Ciclismo

El plan holandés para tumbar a Pogacar del que participó Ten Hag

El equipo Jumbo al completo festeja la victoria de Jonas Vingegaard en Paris.

El equipo Jumbo al completo festeja la victoria de Jonas Vingegaard en Paris. / JUMBO VISMA

  • La estrategia del Jumbo para que Jonas Vingegaard se vistiese de amarillo en la cima del Granon se diseñó seis meses antes con la colaboración de expertos de otros deportes como el hoy técnico del Manchester United.

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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No fue una casualidad ni una idea que surgiera, como ocurre muchas veces, en la reunión previa que se realiza en el autocar del equipo antes de iniciar una etapa. Posiblemente la táctica que fulminó en el Tour a Tadej Pogacar el 13 de julio de 2022, camino de la cima del Granon, fue la más estudiada y preparada meticulosamente en la historia del ciclismo y donde no solo se consultaron a especialistas de las dos ruedas sino a técnicos de otros deportes, como el entrenador de fútbol Erik ten Hag, entonces en el banquillo del Ajax y ahora en el del Manchester United.

El conjunto neerlandés del Jumbo había fracasado en la tentativa por ganar los Tours de 2020 y 2021, éxito que se llevó en ambas ocasiones Pogacar. En 2020, el ‘minero de Eslovenia’ como despectivamente catalogó Tom Dumoulin a Pogacar, les birló el triunfo en la contrarreloj de la Planche des Belles Filles, tras fallar Primoz Roglic, y el año pasado cuando Jonas Vingegaard todavía era demasiado joven para vestir de amarillo y tomar las riendas del Jumbo tras la caída de Roglic.

La televisión neerlandesa

NOS, la radiotelevisión pública neerlandesa, reveló la semana pasada el plan perfecto del Jumbo para tumbar a Pogacar en los Alpes, un proyecto que se empezó a parir seis meses antes y del que participó Ten Hag. Merijn Zeeman, técnico del Jumbo, llamó a Ten Hag y se reunieron en Amsterdam. “Queríamos saber cómo se preparaban las estrategias en otros deportes” y, en concreto, a Ten Hag se le preguntó, y este lo explicó, cómo estipulaba su método de trabajo y sobre todo contestó a la pregunta clave: “¿ante de hacer tu plan para un partido, en qué te basas?".

Tras escuchar a Ten Hag comenzaron a recopilar datos. Zeeman contó a la televisión de su país que reunió a todos los directores deportivos del equipo y luego fueron preguntando a sus estrellas cuál sería para ellos el plan perfecto para ganar el Tour. “Si un entrenador de fútbol utiliza diversas tácticas y a varios futbolistas, según el partido, nosotros podíamos hacer lo mismo para llegar de amarillo a París”. Y si en 2020 el escogido para el reto había sido Roglic, el plan perfecto del Jumbo designó a Vingegaard como el escogido para llevarse el premio principal de la ronda francesa.

Y fue en primavera cuando Pogacar cometió el primer error. En un podcast explicó sus debilidades como ciclista y sobre todo que perdía mucha energía en las subidas largas. Jamás debió contarlo porque el “para la cinta”, como decía hace años un famoso locutor de radio, comenzó a escucharse en las oficinas del Jumbo de Den Bosch.

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La conclusión: Pogacar era invencible en subidas cortas y explosivas como La Superplanche des Belles Filles o Peyragudes, donde en ambos casos derrotó a Vingegaard en el esprint. Pero no así en etapas con ascensos largos y puertos encadenados. Y se diseñaron el plan A (Granon), el plan B (Alpe d’Huez) y el plan C (Hautacam). El plan B no fue necesario utilizarlo y el plan C llegó cuando el Tour ya estaba en el zurrón de Vingegaard.

La figura de Roglic

Si en el fútbol, como les explicó Ten Hag, se empleaba más la habilidad de un jugador en un momento determinado, ellos quisieron hacer igual en el terreno ciclístico y allí fue donde entró la figura de Roglic, perdido en la general y aunque dolorido por la caída sufrida en los adoquines, con suficiente clase para conducir a su compatriota Pogacar hasta un callejón sin salida en los Alpes. En el Galibier, Roglic lo atacó y Vingegaard trató de rematarlo… hasta siete veces. Resistió y respondió Pogacar en una etapa para enmarcar. Pero fue allí donde empezó a perder esa energía que se transformó en un drama cuando se olvidó de comer e hidratarse en el Granon para entregar un jersey amarillo a Vingegaard que jamás pudo recuperar.