Visita incómoda

Borrell pide la liberación de Navalni y Rusia replica con los presos independentistas catalanes

  • El jefe de la diplomacia europea insiste en reclamar una investigación "independiente y completa" sobre el envenenamiento del principal opositor a Putin

  • Horas después de la entrevista entre Borrell y Lavrov, Moscú anuncia la expulsión de tres diplomáticos europeos

  • El titular de Exteriores ruso vuelve a poner en tela de juicio el ataque al activista y la investigación de científicos alemanes sobre el Novichok

Borrell pide ante Lavrov la liberación del líder opositor ruso Alexéi Navalni. En la foto, ambos durante un momento de la visita de Borrell a Moscú, este viernes. / MINISTERIO DE EXTERIORES DE RUSIA / VÍDEO: EFE

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Rusia se muestra intratable a la hora de debatir el ‘caso Navalni’ con la UE. A cada reproche al respecto formulado este viernes durante su visita a Moscú por el alto representante europeo de Política Exterior Josep Borrell, el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, le ha respondido recordando el trato que han recibido movimientos opositores en Europa o EEUU, equiparable según su opinión. El jefe de la diplomacia rusa ha llegado a comparar al bloguero anticorrupción con los presos independentistas de Catalunya, y a la violenta represión de las protestas en su país, con recientes actuaciones de la policía en EEUU.

“Por supuesto que hemos hablado del caso de Navalni y sobre la gente detenida en las manifestaciones”, ha enfatizado Borrell, antes de exigir una “investigación transparente” para “aclarar” lo sucedido.

A su derecha, Lavrov ha respondido, implacable, con una durísima amonestación que parecía incluso dirigida personalmente a Borrell, un hombre que siempre ha defendido la idea de que en Catalunya no existen presos políticos: “Los líderes independentistas catalanes están en prisión por organizar un referéndum, una decisión que la justicia española no ha revocado pese a que los tribunales de Alemania y Bélgica han fallado en contra; España ha pedido no dudar de sus decisiones judiciales; eso es lo que queremos de Occidente en términos de reciprocidad”. El jefe de la diplomacia rusa también ha cuestionado las investigaciones de científicos alemanes certificando el intento de asesinato. La polvareda generada en España por las palabras de Lavrov ha sido tal que por la tarde, la ministra de Exteriores Arancha González Laya se ha visto en la necesidad de responder al mandatario ruso: "España es una de las 23 democracias plenas" del mundo y "todos los ciudadanos tienen garantizados sus derechos y libertades".

Sentencia injusta

Navalni ha sido enviado a prisión por violar las condiciones de una sentencia judicial dictada en el 2014 de tres años y medio de cárcel, al viajar a Alemania para ser hospitalizado, después de haber sido envenenado con un agente tóxico de uso militar del tipo Novichok. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó en su día que el juicio al que había sido sometido el bloguero por corrupción no había sido “imparcial”. La represión de las protestas posteriores a la condena del activista han provocado la detención de más de 10.000 personas, muchas de las cuales se hacinan en estos días en celdas, algunas incluso en centros de detención provisionales.

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Dada la inexistencia de resultados de la visita de Borrell respecto a la suerte del activista, crece la posibilidad de que se impongan sanciones en una próxima reunión de los titulares de Exteriores comunitarios que se celebrará el 22 de febrero. En un tono áspero, Lavrov ha respondido a dicha amenaza asegurando que el comportamiento de los Veintisiete se asemejaba más al de EEUU imponiendo “sanciones unilaterales”, y ha destacado que su país consideraba a la Unión cada vez más “como un socio no fiable”. Horas más tarde, el Gobierno ruso anunciaba la expulsión de diplomáticos de Alemania, Polonia y Suecia, a los que acusa de participar en las acciones en apoyo a Navalni. Durante la rueda de prensa, los medios rusos llevaron en todo momento la voz cantante, con ataques velados a la Unión durante sus intervenciones, y apenas hubo espacio en los minutos finales del encuentro con los medios para hablar del caso del opositor.

Borrell tampoco ha logrado su declarado propósito de verse con Navalni. De hecho, su visita a Moscú ha coincidido este viernes con una nueva vista judicial en un tribunal moscovita contra el bloguero para responder a los delitos de “injurias” contra un antiguo combatiente de la segunda guerra mundial que había defendido, en un vídeo, la reforma constitucional que convirtió a Putin en ‘de facto’ presidente vitalicio del país. De ser declarado culpable, podría ser sentenciado a cinco años de prisión. El opositor ha sido procesado también por la justicia rusa por los delitos de blanqueo de dinero y de desvío de donaciones.