Compromisos económicos para el 23J

¿Qué proponen para el despido los partidos?: De la 'mochila austriaca' al cese 'restaurativo'

Impuestos, vivienda, herencias e incentivos: chequeo a las promesas estrella de las elecciones generales del 23-J

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colapso-sepe / Jordi Cotrina

Gabriel Ubieto

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Algo menos de medio millón de personas son despedidas cada año en España. Algunos vía expediente de regulación de empleo y la mayoría vía ceses individuales, ya sea por motivos económicos o disciplinarios, según los datos que anualmente recopila el Ministerio de Trabajo. Ser despedido es un hecho traumático para muchos trabajadores y a partir de determinadas edades puede ser realmente complicado volver a conseguir otro empleo. No en vano, la mitad de los parados de más de 45 años llevan más de dos año buscando pero no encontrando trabajo.

En tanto que el despido y sus condiciones son elementos relevantes tanto para trabajadores como para empresas, los partidos políticos han incluido en sus programas electorales propuestas para modificar la normativa laboral al respecto. Algunos de manera más directa y explícita, otros de manera indirecta o velada, pero las principales fuerzas políticas que se presentan a las elecciones generales del 23 de julio pretenden modificar las condiciones en las que se despide en España.

De la ‘mochila austriaca’ que propone el PP o Junts, al cese ‘restaurativo’ por el que aboga Sumar, pasando por un refuerzo del modelo de ertes que plantea el PSOE o volver a las indemnizaciones previas a la reforma laboral de Mariano Rajoy que pretende ERC. A excepción de Vox, que no contempla ninguna medida que explícita o implícitamente modifique las condiciones del despido. Estas son las principales propuestas para el 23J.

Mochila austríaca

Como determinadas prendas de ropa, que cada cierto tiempo vuelven a estar de moda, la mochila austríaca es una promesa electoral cíclica. Cada tanto vuelve a saltar a la pista de baile y no siempre con la misma pareja. Para las elecciones generales del 23 de julio figura en los programas políticos de PP y Junts, si bien en anteriores comicios figuró entre las recetas del PSOE o C’s. El Banco de España también sugirió en su día estudiar este modelo. 

La mochila austríaca es un mecanismo que bebe de la fórmula vigente en Austria -y solo en Austria- desde el 2003 y que allí se conoce como 'Betriebliches Mitarbeiter-und Selbständigenvorsorgegeset'. Esta consiste en un fondo individual asociado a cada trabajador que le acompaña durante toda su vida laboral.

Una ‘mochila’ en la que mes a mes la empresa deposita un dinero -en el caso austríaco equivale al 1,5% del sueldo del empleado, pero ni PP ni Junts especifican su propuesta de cuota- y que acompaña al trabajador durante toda su vida laboral. Si es despedido, puede sacar de allí dinero para su subsistencia. Y cuando se jubila, los remanentes le sirven como extra para su pensión.  

En el caso austríaco, esta mochila viene a sustituir las indemnizaciones por despido. Es decir, las empresas van pagando cada mes y una vez el trabajador cesa, ya sea porque él decide marcharse o porque la empresa decide despedirlo, se lleva lo que tenga acumulado en la mochila pero nada más. Es decir, a los empleados jóvenes, temporales o fijos discontinuos les protege considerablemente menos.

Este modelo aplica sus ventajas en un escenario de intensa movilidad laboral, en el que hubiera poco paro y facilidad para los trabajadores de saltar de un empleo a otro. Algo que no sucede en España, con una tasa de paro del 13,3%, de las más elevadas de la UE. En este contexto, beneficiaría a los trabajadores con mayor empleabilidad y perjudicaría a los que menos (históricamente estos han sido parados mayores de 45 años, mujeres, migrantes y jóvenes poco formados).

Despido 'restaurativo'

En el ocaso de la legislatura, la todavía vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se manifestó a favor de incrementar las indemnizaciones por despido. Una materia que, pese a que es una reivindicación histórica de los sindicatos -hasta el punto de que UGT tiene denunciado al Reino de España ante la UE-, no se incluyó en la reforma laboral

Si bien desde el Gobierno se vendió discursivamente que la nueva norma derogaba la herencia del PP, no recuperó las cuantías existentes a la misma. Algo por lo que sí aboga ERC, que plantea que el despido improcedente pase de pagarse a 33 días por año trabajado a 45 días, como antes de la llegada de Rajoy a la Moncloa.

Ahora, en campaña electoral, Sumar recoge explícitamente incorporar el despido restaurativo. Una doctrina de corte internacional y que tribunales como el Superior de Justicia de Catalunya ya han aplicado en algunas sentencias. Este concepto consiste en adaptar las cuantías indemnizatorias a la situación particular de cada trabajador. Es decir, no precisa igual de protección una madre soltera con 50 años y tres hijos que un joven soltero de 30 años. 

El TSJC, por ejemplo, decidió conceder un extra a la indemnización legalmente y multiplicó por cuatro la cuantía. Así lo estimaron los magistrados en el caso de una madre soltera con un hijo a cargo, sin más ingresos, cesada en pleno confinamiento y tras solo cuatro meses de experiencia en la empresa, lo que le dejó con un pago indemnizatorio inicialmente de apenas 1.000 euros.  

Sumar, en su programa, no especifica los detalles o criterios para definir ese extra y se limita a decir que será “una indemnización adicional que compense efectivamente el daño causado en atención a las circunstancias del despido y a la capacidad económica de la empresa”. 

Otra novedad que plantea en materia de ceses es que sea el trabajador quien elija si ante un despido improcedente puede volver a la empresa o recibir una indemnización. Actualmente dicha decisión queda a criterio de la compañía y habitualmente se salda con la indemnización y el despido definitivo. 

Refuerzo de los ertes

Si bien el PSOE defendió en anteriores programas estudiar la implantación de la mochila austríaca, en las elecciones generales del 23 de julio la palabra “despido”, como tal, no figura en su programa electoral. No obstante, dentro de sus propuestas sí hay algunas que, indirectamente, afectan a las condiciones del cese. Su apuesta pasa por reforzar el sistema de ertes como medida alternativa y más rentable para las empresas al despido. 

Es decir, no plantean hacer más o menos elevadas las indemnizaciones, sino que las compañías no lleguen a planteárselas. En este punto coinciden con sus socios de Sumar, con los que a cuatro manos ya testearon esta filosofía durante la emergencia covid y luego consolidada en la reforma laboral. 

“Dotaremos el fondo del mecanismo RED, con el fin de disponer de una red de seguridad y un mecanismo de estabilización contracíclico para impulsar la recualificación y reincorporación de los trabajadores”, reza el programa del PSOE. 

Este mecanismo contempla que las empresas que contraten a un trabajador que salga de otra compañía empresa que previamente hubiera estado en un erte tengan ayudas. Concretamente la empresa contratante no deberá pagar la mitad de las cotizaciones sociales de dicho empleado.