià Rocha Cutiller
Adrià Rocha Cutiller

Periodista

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La base de Bagram tiene una larga historia. Situada a 50 kilómetros de la capital de Afganistán, Kabul, fue construida por los soviéticos en 1950 y se convirtió en la principal base militar de la Unión Soviética durante a invasión del país centroasiático a principios de 1979. Cuando la URSS dejó de existir, en 1991, la base quedó en el abandono. Volvió a renacer en 2001, cuando se hizo con sus instalaciones el Ejército de Estados Unidos para empezar otra guerra. Ahora, este sábado, el centro militar pasará a manos del Gobierno afgano.

Fuentes del Gobierno de Kabul han afirmado a la agencia AP que la base área ya está vacía de soldados estadounidenses,. Una muestra clara de la intención del presidente de EEUU, Joe Biden, de salir Afganistán cuanto antes

La fecha límite fijada para el repliegue total de las tropas era el 11 de setiembre de 2021 —justo el 20 aniversario del atentado contra las torres gemelas de Nueva York—, pero todo para indicar que la retirada de los militares estadounidenses y las de sus aliados de la OTAN será mucho antes: este mismo mes de julio.

Lejos quedan esos años, hace algo más de una década, en los que la base de Bagram albergaba a 100.000 soldados de EEUU, y era el epicentro de la lucha del Gobierno de Washington contra los Talibán. EEUU desembarcó en Afganistán en 2001 tras los atentados del 11S, en lo que el entonces presidente estadounidense, George W. Bush, llamó la “guerra contra el terror”.

“Un paso positivo”

“Consideramos la salida de todas las fuerzas estadounidenses de Bagram como un paso positivo. Deseamos la retirada de todas las fuerzas extranjeras de nuestro país. Este es el interés de todos ellos y de todos los afganos. Los afganos podrán ahora acercarse más a la paz y a la seguridad”, ha dicho este viernes el portavoz de los Talibán, Zabihullah Mujahid.

La realidad, sin embargo, es justo la contraria: desde que se oficializó el acuerdo de paz entre los EEUU y los Talibán —negociado por la Administración de Donald Trump—, los Talibán empezaron una vasta ofensiva contra las fuerzas de seguridad y del Estado afgano que dura más de un año. En las últimas semanas se ha recrudecido: han conquistado en pocos días varias decenas de territorios y provincias que hasta ahora estaban bajo control de Kabul. 

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El acuerdo de paz entre los EEUU y los Talibán no era para terminar la guerra: fue para facilitar la retirada estadounidense. A cambio, los Talibán prometieron no permitir que se planeasen atentados en el extranjero desde su territorio.

Este jueves, el presidente afgano, Ashraf Ghani, llegó a Washington para reunirse con Biden. Según la Casa Blanca, Biden le prometió ayuda económica y diplomática. En la decisión de retirada de los soldados estadounidenses, sin embargo, no hay vuelta atrás.