ATLÉTICO, LA PEOR ENTRADA

¿Por qué el socio del Barça ha dejado de subir a Montjuïc?

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El marcador electrónico indica la asistencia del Barça-Atlético, la peor de esta temporada en Montjuïc.

El marcador electrónico indica la asistencia del Barça-Atlético, la peor de esta temporada en Montjuïc. / Jordi Cotrina

Joan Domènech

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La visita del Atlético de Madrid, uno de los grandes encuentros del calendario, no generó la expectación que se presumía. El descenso de espectadores del domingo en Montjuïc fue una sorpresa. La única desagradable sorpresa de una noche menos fría de lo anunciado y un notable partido del Barça que confirmaba su recuperación futbolística.

Las cifras son engañosas. Las 34.568 personas que aplaudieron el triunfo (1-0), poquísimas para las dimensiones en las que se mueve (movía) el club, sólo cubrieron el 69,9% del aforo oficial establecido por el club cuando expuso los detalles del exilio al estadio olimpico. Pero la media de asistencia es todavía alta, del 83,8% del aforo total; de momento, un porcentaje semejante a la que se registraba en el Camp Nou (84%). Las cifras totales son mucho menores.

Una base frágil

Al Barça apenas le pueden acompañar 49.472 espectadores en el Lluís Companys, que son el número de butacas habilitadas por la entidad. Cifra que no es del todo real, más allá de que hay 55.926 asientos atornillados en el estadio olímpico. El día del clásico se anunció una asistencia récord de 50.112 personas, lo que contravendría el supuesto límite legal.

El problema es que se parte de una base frágil. El número de abonados del Camp Nou (alrededor de 80.000, cifra nunca concretada por la entidad) ha descendido a los 17.064 socios que adquirieron el pase de Montjuïc, lejos de las 27.000 butacas que preveía la directiva, y un porcentaje irrisorio respecto a la capacidad del estadio: si acudieran todos, cumplimentado el trámite de confirmación de asistencia en la web, sólo ocuparían el 34,5% del aforo del estadio.

El número de abonados para la campaña 23-24 rebaja al Barça al 19º lugar de los clubs de fútbol españoles, superado incluso por equipos de Segunda División (el Espanyol anunció 24.311 asientos vendidos, el Zaragoza tiene 28.882 en La Romareda) y por el caso excepcional del Deportivo A Coruña que, todavía en Primera Federación, declaró 28.020 abonados.

Montjuïc registró su peor entrada con la visita del Atlético ya que solo asistieron 34.568 espectadores.

Montjuïc registró su peor entrada con la visita del Atlético ya que solo asistieron 34.568 espectadores. / Jordi Cotrina

Precios y clima que hielan

Seis días antes del partido, los abonados han de asegurar su asistencia, de lo contrario no pueden acudir y pasan a tener las mismas prerrogativas de los socios que no tienen el abono. Cierto es que los socios tienen descuentos que varían en función de cada partido, como varían los precios en función del rival. Ver al Atlético costaba entre 85 euros y 219 euros, un precio que está más al alcance de los turistas que en el epílogo del año descienden. Los abonados, sabido es, no tienen una localidad fija en cada partido, sino que varía en función de, se supone, los algoritmos del club.

Las previsiones climatológicas anunciaban una noche fría e invernal, que luego no acabó cumpliéndose. No con el descenso de temperaturas que se preveía. El horario, tampoco acompañó, ya que era la segunda vez en la misma semana que el equipo jugaba a las 21 horas, la sexta de la temporada. La visita del Girona del próximo domingo será la séptima. La ilusión de los aficionados del colíder de la Liga compensará la ausencia de los colchoneros. Ante el Oporto acudieron 43.533 espectadores, que se redujeron a 34.568 ante el Atlético. La peor entrada de la temporada. Algo insólito tratándose del Atlético.

Los jugadores del Barça celebran el gol de João Félix al Atlético en Montjuïc.

Los jugadores del Barça celebran el gol de João Félix al Atlético en Montjuïc. / Jordi Cotrina

El ligero bache azulgrana

Pintaba mal la semana del Barça y no estaba de humor el aficionado después de ver<strong> la derrota ante el Shakhtar en la Champions, </strong>el mal partido ante el Alavés, que tuvo que remontarse (2-1) y <strong>el empate de Vallecas frente al Rayo (1-1).</strong> El equipo partía en cuarta posición en la tabla y se enfrentaba al Oporto, Atlético y Girona en una trilogía de imprevisibles consecuencias si no respondían los resultados. Están respondiendo, con dos victorias que han elevado el ánimo culé. El derbi catalán con el Girona marca buenas perspectivas.

El equipo sumó una emocionante triunfo el martes sobre el Oporto que le aseguró la clasificación a octavos y, virtualmente, como primero de grupo y cuajo un gran partido ante el Atlético, no menos emocionante por el ajustado marcador. Xavi apeló sin suerte al llamamiento de la hinchada, pero <strong>los pitos ante el Alavés</strong> no se repitieron aunque Pepê adelantó al once portugués igual que Samu Omorodion anotó el 0-1 del Alavés. El horario no se ha mostrado como un factor clave para determinar la asistencia, sino las sensaciones que emite el equipo para enganchar a la afición.

El problema de la comunicación

El exilio a Montjuic, abandonando la casa del Camp Nou durante 65 años, fue asumido a regañadientes por los aficionados azulgranas, que auguraban una colección de dificultades que disuadieron a la inmensa mayoría; de hecho, más de 63.000 socios renunciaron al abono de la temporada por el alud de inconvenientes que nunca de disimularon, empezando por la prohibición del traslado con el vehículo propio. Las actividades lúdicas en la montaña brillan por su ausencia. Solo algunas peñas han notado mejoría en sus desplazamientos al aparcar más cerca o igual que en el Camp Nou.

Todavía hoy los aficionados siguen desorientados para ubicarse en el estadio buscando su localidad que varía en cada partido pese a la millonaria inversión del club para señalizar y mejorar la experiencia de la asistencia al estadio. El día del clásico ante el Madrid se pegaron unos adhesivos en las butacas ya que tenían borrado el número, por ejemplo.

El club erró cuando detalló <strong>las condiciones del traslado con un incremento de precios sustancial y camuflad</strong>o que luego tuvo que<strong> rectificar rebajando a la mitad las tarifas. </strong>Los llamamientos del sábado fueron desoídos a la vista del resultado. "Necesitamos el empuje de los culés, de los aficionados del Barça. Vienen fuertes, nos tenemos que llevar los tres puntos y los jugadores necesitan el apoyo de la afición", dijo Joan Laporta tras visita a la plantilla el sábado. Xavi también apeló a la ayuda de los culés, misión a la que también se entregaron los jugadores que fueron entrevistados por los medios que determinó el club.

El clásico entre el FC Barcelona y el Real Madrid en el estadio Lluis Companys en Montjuic.

El clásico entre el FC Barcelona y el Real Madrid en el estadio Lluis Companys en Montjuic. / JORDI COTRINA

Un listón imposible

La comparación Camp Nou-Montjuïc estaba perdida de antemano. Desde el minuto uno. Sólo el Madrid ha llenado el estadio, en el que se han inutilizado más de cinco localidades de visibilidad nula. En el clásico y con<strong> la presencia de Mick Jagger y Keith Richards en el palco representando a los Rolling Stones,</strong> y a las 16.15 de la tarde, se vivió una fiesta que Jude Bellingham desgració en el tiempo añadido.

El Barça batió el récord de asistencia histórico en la campaña 22-23. Acudieron a los 25 partidos disputados en el Camp Nou 2.084.923 personas. El promedio fue de 83.396 espectadores por partido, lo que arrojó un índice de ocupación del 84%: el más alto de Europa. En realidad fue mayor: se eliminaron 5.000 asientos en diciembre tras el derribo parcial de la tercera gradería del Gol Sud. El promedio actual se acerca (83,8%) pero tenderá a la baja. No solo porque lo apunte la audiencia del Atlético.

Por la montaña ya han pasado los equipos más taquilleros de siempre, los que arrastran más aficionados: Real y Atlético de Madrid, Betis y Sevilla, y Athletic de Bilbao. El próximo domingo acudirá el Girona, el colíder, y el siguiente, el último de 2023, será el Almería, el colista.

Faltarán por acudir durante 2024 Real Sociedad, Las Palmas, Valencia, Getafe, Rayo Vallecano, Villarreal, Osasuna, Mallorca y Granada. Completada la liguilla de la Champions, quedarán las eliminatorias de octavos y las que se superen y las de la Copa del Rey.

Busquets levanta la copa de campeón de Liga 22-23 en la fiesta del alirón tras el Barça-Real Sociedad.

Busquets levanta la copa de campeón de Liga 22-23 en la fiesta del alirón tras el Barça-Real Sociedad. / Jordi Cotrina