07 jun 2020

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Montar un drama por la victoria de Trump es ridículo

Andrew Smith Martínez

 Protestas contra Trump en Chicago.

 Protestas contra Trump en Chicago. / AFP / JOHN GRESS

La exagerada reacción a la victoria de Trump era de esperar en algunos sectores, pero no me pensaba que fuera tan generalizado el drama que se está haciendo. Trump todavía no ha hecho nada y ya se habla como si viniera un cataclismo. Lo peor que ha hecho este señor es lanzar un par de improperios en la campaña, de los cuales, por lo bajini, ya se está retractando tras su victoria (por ejemplo, su afirmación de regular la inmigración musulmana ha desaparecido de su página web). Resultará ahora que Trump es el primer político de la historia que dice exageraciones durante su campaña. Creo que después de la cantidad de mentiras y promesas incumplidas del PP durante su campaña electoral de hace cinco años, lo de Trump no es nada.

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Quisiera llamar la atención sobre el hecho de que la candidata preferida por la mayoría en España, Hillary Clinton, estaba a favor de la guerra de Irak, esa guerra que generó la manifestación más grande en la historia de España. Ahí es nada. También Clinton estaba a favor del TTiP mientras Trump se ha manifestado en contra.

¿Saben eso de la profecía autocumplida? De tanto comernos la cabeza sobre lo terrible que sería una victoria de Trump, una estrategia promovida por numerosos medios para desacreditarle (los mismos medios que ignoran convenientemente el oscuro pasado de la sra. Clinton), ahora estamos esperando que esos cataclismos que nosotros mismos nos hemos inventado vengan a ocurrir.

Con Trump como presidente no ocurrirá absolutamente nada que sea digno del drama que se está haciendo. En un par de meses, cuando esté gobernando, miraremos atrás a estos días y nos daremos cuenta del ridículo que estabamos haciendo, un ridículo absolutamente injustificado.

Me da lástima que a estas alturas del siglo XXI haya tal falta de madurez democrática como para que la elección de un político nos altere tanto. Creo que más que preocuparnos por la victoria de Trump lo que nos debería preocupar en todos los países democráticos es recuperar el espíritu de esa democracia que parece estar perdiéndose entre una corrección política convertida en censura a la libre expresión, o lo que algunos iluminados proclaman como el "bien común", siempre en base a sus propios intereses, claro está.

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