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CARRERA ARMAMENTÍSTICA

Misiles de aniversario en Irán

El país persa saca pecho ante las amenazas de EEUU y presenta arsenal militar al celebrar los 40 años de la revolución

Adrià Rocha Cutiller

Un clérigo iraní observa misiles de superficie en un espectáculo militar que conmemora el 40º aniversario de la Revolución islámica de Irán, en la Gran Mezquita Imán Jomeini, en Teherán. 

Un clérigo iraní observa misiles de superficie en un espectáculo militar que conmemora el 40º aniversario de la Revolución islámica de Irán, en la Gran Mezquita Imán Jomeini, en Teherán.  / VAHID SALEMI (AP)

En el pastel que este lunes soplará el ayatolá de IránAlí Jameneí, no habrá velas sino misiles balísticos de medio alcance. Su final, por tanto, no se salda con un poco de humo al apagarse sino que causa la devastación al bombardear, si llegase el caso, Israel o las bases norteamericanas repartidas por Oriente Próximo. La tarta que soplará el líder supremo de Irán será la del 40º aniversario de la revolución iraní de 1979, que, en poco más de un año, acabó con la dinastía de los Pahleví: los shas de Persia.

Los nombres de los misiles balísticos son Soumar y Dezful. El primero fue presentado hace una semana; el segundo, este sábado. Irán asegura que tienen la capacidad de alcanzar objetivos a 1.500 y 1.000 kilómetros de distancia respectivamente y que, en caso de guerra, estarían disponibles en poco tiempo. Aunque, eso sí, según Teherán, ambos tienen solo fines defensivos: no violarían, por lo tanto, la resolución de Naciones Unidas 2231, que regula la actividad nuclear de Irán.

El misil Dezful, de hecho, fue presentado en una instalación secreta en Irán horas antes de la celebración de este lunes: "La presentación de esta instalación de producción de misiles a gran profundidad es una respuesta para los occidentales [...], que piensan que pueden impedirnos alcanzar nuestras metas a través de sanciones y amenazas", dijo, durante la ceremonia, un miembro de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés), Mohammed Alí Jafarí.

Pero la IRGC no se queda aquí. Este domingo, ha asegurado que su programa balístico continuará; pese a quien le pese. Y, a quién le pesa, por supuesto, es a los Estados Unidos de Donald Trump.

"Debemos imponer sanciones internacionales más duras a Irán para desalentarles de su programa de misiles —dijo, esta semana pasada, el portavoz del Departamento de Estado de los EEUU, Robert Palladino—. Los EEUU continuarán incansables en la confrontación a la temeraria actividad de misiles iraní. Seguiremos imponiendo la presión suficiente para que su régimen cambie su actitud malévola".

Sanciones

El 11 de febrero de ese año —en nuestro calendario, no el actual de Irán—, con el último sha, Mohammed Reza Pahleví ya fuera del país, el Gobierno que antes dirigía Persia dimitió. Ese día, nació la República Islámica del Irán, con el gran ayatolá Ruholá Jomeini al frente. Estados Unidos, que había apoyado con armas a Pahleví y vio durante la revolución cómo su embajada en Teherán fue sitiada, impuso, con el tiempo, sanciones contra el flamante régimen de los ayatolás.

Así siguió todo hasta hace dos años. Entonces, con Obama en la Casa Blanca, pareció que la efeméride, el 40º aniversario de ese momento histórico, iba a celebrarse en paz, sin sanciones y con buenas palabras y deseos. Pero a Washington llegó Trump: con su tupé al viento restableció las sanciones contra Irán y ahora el ayatolá actual, Jameneí, soplará misiles en vez de velas.