Crisis del covid

La misión de la OMS llega a China, que registra el primer muerto desde mayo

  • La cifra de víctimas que permanecía congelada en los 4.634 muertos desde hacía ocho meses

  • El equipo internacional deberá seguir el protocolo de prevención contra la covid del país asiático y guardar cuarentena durante 14 días antes comenzar sus pesquisas sobre el terreno

El equipo de expertos de la OMS llega a Wuhan para buscar el origen del covid-19. En la imagen, uno de los especialistas sube al autobús tras llegar al aeropuerto. / AFP / NICOLAS ASFOURI / VÍDEO: EFE

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Wuhan ha recibido este jueves al equipo internacional de la OMS que investigará la génesis pandémica cuando las autoridades lidian a miles de kilómetros al norte con el rebrote más agresivo en meses. La jornada deja varias noticias inquietantes. Una mujer que arrastraba patologías previas y una salud quebradiza ha ampliado la cifra de víctimas que permanecía congelada desde mayo pasado en los 4.634 muertos. La Comisión Nacional de Salud, por otra parte, ha informado de 138 nuevos casos y 78 asintomáticos, el mayor aluvión de contagios desde marzo.  

El severo protocolo que China aplica a los rebrotes no ha embridado aún al coronavirus en Hebei. La provincia que abraza a Pekín suma más de una semana en “estado de guerra” y con estrictas restricciones de movimiento. El confinamiento ya cubre a los más de 20 millones de habitantes de Shijiazhuang, la capital provincial y epicentro del rebrote, y las localidades vecinas de Xingtai y Langfang. Se han cancelado los vuelos y trenes en Shijiazhuang y ha menguado el febril tránsito a Pekín con recomendaciones de trabajar desde casa y la exigencia en los controles de carreteras de una prueba de PCR negativa y un certificado laboral. El grueso de la población solo puede salir de casa para someterse a los preceptivos test con los que se pretende que emerjan los asintomáticos y cortar las vías de infección.  

Un par de factores explican que la engrasada fórmula no haya dado aún los frutos previstos. Por un lado, el norte del país sufre un invierno helador que facilita la transmisión de los virus. Y, por otro, muchos de los focos se sitúan en zonas rurales donde las medidas de control y el distanciamiento social se cumplen con menos brío.

 Viviendas para hacer aislamientos

La escalada de las cifras de contagios descarta un final cercano. No será desactivado antes de un mes, ha calculado Zhang Wenhong, director del Departamento de Enfermedades Infecciosas de un hospital shanghainés. Esa perspectiva ha empujado a las autoridades a tomar iniciativas urgentes y expeditivas que devuelven ecos de Wuhan. La prensa local ha publicado fotografías de un solar sobre el que las grúas se afanan en levantar un complejo de viviendas prefabricadas que servirán para el aislamiento y observación médica de al menos 3.000 contagiados. Unos 600 casos son ridículos en Europa o Estados Unidos pero legitiman cualquier medida en China.  

Otro síntoma preocupante es la expansión de la pandemia más allá de las fronteras de Hebei. Heilongjiang, una de las tres provincias que integran el área septentrional de Dongbei, sumaba ayer 43 nuevos casos. Las autoridades ya han decretado el estado de emergencia, prohibido los actos públicos y ordenado a sus casi 40 millones de habitantes que no salgan de la provincia si no es imprescindible. 

Comitiva internacional

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En ese delicado cuadro, agravado por la inminencia de las vacaciones de Año Nuevo, ha aterrizado en Wuhan la comitiva de expertos internacionales de la OMS con ausencias de última hora. Dos miembros no han podido embarcar desde Singapur porque, aunque habían dado negativo en las pruebas PCR que detectan una infección presente, dieron positivo en la de anticuerpos que revelan las recientes. El último contratiempo de una misión que los ha coleccionado revela el celo asiático. Marion Koopmans, viróloga holandesa, revelaba este jueves que ha sido sometida a más pruebas estos días en Asia que en el conjunto del pasado año. “Muy diferente a cómo lidiamos con esto en Europa”, ha apuntado. A los expertos les esperan dos semanas de confinamiento individual en un hotel, una menos de las preceptivas, durante las cuales trabajarán por medios telemáticos con sus colegas chinos que ya están sobre el terreno.

La comitiva dispondrá de dos semanas para intentar dar con el origen de la pandemia antes del Festival de Primavera que este año vuelve a plantearse problemático. Varias provincias han prohibido las celebraciones públicas y pedido a sus habitantes que cancelen los planeados viajes para celebrar el año nuevo con sus familiares.