Bajo el foco de la prensa

Miedo a los medios de comunicación: Naomi Osaka no está sola

  • La retirada de Roland Garros de la tenista japonesa para evitar comparecer en ruedas de prensa ha puesto el foco en la ansiedad que a veces padecen deportistas jóvenes por tener que afrontar una batería de preguntas en público

Naomi Osaka, en una rueda de prensa en Melbourne.

Naomi Osaka, en una rueda de prensa en Melbourne. / AP / MARK SCHIEFELBEIN

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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Demasiado a menudo los periodistas vemos a los deportistas como máquinas, como piezas intercambiables que, a la primera que no funcionan, tiramos a la basura. "Tengo miedo al qué dirán, a la prensa, a la mirada de la gente", escribía Robert Enke en su diario; una reflexión que recoge Ronald Reng en Una vida demasiado corta, biografía de ese arquero, azotado por las depresiones y que se suicidó en 2009 cuando el exazulgrana iba a ser el titular de Alemania en el Mundial-2010. Naomi Osaka ha decidido plantarse y ha renunciado a Roland Garros abrumada por la polémica que inició de no acudir a las ruedas de prensa por "salud mental". La tenista japonesa, además de ayudar a romper el estigma de este tipo de trastornos, pone sobre la mesa la presión que sienten muchos deportistas jóvenes ante el escrutinio de los medios.

"Hay gente que se pregunta cómo es posible poder competir ante 5.000 personas a un alto nivel y no enfrentarse ante 25 periodistas. Mientras que el tenis, por ejemplo, se juega con el hemisferio derecho hablar se hace con el hemisferio izquierdo. Eso explica por qué a veces haya deportistas que no sepan explicar lo que ha ocurrido. Porque son aprendizajes distintos y del segundo muchas veces no tienen una preparación específica. Y eso puede generar angustia y sentir la rueda de prensa como un territorio hostil", explica Xesco Espar.

Después de tener que ponerse delante de los micrófonos cuando era técnico del Barça de balonmano, ahora prepara también a jugadores como Carolina Marín y a entrenadores para hacer lo mismo sin que eso les suponga un foco extra de estrés. "Hace 50 o 25 años un deportista solo tenía que ser hábil compitiendo. Ahora muchos empiezan a entender que no solo son los partidos en sí, sino todo alrededor como los medios y los patrocinadores. Y para eso necesitan trabajar otras habilidades".

Xesco Espar formando a entrenadores en el ámbito de la comunicación.

/ LIDIA SARDÀ

"Cuando no te sientes a gusto por agobios, por presión, por inseguridades evitas contestar según qué preguntas. Y eso te puede afectar mucho"

RAFA MUÑOZ

Rafa Muñoz sabe bien lo que es sentirse agobiado ante la prensa. Tras batir el récord del mundo de 50 mariposa y ganar dos bronces en el Mundial de Roma-2009 le atenazó una depresión que le hizo estar dos veces al borde del suicidio. "Cuando no te sientes a gusto por agobios, por presión, por inseguridades evitas contestar según qué preguntas. Piensas 'por qué me preguntan esto, si no quiero que me lo pregunten'. Y eso te puede afectar mucho". Él recomienda simplemente no contestar las preguntas que incomoden. "No estás obligado a contestar. Yo lo he hecho con algunas en las que no me sentía cómodo en algunas entrevistas. Recomiendo no hablar, ser lo más escueto posible, si te vienes que irte, pues te vas". Mientras algunos deportistas tienen mánagers que les filtran las entrevistas y les asesoran comunicativamente, él (como muchos otros) no tenía. "Gastas muchas energías innecesarias. Me acuerdo que un día salí de una carrera que había ido mal; había tenido un pequeño enfrentamiento con la federación, me pincharon y hablé de más. Después ya no nadas tan bien".


/ JORDI COTRINA / JORDI OTIX

Hubiera agradecido formación en este ámbito, igual que en la gestión del éxito. "Tú entrenas para lo tuyo pero no para hablar en público, o a gestionar el miedo escénico ante los medios nadie te enseña. Te hacen preguntas que no controlas y metes la pata. Determinados comentarios pueden molestar o herir mucho. Muchos deportistas se han perdido por el camino por estas cosas", reflexiona. Y señala que ahora, con las redes, aún existe más peligro. "Cuando yo competía no había Instagram y Facebook no era lo mismo. Ahora un vídeo viral pueda amplificar una cagada y hacer mucho daño".

"Me ponía muy nervioso en las entrevistas. Con las redes me hubiera escondido un poco más para no pasar esa vergüenza que pasas de joven"

TONI VELAMAZÁN

"Con las redes me hubiera escondido un poco más para no pasar esa vergüenza que pasas de joven", reconoce Toni Velamazán, una de las perlas de la quinta del Mini. Johan Cruyff le dio la alternativa en el Barça en 1995 y jugó durante seis temporadas en el Espanyol, donde ahora es el jefe de captación de fútbol siete. Hoy en día vive con normal su tartamudez e incluso se ríe de sí mismo pero de joven y adolescente le daba vergüenza. "Me ponía muy nervioso en las entrevistas". Admite que con las redes sociales en las que se pone la lupa en todo y todo se viraliza hubiera sido más retraído. Su relación con la prensa cambió a raíz de una entrevista en la que se publicó algo de lo que no ha hablado. "Es un antes y después de mi trato con los periodistas. Empezaba a asomar la cabeza en la selección [ganó la plata olímpica en Sydney] y clubes de Primera. Y empecé a ser muy distante con la prensa".

Bunquerización

Velamazán considera que el trato de los futbolistas y la prensa ha cambiado "para bien o para mal". "Antes éramos muchos más cercanos todos". El Barça, el equipo en el que se formó, empezó a blindar a los jugadores ya en la época de Frank Rijkaard, aunque fue con Pep Guardiola en el banquillo la que se ya se bunquerizó. Un proceso que han seguido la mayoría de clubs, limitando las comparecencias de los técnicos y jugadores, que se sienten más cómodos comunicando a través de sus redes sociales (gestionadas generalmente por agencias) donde tienen el control del mensaje. Bajo la dirección de Carles Folguera, el Barça impulsó el programa Masia 360, en el que los juveniles hacían talleres de redes sociales y comunicación impartidos, entre otros, por Manel Fuentes, para aprender a comunicar en público.

"Es fundamental que los jóvenes jugadores tengan acompañamiento de clubs y federaciones en este ámbito. Imagínate cómo hablábamos cualquiera de nosotros en público a los 17 años. Y es un trabajo que se tiene que hacer desde muy pequeños", señala David Espinós, experto en comunicación y fundador de la agencia Khimera. "Yo siempre pongo el ejemplo de Sergi Guardiola, jugador del Valladolid que fichó por el Barça y a las ocho horas estaba en la calle por tuits que había hecho con 15 años".

Espinós cree que al "bunquerizar muchos clubs es pasar de un extremo al otro, mucho por miedo al que dirán de mí y el peor enemigo de la comunicación es el miedo" y que lo que tiene que haber es un acompañamiento en el ámbito comunicativo, igual que lo hay en el nutricional, físico o psicológico. . Y tener claro que "no hay que dar la opinión sobre todo", sea en rueda de prensa, entrevistas o redes sociales, aunque se les inquiera. En este sentido es paradigmática la respuesta que dio Jürgen Kiopp al ser preguntado por el covid. "Gente famosa sin conocimiento hablando de lo que tendría hablar gente con conocimiento. ¿Política, coronavirus, por qué yo?".

A los técnicos no tienen la labia del alemán, Xesco Espar les enseña en su academia de entrenadores a "no hablar en público sin saber qué decir", prepararse las ruedas de prensa y entrevistas para conectar las preguntas con la parte que tengan preparada para evitar el bloque de quedarse en blanco, huir del conflicto y evitar distracciones de su trabajo real. Para no dejarse atrapar por preguntas imprudentes como las que denunciaba con maestría César Luis Menotti. "Hay un conjunto de periodistas que analizan con una soberbia que no corresponde con su condición de periodista. 'Yo el penalti lo hubiese tirado'. No tú no lo hubieses tirado ni lo vas a tirar nunca porque no vas a entrar nunca en la cancha de Boca a jugar 11 contra 11. Entonces aprende a escuchar lo que se siente cuando una entra con la camiseta a la cancha. Sé prudente y hay una imprudencia que también atrapa a los entrenadores".

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