Comicios en Venezuela

Maduro retoma el control del Parlamento en unas elecciones marcadas por la apatía

  • El partido de Gobierno ganó con el 67% de los votos pero con una participación del 31% del padrón
  • Parte de la oposición boicoteó unos comicios que EEUU y la UE no reconocieron
  • Rodríguez Zapatero pide a Bruselas que revise su política con el país latinoamericano
Un grupo de electores hace cola hoy para poder votar en un colegio electoral de Caracas.

Un grupo de electores hace cola hoy para poder votar en un colegio electoral de Caracas. / CRISTIAN HERNANDEZ (AFP)

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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En unas elecciones que han tenido la marca indeleble del ausentismo y señalamientos locales e internacionales sobre su legitimidad, Nicolás Maduro recuperó el único poder que le era adverso: el Congreso.  "Ya tenemos una nueva Asamblea Nacional (AN)", dijo con un claro sentido de propiedad. "Remate perfecto", ha sido la consigna gubernamental repetida una y otra vez en la noche del domingo para resumir aspiraciones que la realidad pone en entredicho: el país sigue desagarrado. Tras los comicios parlamentarios, la AN retorna por lo pronto en manos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Al escrutarse el 82% del padrón, el partido de Gobierno y Estado y sus pequeños aliados obtuvieron el 67% de los votos. Eso representa 3,5 millones de sufragios. De acuerdo con el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha participado un 31% de los venezolanos que estaban en condiciones de acudir a las urnas, la mitad de los que lo hicieron en 2015.

"Estamos enterrando el pasado, la maldad y la crueldad. A esta hora quienes hicieron tanto daño con sanciones, bloqueos, intentos de incursiones militares ya son pasado, son polvo cósmico”, aseguró Jorge Rodríguez, el ministro de Comunicación y usual portavoz de Nicolás Maduro. Pero el conflicto político se mantiene de modo imperturbable: la baja participación electoral le deja al PSUV un sabor más que agridulce.  A eso se suma el desconocimiento anticipado de los comicios por parte del sector más duro de la oposición, la UE, Estados Unidos y sus aliados regionales. 

"Sabemos ganar y perder. Hoy nos tocó ganar. Canten, bailen, siempre con la mascarilla. El próximo 5 de enero se instala la nueva AN. Nace una nueva era, en paz. El pueblo ha elegido a sus nuevos diputados", señaló Maduro en la madrugada del lunes. "Viene un ciclo virtuoso", prometió. En horas de la tarde, había hecho un llamamiento a "los que participan y a los que no participan en las elecciones" a sentarse en una mesa de diálogo para discutir una "agenda de recuperación económica" y otra "política y electoral".

Decenas de agrupaciones minoritarias y dispersas de la oposición aceptaron competir este domingo a pesar de sus críticas a las reglas de juego. Las fuerzas nucleadas alrededor del diputado Juan Guaidó llamaron en cambio a boicotear los comicios y a rechazar el previsible resultado. Guaidó, a quien EEUU y otros 54 Gobiernos reconocen como "presidente encargado" desde enero de 2019, ha considerado las elecciones un fracaso. "La crisis solo se va a profundizar y estamos obligados a mantenernos de pie hasta lograr soluciones", auguró. Guaidó ha convocado a una consulta virtual de cinco días para desconocer los resultados. Los encuestadores estiman que esa iniciativa no prosperará. La razón que dan es que gran parte de la sociedad, la misma que se quedó en sus casas este domingo, en parte por miedo a contagiarse de covid-19, se muestra tan pauperizada como desencantada con Maduro y su antagonista. Esa desesperanza se ha reflejado en el ausentismo. El Gobierno temió que pudiera ser más profunda y a lo largo de la jornada electoral puso en marcha todos los mecanismos estatales para que la población acudiera a a los centros de votación.

"Ahora, ¿Quién pierde hoy? Pierde el país", dijo el ex candidato presidencial opositor, Henrique Capriles. El también ex gobernador del estado de Miranda iba a participar de la contienda y en ese gesto se distanció de la hoja de ruta trazada por Guaidó y Washington. Luego advirtió que no estaban dadas las condiciones para intervenir. En la noche del domingo, volvió a poner el acento en los problemas que ha tenido desde 2015 la oposición para convertirse en una alternativa de poder. "Todos estos fracasos, habrá que replantear alternativas reales y abrir caminos de la mano de todos los sectores". La sociedad, "merece tener una ruta real que permita alcanzar soluciones verdaderas. Eso hoy no lo tenemos. Hay que construirlo. Estoy seguro de que con condiciones democráticas - que hay que luchar para tenerlas - nuestra gente volverá a los centros a expresarse”.

La posición de Zapatero

El expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien llegó a Caracas como observador, ha pedido a la UE una "reflexión serena" sobre el tema venezolano y el abandono de "propuestas inconsistentes", en alusión al respaldo que ha dado a Guaidó. En su opinión, el reconocimiento de Guaidó como presidente interino "no ha dado un vuelco a la situación, como algunos habíamos pronosticado". Zapatero ha cuestionado además que Bruselas desconociera de antemano las elecciones. “La capacidad de una sociedad democrática y deliberativa (como la europea) es hacer autocrítica. Los venezolanos han sufrido mucho y tenemos que ofrecerle un camino distinto”. Europa debe ayudar al país sudamericano a "recuperar las mejores reglas democráticas. Hay que comprometerse y hablar con todos”. Para que eso suceda, “pediría a la UE que se separe de la política de Trump hacia Venezuela. Ahora que va a haber una administración nueva en Estados Unidos y esto abre un nuevo momento de reflexión”. Distintos diputados de la oposición no han tardado en reaccionar y criticas las palabras de Zapatero. Maduro, en cambio, las ha ponderado: "Es un hombre de diálogo. Conoce muy bien a Venezuela. Ha sido un gran interlocutor con toda la oposición”.

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El madurismo se prepara para echar a Guaidó de la AN. El diputado reivindicará su continuidad institucional al amparo de sus alianzas internacionales, con el argumento de que las elecciones y el mismo Gobierno son ilegítimos. Maduro se ha preguntado en ese sentido qué sucedería en España si las Cortes o las autonomías extendieran por decisión propia sus mandatos. "No se puede. Es algo estúpido pensar de esa forma. Pero son las mentalidades extremistas". El conflicto venezolano promete ser duradero. La ruina económica también.