Educación y crianza

Guía para evitar la paternidad 'Gran Hermano': ¿se puede usar la tecnología sin abusar de ella para vigilar a los hijos?

  • Cada familia es un mundo propio, pero hay unas reglas básicas para no traspasar las fronteras de la hipervigilancia o el espionaje

Un padre observa en su móvil la geolocalización de su hijo.

Un padre observa en su móvil la geolocalización de su hijo. / Ferran Nadeu

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Guarderías con cámaras web, dispositivos pequeños como chapas que se pueden introducir en la mochila de los hijos e hijas para saber dónde están, relojes infantiles con geolocalizador, redes sociales escolares con información en tiempo real sobre lo que hacen los niños y las niñas, preadolescentes con teléfonos móviles monitorizados por sus padres... Las familias están hiperconectadas, al igual que la sociedad. Los padres y las madres argumentan que el mundo tiene riesgos y que la tecnología les aporta tranquilidad. Sin embargo, la frontera entre control e hipercontrol es difusa. A continuación, cuatro claves para detectar y combatir la paternidad 'Gran Hermano'.

¿Compro un reloj inteligente a mi hijo para saber dónde está? 

Hace cuatro años, Jorge Álvarez estaba jugando en la playa con su hija, de 5, y la perdió de vista. Hasta que la encontró pasaron dos o tres minutos de pánico absoluto. Aquella experiencia fue el germen de Save Family, una empresa tecnológica con sede en Cantabria de la que Álvarez es el director general y que está especializada en los relojes inteligentes para niños y niñas. Pensado para la franja de edad entre los 7 y los 12 años y con un precio que ronda los 70 o 100 euros, el 'smartwatch' tiene geolocalizador para que papás y mamás sepan dónde están sus hijos en todo momento. La empresa asegura que su objetivo no es perseguir a los hijos sino aportar tranquilidad a los padres. ¿Es buena idea comprarlo? Nadie puede responder a esta pregunta. Solo tú. Eso sí, si lo haces (o monitorizas su móvil), informa a tu hijo. A partir de los 14 años, puedes caer en un problema legal si no lo haces, advierte Sergio de Juan-Creix, abogado experto en derecho digital del despacho Croma. Y otra cosa que recuerda la divulgadora especializada en el fenómeno de la hiperpaternidad Eva Millet: “Jamás espíes a tu hijo”. 

¿Puedo dejar que mi hijo vaya solo al cole?


En su manual 'Caminando al cole, un modelo para innovar en salud y medio ambiente', la Asociación Española de Pediatría explica que las habilidades de orientación espacial aparecen temprano en el desarrollo y que la maduración de esta competencia está relacionada directamente con la edad. “A los 7 años, estos procesos cognitivos tienen un desarrollo razonablemente completo”. Esto no significa que los 7 años sea la frontera para dejarlos ir solos al cole. Es un proceso que, entre otros fatores, depende del niño o la niña, la ciudad o el pueblo donde se vida y la distancia entre la casa y el centro educativo. En un estudio internacional entre alumnos de 6 a 11 años en el que España no participó, se demostró que el 90% de los chavales iban solos al colegio en Suecia, el 70% en Alemania y el 7% en Italia.

En 2009, la periodista estadounidense Lenore Skenazy fue denunciada por permitir que su hijo, de 9 años, fuera solo en el metro de Nueva York. Fue calificada de “la peor madre del mundo”, frase con la que ella, precisamente, tituló irónicamente el artículo que escribió.

¿Debo firmar el consentimiento para que mi hijo aparezca en las redes sociales del cole?

Es otra pregunta que solo pueden contestar el padre o la madre. Eso sí, el abogado Sergio de Juan-Creix aconseja a las familias que se lean bien la información al respecto y que, en función de lo que ellos consideren, firmen o no su consentimiento. En todo caso, la psicopedagoga Sylvie Pérez entiende que la petición paterna para que las redes sociales del centro escolar tengan abundancia de información sobre el día a día de los niños demuestra una injusta desconfianza hacia los profesores. Mientras, la divulgadora Eva Millet recuerda que los padres que no necesitan saber, casi en tiempo real, lo que hacen sus hijos en la escuela o en las colonias son minoría frente a los que sí lo exigen. Así que la pregunta verdadera es: ¿por qué necesito saber todo lo que mi hijo está haciendo en el cole?

¿Es mi hijo menos libre si le controlo?

Sí. En su imprescindible manual 'Por qué la infancia', el psicopedagogo y divulgador Francesco Tonucci, asegura que el tiempo libre ha desaparecido y que ahora existe la voluntad contingente del adulto que los acompaña, enseña, entrena y cuida. “Lo desconcertante es que esta idea de que los niños son incapaces de valerse por sí mismos, de que las calles están llenas de conductores enloquecidos o de hombres peligrosos dispuestos a raptarlos, es muy reciente. A pesar de que la delincuencia y los accidentes de tráfico están en retroceso, el miedo sigue creciendo, a tal punto que impide cualquier forma de autonomía a niños y niñas. Y cuando el miedo pierde el contacto con el peligro se convierte en une enemigo que paraliza. Esta actitud de control tiene graves consecuencias para su correcto desarrollo”, concluye Tonucci.