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CRISIS HUMANITARIA

Yemen: una guerra también contra los niños

Desde que se inició el conflicto, hace tres años, más de 1.600 menores han muerto y 2.700 han sido mutilados

El bloqueo impuesto por Arabia Saudí resulta devastador en un país en el que siete millones sufren hambre

Judit Figueras

Dos niños que sufren diarrea y anemia son atendidos en un centro sanitario en Yemen.

Dos niños que sufren diarrea y anemia son atendidos en un centro sanitario en Yemen. / Médicos sin Fronteras

"El peor lugar del mundo para ser niño". Así describía la situación en Yemen el director regional de UNICEF para Oriente Próximo y el norte de África, Geert Cappelaere, hace unas semanas. Yemen es, desde el 2014, uno de los países que vive más terror y sufrimiento en el planetaMás de 9.000 personas han muerto durante el conflicto y un total de 20 millones de yemenís se encuentran en situación de emergencia humanitaria, de los cuales 11 millones son niños.

Una guerra civil entre el grupo rebelde de los hutís y las fuerzas gubernamentales y una creciente intromisión de los países vecinos ha llevado a Yemen a sufrir, según las Naciones Unidas, la peor crisis humanitaria del planeta. En el 2014, los rebeldes hutís, seguidores de la rama del islam chií y apoyados por el Gobierno de Iránderrocaron al presidente yemení Abd Rabbu Mansur Hadi. Pocos meses después, Arabia Saudí decidió entrar en juego y formó una coalición para apoyar a Hadi.

Un total de ocho países de mayoría suní, entre los que se encuentran Egipto, Marruecos, Qatar y Jordania, han apoyado a Arabia Saudí en la campaña de bombardeos contra las zonas bajo dominio de los hutís. Estados Unidos, Francia y el Reino Unido han abastecido a esta coalición con inteligencia militar y apoyo logístico. Según la organización The Yemen Data Project, de los 8.600 ataques aéreos que se han llevado a cabo durante los últimos dos años, 1.510 han afectado a zonas residenciales en las que había escuelas y hospitales.

La infancia como objetivo bélico

El director de cooperación internacional de la organización humanitaria Save The Children, David del Campo señala a EL PERIÓDICO que "la infancia ha pasado a ser un objetivo bélico" en la guerra de Yemen. Al menos 1.600 niños han muerto y 2.700 han sido mutilados entre mayo del 2015 y junio del 2017. Además, el reclutamiento de niños para fines bélicos se ha convertido en uno de los problemas más preocupantes. Desde que empezó el conflicto, se han registrado más de 1.800 casos en los que grupos armados de ambos bandos han reclutado a menores.

A inicios del pasado noviembre Arabia Saudí decidió bloquear todas las entradas terrestres, aéreas y marítimas con el fin de evitar que Irán siguiera suministrando armas a los rebeldes hutís. El asedio saudí ha tenido consecuencias devastadoras en un país en el que el 90% de los suministros básicos dependen de las importaciones. El cerco establecido por la coalición liderada por la corona saudí ha provocado una situación de hambre extrema que afecta a siete millones de personas y ha causado que hasta 1,8 millones de niños sufran malnutrición.

Crisis sanitaria

El bloqueo impide la entrada de suministros sanitarios y también ha conllevado una escasez de combustible que afecta directamente a los hospitales. Las infraestructuras sanitarias han sido devastadas por los constantes bombardeos. Según datos de Save The Children, desde el inicio de la guerra se han destruido hasta 102 hospitales.

La alarmante situación sanitaria ha agravado aun más la crisis humanitaria en Yemen, donde enfermedades que antes eran curables, ahora son terminales. Del Campo asegura que "una simple diarrea o una neumonía son hoy algunas de las principales causas de mortalidad infantil". Por otro lado, más de la mitad de la población no tiene acceso a agua potable. Algo que ha incrementado brutalmente la propagación de enfermedades como el brote de cólera que comenzó hace más de un año.

Del Campo asegura que se trata de "la peor epidemia del cólera en la historia de la humanidad". Desde septiembre de este año, se han registrado más de 400.000 contagios de esta enfermedad que sufre ya un millón de personas en el país. El 56% de los posibles casos de infección de cólera son menores de 18 años y una tercera parte de las muertes por esta enfermedad son niños.

Aulas vacías o destruidas

Las escuelas han pasado de ser centros educativos a ser espacios estratégicos militarmente y blancos de bombardeos. Según UNICEF, 1.600 escuelas han sido destruidas y unas 170 han sido ocupadas por soldados. En octubre, el ministro de Juventud y Deporte del Gobierno establecido en Saná, Hassan Zaid, propuso que las escuelas cerraran y que los niños y los profesores se unieran al frente.

Por tercer año consecutivo, muchos niños no han podido iniciar el curso escolar con normalidad. UNICEF informó en septiembre de que un total de 4,5 millones de menores no podrán asistir a clases este año académico. Además, tres cuartas partes de los profesores en Yemen no reciben su sueldo desde hace aproximadamente un año. La violencia y la crisis educativa han obligado a una de cada 10 escuelas a cerrar y los niños se ven forzados, cada vez más, a abandonar las aulas para unirse a las filas de combate

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