Energía

Las grandes eléctricas piden alinear el impuesto español al europeo

Endesa, Iberdrola y EDP defienden que no tienen beneficios extraordinarios y abogan por gravar solo a las petroleras y gasistas

Marina Cano, presidenta de AELEC.

Marina Cano, presidenta de AELEC. / José Luis Roca

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Sara Ledo
Sara Ledo

Periodista

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Las grandes empresas eléctricas --Endesa, Iberdrola y EDP-- integradas en la patronal Aelèc han pedido este lunes alinear el impuesto a las energéticas ideado por PSOE y Podemos a la propuesta europea para eximir al sector de cualquier gravamen y, en caso de hacerlo, dirigirlo a gravar a los beneficios y no los ingresos. "Creemos que la propuesta española debería acomodarse a los márgenes que establezca el reglamento (europeo) y esto se puede hacer en la tramitación parlamentaria", ha defendido la presidenta de la organización, Marina Serrano, en la apertura del IV Congreso Aelèc, celebrado este martes en Madrid.

La propuesta de 'impuesto' español -en realidad una "prestación patrimonial de carácter público de naturaleza no tributaria" para tratar de superar escollos legales- consiste en gravar con un 1,2% durante dos años los ingresos de todas las energéticas que tengan una facturación superior a los 1.000 millones de euros. En el caso europeo, en cambio, la "contribución de solidaridad" diseñada por la Comisión Europea grava con un 33% únicamente los beneficios extraordinarios de este año (los obtenidos en 2022 por encima de los de 2019, 2020 y 2021) de las compañías de sectores fósiles.

Y aunque el Gobierno ha insistido que prevé alinear su propuesta con la de Bruselas, las empresas eléctricas subrayan en primer lugar que en el caso europeo, la Comisión Europea deja fuera del gravamen a las eléctricas: "La propia Unión Europea ha establecido diferencias entre eléctricas y otras energéticas", ha defendido la consejera delegada de EDP España, Ana Marques. En segundo lugar, defienden, el foco de Europa se pone en los beneficios y no en los ingresos. "Este es un punto fundamental porque la mayor parte de la energía se negocia en el mercado a precio fijo a un precio bastante por debajo de lo que estamos hablando", ha indicado Marques.

En cualquier caso, las compañías eléctricas insisten en que "no hay tales beneficios extraordinarios" como dice el Gobierno español y consideran que así lo demuestran "los contratos" enviados a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por parte de las empresas eléctricas, según ha insistido Marina Serrano. Y de momento, descartan acudir a los tribunales, a la espera de "cómo se configura la tramitación parlamentaria". "La primera prueba de que las empresas eléctricas no estamos teniendo beneficios extraordinarios es que cualquier megavatio-hora que vendamos por encima de 67 euros tenemos que devolverlo", ha defendido el director general de relaciones institucionales y regulación de Endesa, José Casas, en relación a la medida que elimina aquellos beneficios superiores a 67 euros por megavatio-hora recibidos por la venta de la electricidad que generan las centrales que no utilizan gas en su producción, esto es hidráulicas, renovables y nucleares.

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Esta medida, que también prevé regular Bruselas (en su caso establecerá el umbral en 180 euros por megavatio-hora), en España se dirige a contener los precios, más que a recaudar dinero, después de numerosos cambios legislativos, según ha defendido en varias ocasiones la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. El pasado 30 de junio, Ribera cifró en 340 millones de euros la recaudación por este mecanismo, aprobado el 14 de septiembre de 2021. El día de su aprobación, el Gobierno estimó una recaudación de 2.600 millones de euros en tres meses, pero entonces se penalizaba a toda la energía de renovables, hidráulicas y nucleares, mientras que después se eximió del recorte a la energía que tuviera contratos a precio fijo por debajo de los 67 euros megavatio-hora, para garantizar ofertas a precios bajos.

Más allá del impuesto, el sector eléctrico aboga por buscar una formula para poner un precio tope al gas en el mercado de referencia europeo, el TTF holandés, algo que se debate en Bruselas junto con la reforma del mercado eléctrico, pero que no ha sido objeto de una propuesta formal todavía. "Vemos con optimismo fijar un precio del gas definitivamente porque sino vamos a gastar toda la energía del mundo para crear soluciones que no atienen a dónde está el problema", ha valorado el consejero delegado de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle. "El problema no está en el sistema eléctrico sino en los productos que utilizamos par generar energía eléctrica", ha añadido.