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CIBERATAQUES

El FBI abre una investigación sobre la filtración de Wikileaks

Apple asegura que ha cerrado las brechas de privacidad que aprovechaba la CIA

IDOYA NOAIN / NUEVA YORK

El fundador de Wikileaks, Julian Assange.

El fundador de Wikileaks, Julian Assange. / SUZANNE PLUNKETT (REUTERS)

El FBI va a investigar la filtración de Wikileaks que este martes puso al descubierto 8.761 documentos de la CIA en que se destallan sus operaciones de espionaje informático, según informaron fuentes oficiales a la CNN. Según la cadena estadounidense, el FBI se está coordinando con la CIA en unas pesquisas que se centran en diluciar cómo llegaron esos archivos a Wikileaks y quién se los entegó. La CIA, por su parte, está intentando determinar si la web de filtraciones tiene más documentos. 

Los archivos que forman parte de Vault 7, como ha bautizado WikiLeaks la última filtración, sugieren, por ejemplo, que la CIA tenía información de 14 fallos de iOS, el sistema operativo de Apple para sus teléfonos y tabletas, así como al menos dos docenas en Android, el sistema desarrollado por Google, cuyo uso está más extendido en móviles. Y eso ha forzado a los gigantes a tratar de tranquilizar a sus usuarios.

Apple lo hizo el martes por la noche en un comunicado en el que aseguró que sus “análisis iniciales apuntan a que la mayoría de los clientes están protegidos contra lo que se ha filtrado” gracias a las actualizaciones de su sistema operativo, cuya última versión calcula que tienen instalado el 80% de sus usuarios y que anima al resto a actualizar. Samsung, cuyos 'smart TV' podían emplearse para espiar a sus usuarios, señaló que para la compañía es una "prioridad proteger la seguridad y privacidad de sus aparatos" y afirmó que "va a investigar de manera urgente estas cuestiones". Google, por su parte, solo declaró que está estudiando los fallos. La solución de esos es más compleja porque entre la variedad de fabricantes y compañías que usan su sistema no siempre se emplea la última versión.

COMPLEJAS RELACIONES

Ninguna de las grandes empresas ha criticado por ahora abiertamente al Gobierno o a la CIA, pero lo ocurrido suma otro capítulo a la compleja relación entre ambos. Aunque las filtraciones de Snowden revelaron episodios de cooperación voluntaria de las tecnológicas con el espionaje, Silicon Valley realizó también esfuerzos de relaciones públicas para subrayar las más flagrantes violaciones de la privacidad y libertades en las que no colaboró. Y desde entonces ha habido también episodios, como la negativa de Apple de facilitar al FBI acceso al teléfono del autor del atentado de San Bernardino (Califonia), con los que las tecnológicas han dado muestras de priorizar los derechos de sus clientes a los intereses del gobierno.

La última  ha reabierto la herida, nunca cicatrizada, que las revelaciones de Edward Snowden inflingieron en la ya de por sí compleja relación entre las agencias de espionaje de Estados Unidos y las grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley. Al desvelarse que la CIA descubrió fallos de seguridad en software y hardware, de móviles a televisores, y que los mantuvo en secreto para poder explotarlos para su propio beneficio en operaciones de espionaje, se reactiva el debate no solo de hasta dónde puede llegar la comunidad de inteligencia en la intrusión en la privacidad y las libertades civiles, sino sobre su falta de colaboración para mejorar la protección de los ciudadanos ante otras amenazas de intrusión, ya sea de piratas informáticos o de otros gobiernos.

Grupos especializados como la Electronic Frontier Foundation han denunciado que  “todos estamos menos seguros por la decisión de la CIA de mantener vulnerabilidades en lugar de asegurar que se solucionan” esos fallos de seguridad en tecnología que usan millones de personas en todo el mundo. Y expertos como Matthew Green, un profesor en la Universidad John Hopkins que ha hablado con The New York Times, aseguran que “el verdadero escándalo y lo realmente dañiño” es comprobar el “descuido” de la CIA, demostrado en el hecho de que se haya producido la filtración. 

'HACKING' GUBERNAMENTAL A DEBATE

Hay también organizaciones como Access Now, una ONG internacional que centra su trabajo en la intersección de derechos humanos y tecnología, que ven lo ocurrido como un recordatorio de “la urgente necesidad de tener una conversación seria sobre el 'hacking' que realiza el gobierno y la implementación de un marco legal”. En EEUU en concreto el Gobierno se dotó hace unos años de un protocolo por el que decide cuáles de los fallos de software y hardware desarrollados por el sector privado que descubre hace públicos. Pero ese protocolo (que responde a las siglas VEP) no tiene categoría de ley y deja un criticado margen para mantener los fallos ocultos alegando motivos de seguridad nacional.

Este miércoles el director del FBI, James Comey, ha participado en una conferencia sobre ciberseguridad y encriptación en Boston y aunque no se ha referido a las filtraciones de WikiLeaks ha abogado por más cooperación para combatir el crimen. “Esto no es el FBI contra Apple. Necesitamos edificar confianza entre el gobierno y el sector privado”, ha dicho Comey, que también ha subrayado lo que es desde hace tiempo obvio pero no por ello menos conflictivo: “No existe la privacidad absoluta en EEUU”.