Cumbre en Arabia Saudí

Un Catar más fortalecido renueva relaciones con los países del Golfo

El fin del boicot al emirato implica un balance negativo para el cuarteto liderado por Riad, que se muestra conciliador ante la inminente llegada de Biden a la Casa Blanca

El príncipe Mohammed bin Salman saluda al emir de Catar, Tamim bin Hamad Al-Thani, a su llegada a la cumbre de países del Golfo este martes.

El príncipe Mohammed bin Salman saluda al emir de Catar, Tamim bin Hamad Al-Thani, a su llegada a la cumbre de países del Golfo este martes. / BANDAR AL-JALOUD (AFP)

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Reinicio de la "solidaridad y estabilidad" en el golfo Pérsico. Después de tres años y medio de boicot, la histórica cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) ha reunido este martes a Catar junto a Arabia Saudí, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos para poner fin al bloqueo al firmar una declaración conjunta. El pequeño emirato apenas ha tenido que hacer concesiones ante el cuarteto, junto a Egipto, liderado por Riad, que se ha visto obligado a cambiar su estrategia diplomática para construir un frente común contra Irán. En el crepúsculo de la Administración Trump, la monarquía saudí busca la reconciliación con sus vecinos ante la inminente retirada de la carta blanca a sus violaciones de los derechos humanos por parte del presidente electo de EEUU, Joe Biden.

"Existe una necesidad desesperada hoy de unir nuestros esfuerzos para promover nuestra región y enfrentar los desafíos que nos rodean, especialmente las amenazas planteadas por el programa de misiles nucleares y balísticos del régimen iraní y sus planes de sabotaje y destrucción", ha declarado el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, gobernante de facto de Arabia Saudí, en la cumbre en la región saudí de al-Ula. Con este gesto, el líder wahabí reconoce que el boicot a Catar apenas ha reportado beneficios a los países implicados.

Catar no ha cumplido ninguna de las 13 demandas exigidas en junio del 2017 por el cuarteto que cortó relaciones diplomáticas. Entre ellas, se le exhortaba a cerrar Al Jazeera, poner fin a la presencia militar turca en el país y cortar las relaciones diplomáticas con Irán. Pero Doha negó los cargos de "terrorismo" y ha demostrado ser autosuficiente, acudiendo a mercados alternativos y creando relaciones con nuevos socios comerciales. Ahora, el levantamiento del bloqueo les permite retirar a Irán los 100 millones de dólares anuales que Catar pagaba para enrutar aviones a través de su espacio aéreo.

Rifirrafes con EAU

Este primer paso hacia la reconciliación en el Golfo se une al cambio en las relaciones regionales que ha habido en los últimos meses con el conjunto de acuerdos de normalización de varios países árabes con Israel, promovidos por Estados Unidos. Aunque no todos los países han hecho las paces con Catar. Las grandes dificultades ideológicas con los Emiratos, por ejemplo, han agrandado la brecha entre ambos estados, ya que Abu Dabi ve el apoyo catarí a los Hermanos Musulmanes como una amenaza existencial a su monarquía.

Tampoco Doha olvidará fácilmente estos tres años y medio de bloqueo, que han tenido graves consecuencias sobre la libertad de movimientos de su población. El boicot "está violando el derecho a la libertad de expresión, separando familias, interrumpiendo la atención médica; en un caso, obligando a un niño a faltar a una cirugía cerebral programada, interrumpiendo la educación y dejando varados a los trabajadores migrantes sin comida ni agua", denunció Human Rights Watch en un informe de 2017. Catar es una península que sólo tiene frontera terrestre con Arabia Saudí.

Acercamiento a Irán y Turquía

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Esta traición por parte de sus vecinos árabes ha exaltado el nacionalismo catarí. También ha acercado al país con Turquía e Irán, eternos enemigos de Arabia Saudí, cuando Doha se enfrentó a la escasez de suministros médicos y alimentos en los primeros días del boicot. Ahora, la inminente llegada de Biden a la Casa Blanca ha forzado al régimen wahabí a abrir sus fronteras terrestre, marítima y su espacio aéreo al emirato.

Esta administración entrante ya se ha mostrado crítica con Arabia Saudí, que teme la retirada de la presencia militar estadounidense en el Golfo que ha aumentado mucho en los últimos cuatro años. Además, los anuncios de la reanudación del diálogo con Irán han hecho temblar al protegido de Trump. Por eso, MBS ha dado un diplomático paso atrás para tenderle la mano a su marginado vecino Catar con la intención de fortalecer el frente árabe contra el régimen iraní.