05 jul 2020

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África, un continente donde la democracia se abre paso

Luis Fernando Crespo Zorita

Participantes en la asamblea de la Unión Africana en Adís Abeba.

Participantes en la asamblea de la Unión Africana en Adís Abeba. / MUGULETA AYENE / AP

El 25 de mayo de 1963, se reunieron en Addis Abeba, la capital de Etiopía, los 32 países africanos que entonces eran independientes para crear la Organización para la Unidad Africana (OUA), y se eligió tal fecha como Día de África, aunque nunca ha podido ser un día para celebraciones.

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La OUA se quedó lejos de las propuestas más progresistas, que pretendían iniciar la construcción de los Estados Unidos de África, y se convirtió en un órgano para la orientación política panafricana, más aparente que efectivo, con más influencia en el exterior que en la propia África. La OUA se mostró incapaz de resolver los conflictos de Liberia, Somalia, Sierra Leona, Ruanda, Burundi y la República Democrática del Congo. Por lo tanto no resultó sorprendente que, ante tantos fracasos, fuera remplazada en julio de 2000 por la Unión Africana.

La intervención de UA en los conflictos armados ha sido bastante más realista. Después de 57 años empieza a arraigar la idea de que también en África los conflictos armados pueden reconducirse respetando las normas y las obligaciones establecidas en los convenios internacionales, que fueron concebidos para proteger la dignidad humana. Las guerras africanas se perciben como una lucha por intereses económicos, donde es posible intervenir de forma racional, si se crean los organismos regionales necesarios para el diálogo, la consulta, el seguimiento y la revisión permanente por los propios africanos. Por desgracia, Europa, EEUU, Rusia y China, que no son ajenos a estos intereses económicos, mantienen la tensión bélica para imponer sus hegemonías. En cualquier caso, han dejado de ser peleas y guerras salvajes a causa de problemas étnicos, ya no cabe el 'afropesimismo': ver todo como si fuera apocalíptico para África, como si no hubiera esfuerzos de los pueblos africanos para salir adelante.

Desde 1990, la democracia, con sus imperfecciones y carencias, se ha abierto paso en un continente demasiado acostumbrado al ruido.

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