14 ago 2020

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EL MAL MOMENTO BLANQUIAZUL

Los dramas del Espanyol: la catástrofe de 1993

El equipo perico bajó a Segunda hace 27 años con una increíble racha de 10 derrotas en las 11 últimas jornadas

Raúl Paniagua

Quique Setién, capitán del Racing, cae sobre Lardín en el partido que supuso el descenso del Espanyol el 29 de junio de 1993.

Quique Setién, capitán del Racing, cae sobre Lardín en el partido que supuso el descenso del Espanyol el 29 de junio de 1993. / ARCHIVO / FRANCESC CASALS

El final fue el mismo, el descenso a los infiernos de Segunda, pero el proceso hasta la ejecución fue totalmente distinto. El pasado miércoles el Espanyol selló su primer descenso a Segunda en 27 años tras una temporada nefasta en la que ocupará la zona roja en 37 de las 38 jornadas. Nada que ver con la anterior debacle, gestada en tres meses totalmente catastróficos que acabaron con las lágrimas del Sardinero el 29 de junio de 1993.

Han pasado cerca de tres décadas, pero los protagonistas siguen teniendo grabado a fuego todo lo ocurrido. Algunos exjugadores ni siquiera lo habían vuelto a rememorar en todo este tiempo. Les resulta desagradable, pero la actual debacle ha dirigido las miradas irremediablemente hacia el último precedente, hacia aquella campaña en la que el Espanyol era octavo a finales de marzo y acabó en Segunda con 10 derrotas en las 11 últimas jornadas, una racha a la que cuesta encontrar explicación.

"Perder, perder y perder"

Ni siquiera el cambio de entrenador (Díaz Novoa fue sustuido por Juanjo Díaz justo antes de entrar en la zona de descenso) tuvo efecto. «Hicimos una buena primera vuelta. Estábamos más pendientes de la UEFA que de otra cosa, pero entramos en una espiral de perder, perder y perder. Solo necesitábamos una  miserable victoria para salvarnos y fue imposible. Juro por Dios que no sé lo que ocurrió. Ha pasado mucho tiempo y le sigo dando vueltas. Sentí un dolor inmenso», cuenta desde Sevilla para EL PERIÓDICO Francisco López Álfaro. 

Francisco, en un partido ante el Depor de la temporada 1992-93 / FRANCESC CASALS

A sus 30 años, el exinternacional era uno de los veteranos de la plantilla. Fijo en el centro del campo perico, ni siquiera pudo ayudar sobre el césped en los últimos episodios de la batalla. En la penúltima jornada, el Espanyol cayó en Sarrià ante el Logroñés (0-1) en un partido decisivo y Francisco se rompió la rodilla. 

La puntilla de Michel Pineda

«Ganando nos salvávamos. Con todos los respetos para el Logroñés, ese partido jamás se tuvo que escapar. Encima me destrocé el ligamento lateral interno. Nunca olvidaré el drama de la promoción ante el Racing, siguiendo el partido en la zona de prensa», reflexiona el andaluz, aún compungido al rememorar aquella época. Efecticamente, el equipo acabó la Liga en la 18ª posición y se vio abocado a jugar una eliminatoria decisiva contra el Racing. Para más dolor, los cántabros ganaron 0-1 en Sarrià con un tanto de Michel Pineda, un ilustre experico, y la vuelta concluyó sin goles.

Michel Pineda, defendido por Morgado, en la ida de la promoción en Sarrià / JOAN CORTADELLAS

"Juro por Dios que no sé lo que ocurrió. Ha pasado mucho tiempo y le sigo dando vueltas», cuenta Francisco

El bloque catalán acompañó al Cádiz y al Burgos a la categoría de plata. «Era la primera vez que jugaría en Segunda. Regresar a Barcelona tras esa derrota fue terrible. No entendíamos cómo pudimos llegar a eso. Cada semana nos reuníamos y decíamos que había que ganar, pero no había forma. Juro que había  buen rollo en el vestuario. Ese no fue el problema. Simplemente no salía nada», agrega Francisco. 

A sus 57 años ha recibido el dorsal de leyenda del Sevilla y le han dedicado un libro en el que repasa su trayectoria, incluido el momento más duro: su descenso con el Espanyol. «Yo creía que Abelardo sacaría adelante la cosa, pero el descenso de ahora no tiene nada que ver con el nuestro. ¡Me dolió tanto por los pericos!La fuerza de un sentimiento es tal cual. Hay muchos aficionados en el Espanyol que son realmente maravillosos». 

Korneiev y su penalti a lo Panenka

Biurrún,Eloy, Mino, Mendiondo, Albesa, Sergio Morgado, Kuznetsov, Urbano, Roberto Fresnedoso,Lardín y Lluís fue el once titular en el último choque en Santander. Korneiev y Escaich entrarían luego en busca de un gol que nunca llegó. «El equipo entró en bucle, dudamos de todo y Pineda nos envió a Segunda. En la vuelta lloré como un crío. Juanjo me abrazó, pero no había consuelo. Tenía apenas 20 años y acababa de debutar en Primera. », recuerda Roberto desde Madrid, donde ha sufrido un disgusto cercano por el covid-19. 

Roberto Fresnedoso, junto a Mino y Morgado, en un entrenamiento con el técnico Juanjo Díaz / JOAN CORTADELLAS

"El equipo entró en bucle y nos hundimos. Lloré como un crío en Santander», explica Roberto Fresnedoso

«Me acuerdo sobre todo de un penalti a lo panenka que falló Korneiev en Burgos. Ese partido nos hundió en la miseria. No levantamos cabeza desde entonces», añade en una charla con este medio. Así fue. El Espanyol empató en El Plantío el 9 de mayo y acabó la Liga con seis derrotas consecutivas antes de la promoción fatal que selló la caída.

El dolor del 93 se convirtió en alegría un año después. José Antonio Camacho, que estaba con el Rayo en Primera, se comprometió con el Espanyol antes de la debacle y logró el ascenso. «Era el técnico ideal para el reto. Nos mentalizamos de que era una cosa para un año y así fue», apunta Francisco. Roberto, que acabaría en el Atlético, también siguió en Segunda. «Bajar duele, pero es una ocasión para reinventarse y apostar por la cantera, por jugadores involucrados. Si se hace bien el Espanyol volverá pronto». Ojalá sea así. 

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