ABUSOS Y TORTURA

Centenares de inmigrantes viven hacinados en centros de deportación en Arabia Saudí

Según Human Rights Watch, las autoridades del rico país del Golfo saudís detienen y torturan a cientos de trabajadores extranjeros sin permisos de residencia válidos

El rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz, durante una reunión telemática con el Gobierno ayer martes.

El rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz, durante una reunión telemática con el Gobierno ayer martes. / Reuters

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Arabia Saudí vuelve a ser noticia por sus abusos, esta vez contra los inmigrantes que han llegado al rico país para trabajar. Centenares de extranjeros viven hacinados en un centro de deportación en la capita,l Riad, según Human Rights Watch. La organización denuncia que el régimen wahabí detiene durante meses y en condiciones deplorables a los inmigrantes que carecen de un permiso de residencia válido mientras esperan a ser deportados. En plena pandemia, Arabia Saudí tortura y encarcela a centenares de sus 10 millones de trabajadores inmigrantes que malviven en el país. Las recientes mejoras en el sistema de patrocinio, 'kafala'', no han llegado –ni tienen perspectivas de hacerlo– a estos centros de deportación. 

Nadia Hardman, investigadora de derechos de refugiados y migrantes de Human Rights Watch (HRW), ha exigido la liberación de estas personas, la mayoría de origen etíope. “Arabia Saudí, uno de los países más ricos del mundo, no tiene excusa para detener a trabajadores migrantes en condiciones espantosas, en medio de una pandemia de salud, durante meses”, ha dicho este martes. La organización humanitaria ha dado a conocer otro expediente de abusos de la monarquía saudí después de hablar con siete etíopes detenidos en el centro de Riad y otros dos indios que habían sido retenidos en la misma instalación antes de ser deportados. 

Estancias prolongadas en habitaciones extremadamente superpobladas, golpes con barras de metal recubiertas de goma, violencia verbal y racista por parte de los guardias, métodos de tortura, y un cruel etcétera. Hasta ahora, estas condiciones de hacinamiento han dado lugar a tres denuncias de muertes bajo custodia entre los meses de octubre y noviembre. “Los vídeos de personas hacinadas, las denuncias de tortura y homicidios ilegítimos son impactantes, al igual que la aparente falta de voluntad de las autoridades para investigar las condiciones de abuso y hacer que los responsables rindan cuentas”, ha declarado Hardman. 

Hasta 350 inmigrantes hacinados en estancias estrechas e insalubres es el recuerdo de los entrevistados por HRW. Algunos llevan meses detenidos; un par de ellos, más de un año. La pandemia del coronavirus también llega a estos opacos centros de deportación, aunque las autoridades saudís no facilitan las medidas de distanciamiento social ni la higiene. Muchos de estos inmigrantes han confesado su miedo al covid-19. Cuando los detenidos solicitan atención médica o se quejan de las condiciones, los guardias usan la violencia contra ellos. Algunos testimonios afirman que vieron con los guardia mataban a detenidos solo con golpes, aunque HRW no ha podido verificar estas acusaciones. 

“Arabia Saudi debería actuar rápido para poner fin a las condiciones abusivas en el centro de deportación de Riad y contener el potencial de un devastador brote de Covid-19”, ha reivindicado Hardman. Pese a la mayoría etíope, hay detenidos de otros países africanos como Chad, Ghana, Kenia, Nigeria y Somalia. Suelen estar separados de los trabajadores del sur de Asia, en su mayoría indios y paquistaníes. “Los gobiernos con ciudadanos dentro de las instalaciones deben presionar a las autoridades y hacer todo lo posible para facilitar la repatriación voluntaria”, ha añadido Hardman.

Sin higiene

Las imágenes obtenidas por HRW muestran una invivible realidad. El reducido espacio fuerza a los detenidos a turnarse para dormir ante la imposibilidad de estirarse todos sobre varias mantas sucias y rodeados de escombros. Estos 350 trabajadores no solo comparten entre dos y cinco baños, sino que la falta de acceso a las duchas y de jabón dificulta cualquier tipo de higiene básica.

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Más de diez de los 33,4 millones de habitantes de Arabia Saudí son trabajadores extranjeros. Representan la columna vertebral de las economías del Golfo. En el régimen wahabí están distribuidos en la mayoría de los sectores, aunque predominan en la energía y los servicios. Entre mayo de 2017 y marzo de 2019, cerca de 260.000 etíopes, unos 10.000 al mes, fueron deportados desde Arabia Saudí a su países de origen, según la Organización Internacional para las Migraciones. 

HRW ha exigido la inmediata liberación de estos detenidos, el cese de las detenciones arbitrarias y ha recordado a la monarquía saudí sus obligaciones según la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura. Arabia Saudí se salta la prohibición absoluta de la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes que garantiza el derecho internacional. Las recientes mejoras en el sistema de 'kafala' no se han trasladado a estos centros de deportación. Por eso, las organizaciones humanitarias abogan por la abolición definitiva de este sistema de esclavitud en pleno siglo XXI.