Club de Educación y Crianza de EL PERIÓDICO

La crianza consciente, respetuosa y con apego: una cantinela más del cuidado de los hijos

Ilustración de Susana Soto para el libro ’¡Hola, familia!’, escrito por Álvaro Bilbao.

Ilustración de Susana Soto para el libro ’¡Hola, familia!’, escrito por Álvaro Bilbao. / Susana Soto

  • Si estás a punto de dar a luz, o recién parida, oirás mil veces esas expresiones. ¿Qué significan? ¿Qué dice la ciencia sobre estos modelos? Te lo explicamos en seis claves

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Crianza con apego. Crianza consciente. Crianza respetuosa. ¿Te suena, verdad? Son eslóganes que habrás escuchado muchas veces, especialmente durante los primeros meses de vida de tu bebé. ¿Son solo un mantra? ¿Hay algo de verdad en ellos? ¿Qué dice la ciencia? Hoy, en el Club de Educación y Crianza, aclaramos conceptos de la mano de Álvaro Bilbao, doctor en Psicología, neuropsicólogo, divulgador y padre de tres hijos.

Bilbao explica que muchos padres y madres se suman "con radicalidad" a modelos de crianza (eslóganes, más bien) donde todo es blanco o negro. “Hay un ejército de personas que no tienen formación pediátrica ni psicológica y que te dicen cómo tienes que criar a tus hijos”, critica. También alerta contra los autodenominados terapeutas que no son psicólogos de carrera sino simples ‘formadores’ que han realizado un curso de un semana.

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Autor de 'El cerebro del niño explicado a los padres', el divulgador publica ahora '¡Hola, familia!' (Plataforma editorial), un libro ilustrado dirigido a mamás y papás que acaban de tener un bebé y que pretende ser algo un diccionario para entender un poco mejor a esa criatura, que -a pesar de haber salido de tu cuerpo- no deja de ser un extraño para ti. Aclaramos algunos conceptos básicos

Apego

El apego es la representación mental del mundo como un lugar seguro. Es uno de los instintos más fuertes que tienen los niños y las niñas. “Necesitan sentir que tienen a una o dos personas especiales a las que aferrarse en caso de necesidad o peligro”, explica Bilbao. El porteo (llevar a tu hijo pegado a ti en la mochila o el pañuelo portabebés) y el colecho (dormir juntos) no definen tanto a la llamada crianza con apego. De hecho, crianza con apego es un término equivocado. “No hay crianza sin apego”, explica el autor superventas. Todos los niños desarrollan apego porque necesitan seguridad. Eso sí, la respuesta de los progenitores puede ser apego seguro (atención al bebé pronta y con calma), ansioso (los padres actúan con ansiedad), o evitativo (atención escasa y, por lo tanto, el bebé sabe que no le harán ni caso).

Seguridad

Los bebés tienen momentos glorisosos. Y otros odiosos. Por ejemplo, despertarse y reclamarte en medio de la noche. Y así durante meses y meses. Bilbao recuerda que levantarte y atenderle es imprescindible para que tu hijo desarrolle la sensación de seguridad.

Contacto

El apego seguro implica tener mucho contacto con el bebé y atenderle en todo momento. “No le cojas tanto en brazos, le estás malcriando y se acostumbrará” es un absurdo mantra que muchas mamás primerizas escuchan de familiares, amigos, vecinos y desconocidos que alegan los presuntos beneficios de criar bebés más ‘independientes’. La frase, como ya nos recordó en estas mismas páginas la neuropediatra y autora de 'El cerebro en su laberinto' María José Mas, no puede ser más errónea. Achuchar bebés, cogerles, besarles y hablarles hace que aumenten sus conexiones neuronales (sinapsis). Así que cuanto más intercales con ellos, mejor padre y madre serás. No hace falta que te lo diga ningún gurú de la (mal llamada) crianza con apego. Te lo dice la ciencia. Bilbao recuerda que el contacto no solo en sensorial sino también visual (mirarle) y auditivo (hablar con él). “Abraza a tu hijo en cualquier momento que estén nerviosos porque el contacto con sus padres les ayuda a calmarse”, concluye el divulgador. 

Rabietas

Alrededor de los dos años aparecen las temidas rabietas. Paciencia. Y mucha. “Permanece a su lado, no lo regañes ni lo avergüences, estáte lo más calmado que puedas, acabará pasando y os daréis un abrazo”, resume Bilbao, consciente de que la teoría es siempre más fácil que la práctica. Todos los que tienen hijos pierden los nervios de vez en cuando. “Eso quiere decir que somos humanos”, comenta el divulgador. No hay que prohibir emociones a los niños. Ni las llamadas positivas ni las llamadas negativas. “Todos tenemos derecho a enfadarnos. Eso sí, no dejes que te pegue o rompa cosas cuando se enfada”, explica Bilbao.

Límites

Bilbao se queja de que muchos padres se entregan de tal manera a sus hijos que son incapaces de poner límites, algo básico para una buena educación y crianza. Los límites -recuerda- son importantes porque ayudan al niños a entender las normas y los derechos de los demás. Hay que decir no cuando sea necesario. Es la única manera de que tu hijo o hija aprenda algo vital: gestionar la frustración.

Vínculo

Es la relación que construimos con el bebé y el bebé con nosotros. Hay que construirla cada día. Muchas madres no tienen el flechazo de amor instantáneo nada más parir a sus hijos. Es totalmente comprensible que muchas mamás piensen que su hijo no deja de ser un desconocido. Sin embargo, un vez más, la ciencia se alía contigo. Los bebés están ‘programados’ para que se les achuche. Su fisionomía está diseñada para eso, algo que fue descrito científicamente por el médico Konrad Lorenz. El ‘Kindchenschema’ (el esquema de los niños) responde a una cabeza grande respecto al cuerpo, brazos y piernas rechonchas, nariz y barbilla pequeñas, ojos grandes y piel suave. Estas características dan al bebé un aspecto frágil e indefenso que despierta ternura.


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