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La clave 180, el misterio de lo que sucederá en los próximos cuatro años

Pedro Sánchez, antes de la constitución de la cámara baja.

Pedro Sánchez, antes de la constitución de la cámara baja. / DAVID CASTRO

Mario Martín

Las elecciones generales del 28-A ya pasaron, y tenemos a la vista otra nueva convocatoria electoral el 26-M, en el marco de elegir a los representantes para el Parlamento Europeo, en los ayuntamientos y en la mayoría de comunidades autónomas (excepto Catalunya, País Vasco, Andalucía, Galicia y Valencia).

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Los resultados de las generales han dejado unas cuantas afirmaciones que parecen fuera de cualquier opinión, ajustándose a hechos objetivos.

Por un lado, el primer hecho es la victoria de Pedro Sánchez, liderando la lista del PSOE. La segunda evidencia es el desplome del Partido Popular, el cual ha sufrido un descalabro sobre su anterior representación parlamentaria, pasando a tener, a partir de ahora, un grupo parlamentario de 66 diputados, inferior al número de los que ha perdido (71). La tercera obviedad es el incremento en escaños obtenido por Ciudadanos, pasando de 32 a 57. Y la cuarta certeza es la pérdida de casi un millón y medio de votantes en la opción representada por Podemos, pasando a ser la cuarta fuerza política en el Parlamento.

Muchas veces lo que cambian los status quo no son los aciertos propios, sino son los errores de los contrincantes los que allanan el camino para esas transformaciones en las mayorías. Echando la vista atrás, así se podría decir que gran parte del éxito electoral de Rodriguez Zapatero en 2004 lo fraguó Aznar durante su segunda legislatura; igual que ZP y su gestión al inicio de la crisis hizo mucho por construir la mayoría absoluta de la que luego gozó Rajoy. El tancredismo y la insensibilidad de este hacia la desigualdad que sus medidas económicas inocularon en la sociedad española, además de la corrupción, tantas veces negadas por él en su propio partido, terminaron por construir una mayoría de todos contra él.

En todo caso, en la construcción de esas nuevas mayorías no se debería perder la visión de evitar errores que puedan ser el germen de unos resultados electorales en el medio plazo, muy diferentes a los obtenidos el pasado 28-A, como los ya relatados que nos ha dejado el pasado reciente.

La mayoría absoluta se goza con 176 diputados. Con los resultados del 28-A, hay una cifra que supera ese rubicón con dos combinaciones diferentes y es el sumatorio de 180 diputados, hecho que se obtiene con la agregación de los representantes de PSOE (123) y Ciudadanos (57), pero también con el resultado de adicionar los 42 de Podemos y los 15 de ERC, a los 123 del Partido Socialista Obrero Español.

Esas dos mayorías no tendrían por qué suponer, ni la una ni la otra, gobiernos de coalición, pues también sería factible apoyar la legislatura en ambos casos, sin entrada en el Gobierno.

En todo caso, Pedro Sánchez necesitará ir definiendo sus apoyos para los próximos cuatro años y el misterio de lo que suceda se encierra en esa clave 180, la cual una vez desvelada quizás entrañe el origen de lo que el voto de los españoles termine por decidir más pronto que tarde, igual que antes sucedió con Aznar, ZP y Rajoy.

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