Escalda de la tensión

La tensión arrecia en Colombia con un nuevo paro contra Duque

  • La escalada del conflicto social en el país ha dejado 34 muertos, según las últimas cifras de la Defensoría del Pueblo

  • La protesta contra el Gobierno volvió a sentirse con fuerza el miércoles por la noche en varios puntos del país

  • La mayoría de las víctimas fatales son menores de 30 años

Ciudadanos protestan en las calles de Colombia.

Ciudadanos protestan en las calles de Colombia. / Reuters

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Periodista

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La aparición en el cielo de Bogotá de un grupo de Black Hawk, los helicópteros artillados con los que Estados Unidos patrulla en Afganistán y que el Ejército colombiano solo utiliza para maniobras de asalto aéreo en la selva, puso en escena la escalada del conflicto social en un país donde han muerto en siete días 34 personas, en su gran mayoría menores de 30 años, y más de 1400 resultaron heridas, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz). La huelga contra la reforma del sistema de salud y la militarización de la protesta, entre otras demandas, se hizo sentir en las principales ciudades hasta altas horas de la noche de este miércoles. El difuso llamado al diálogo del presidente Iván Duque ha caído prácticamente en el vacío. El tono de las movilizaciones contra el Gobierno de derechas se ha repetido en todo el territorio nacional: los colombianos caminaron con antorchas, velas o banderas, hicieron sonar silbatos y tambores, cantaron, lanzaron consignas y hasta bailaron mientras avanzaron por el espacio público. La Orquesta Filarmónica de Bogotá realizó su "Concierto de la no violencia" al aire libre para acompañar las acciones pacíficas.

Si bien ese es el espíritu mayoritario de las marchas, son los episodios violentos minoritarios los que ganan los primeros planos de la televisión: saqueos, incendios de buses, bancos, comercios y hasta una estación policial. En medio del crepitar de las llamas de la noche del martes se han registrado bloqueos de carreteras y batallas campales de jóvenes pauperizados con la policía. Se han reportado decenas de heridos. Del mismo modo, proliferan en las redes imágenes captadas por los teléfonos de una represión indiscriminada cuyos alcances ya fueron objeto de advertencia por parte de Estados Unidos y la Unión Europea.

"Bogotá sufre el ataque de criminales organizados que están siendo enfrentados por nuestra Fuerza Pública. ¡Todo el peso de la ley a quienes persistan en la violencia!", dijo Duque a través de Twitter.  Los sectores más extremos de su partido, el uribista Centro Democrático, creen que Duque no está siendo lo duro que debería ser en estas circunstancias. Los congresistas Nicolás Pérez y Carlos Felipe Mejía le pidieron que decrete el estado de "conmoción interior" (estado de alarma) para enfrentar a los "grupos ilegales" y, de esta manera, "recuperar la seguridad y el orden de la Nación".

El fiscal general de la nación, Francisco Barbosa, utilizó la misma línea argumental al asegurar, sin presentar evidencias, que estructuras ligadas al narcotráfico, la guerrilla ELN y facciones de las antiguas FARC que no aceptaron el acuerdo de paz, estarían detrás de los actos vandálicos en Cali, la ciudad que concentra la mayor cantidad de muertes (14). Ese patrón, sugirió Barbosa, se repite en otros centros urbanos.

Las razones del conflicto

El general retirado, Humberto de la Calle, pieza vital del acuerdo de paz con las FARC, en 2016, reconoció la existencia de "grupos infiltrados de un lado y de otro que son muy nocivos y están armados". Sin embargo, señaló que el Gobierno tiene una "obsesión punible" y "pone el énfasis" en los incidentes. De esta manera, "olvida que hay manifestaciones generalizadas" y "millones de personas que han dejado de comer tres platos diarios". Colombia tiene 21 millones de pobres y 7,4 millones en situación de pobreza extrema. Los problemas se agravaron con una pandemia que le ha costado la vida a 76.000 personas.

 "Quienes están presentes en las barricadas no son líderes sindicales sino una juventud que siente que no hay futuro", sostuvo Rosalía Correa, investigadora de la docente de la Universidad Javeriana Cali. Una reciente encuesta de la consultora Cifras y Conceptos da cuenta que un 74% de los colombianos entre 18 y 25 años tiene una imagen negativa de Duque y su política de seguridad que ha reflotado la idea del enemigo interno. "Cada policía y soldado debe saber que por lo que lucha la joven y el trabajador en la calle lo beneficia a él y a su familia. Que no nos pongan a luchar pueblo con pueblo y a matarnos entre sí", pidió el senador opositor Gustavo Petro. La decisión de Denilson Scott González de renunciar a la Policía Nacional "para no masacrar a aquel que lucha por sus derechos" provocó un fuerte revuelo mediático.

Duque anunció la instalación de "un espacio para escuchar a la ciudadanía y construir soluciones". Por ahora, solo se ha reunido con empresarios y dirigentes políticos. "Se deben atender las demandas y terminar con la estigmatización de la protesta. Nosotros rechazamos todo tipo de violencia y recordamos que el diálogo no puede quedar en el aire como ocurrió tras el estallido social de 2019", dijo William Velandia, dirigente del sindicato de educadores. En ese sentido recordó que fallida reforma tributaria que detonó la protesta es apenas la punta de un profundo iceberg. "Para una crisis sin precedentes, Duque propone una solución que ya fracasó. l presidente no dio señas de haber estado escuchando. La fórmula de Duque para la situación de caos que vive el país, un día antes de la nueva convocatoria, reedita la que planteó en 2019, luego del primer paro nacional. Solo que con aún menos fuerza y en un país mucho más complejo", señaló la revista La silla vacía.

El papel del Estado

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En este contexto, un grupo de senadores de la oposición promueve una moción de censura contra el ministro de Defensa, Diego Molano. Su política "ha llenado de dolor a las familias y de muerte a una región tan importante del país, y también ha salpicado a la Fuerza Pública colombiana. Tanto que la Comunidad Internacional ha ido condenando todos estos hechos", dijo el senador del Polo Democrático, Wilson Arias.

Por su parte, La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), surgida de los acuerdos entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC para finalizar un conflicto armado de más de medio siglo, expresó su inquietud por la saña con la que actuaron los uniformados en en Cali, Bogotá, Pasto, Medellín y otras ciudades del país. La JEP pidió el apoyo de Naciones Unidas para que "promueva una reforma profunda de las Fuerzas Armadas".