Visita al origen de los productos

5 escapadas gastronómicas para un verano de proximidad

Sin grandes viajes a la vista, estas vacaciones pueden ser un buen momento para visitar bodegas o queserías, participar el talleres culinarios o salir al bosque a buscar trufas

  • La Xiquella es un obrador de quesos artesanos y a la vez casa rural, mientras que Noir et Blanc Truffes invitan a acompañarlos a buscar este ‘oro’ culinario

  • El Hotel l’Algadir del Delta enseña los trucos de la cocina de la zona, mientras que bodegas como Juve & Camps, Recaredo o Gramona abren sus puertas 

La Xiquella, un obrador de quesos que también es casa rural.

La Xiquella, un obrador de quesos que también es casa rural.

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Eduard Palomares

Este verano volverá a ser de distancias cortas, aunque esto no quiere decir que no se puedan descubrir –o aprender– cosas nuevas. De la mano, por ejemplo, de una escapada gastronómica. Porque está muy bien ir de restaurantes o comprar las especialidades locales de los lugares que visitamos, pero aún se puede ir un paso más allá: conocer el origen mismo de los productos que solemos disfrutar en casa.

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Después de las restricciones por la pandemia, las puertas comienzan a abrirse y ya es posible recuperar las visitas a bodegas o queserías, participar en talleres culinarios, cenar entre viñedos o incluso desarrollar la habilidad de encontrar trufas en el bosque. Porque satisfacer el apetito, y de paso la curiosidad, suele ser un excelente motivo para viajar, estas son cinco propuestas de turismo gastronómico para ir planificando las vacaciones de verano:

La Xiquella, dormir en una quesería

Quesos madurándose en el obrador de La Xiquella.

/ La Xiquella

En la Vall d’en Bas, rodeada de bosques, ríos, cultivos y granjas, y con los volcanes dormidos de la Garrotxa como vecinos, se encuentra La Xiquella. Se trata de una pequeña quesería artesana que elabora sus productos artesanos con leche cruda de vaca y oveja. Tal y como ellos explican, elaboran “quesos con alma que quieren ser la expresión de todo un territorio”. Así que conocer la zona donde se encuentra su obrador sirve para comprender mejor todos los matices de su producción.

Y la verdad es que lo ponen muy fácil, porque en su ‘mas’ no solo tienen el obrador, sino también un alojamiento rural independiente con tres habitaciones con una capacidad de dos a seis personas. Un lugar en medio de la naturaleza ideal para desconectar, con un enorme jardín y una piscina de agua salada, que tiene un aliciente poco común: la oportunidad de conocer cómo trabajan en la quesería, descubrir los pasos para la elaboración de los diferentes tipos de queso y, por supuesto, degustar sus variedades. Entre ellas, un queso madurado de leche de vaca lavado con cerveza negra.

En busca de trufas en Prats de Lluçanès

Hallazgo de una trufa en los bosques de Prats del Lluçanès.

/ Noir et Blanc Truffes

Encontrar trufas en el bosque requiere tiempo, paciencia y habilidad, por eso cada vez se cultivan más en invernaderos. Por suerte siempre quedan algunos románticos que siguen manteniendo el método tradicional, en el que cuenta tanto la intuición y la coordinación con los perros (los auténticos especialistas) como el respeto por la tierra y los ciclos de la naturaleza. Así los hacen Clara y Josep Maria de Noir et Blanc Truffes, quienes buscan ‘oro’ en los bosques de Prats de Lluçanès (Osona).

Ellos se encargan de todo el proceso, ya que recolectan, distribuyen y también elaboran sus propios productos gastronómicos o de belleza con las dos apreciadas variedades que se pueden encontrar en Catalunya. En invierno, la trufa negra y, en verano, la blanca. Y como son unos auténticos apasionados, este junio estrenan también la Ruta de la Trufa, en la que los visitantes les acompañan a recolectar trufas, conocen las características de este producto tan valorado en la alta cocina y prueban distintos platos en los restaurantes de la zona. Y como culminación, pueden seguir un tratamiento de trufaterapia en un centro de belleza.

Juvé & Camps descubre sus secretos por primera vez

Visita guiada por las cavas de Juvé & Camps.

/ Juvé & Camps

El enoturismo ha sido una tendencia al alza en los últimos años, pero aún había bodegas que se mantenían celosas de su intimidad. Juvé & Camps era una de ellas, concentrada al 100% en elaborar sus cavas Gran Reserva. Sin embargo, ahora tiene un buen motivo para abrir las puertas de sus instalaciones de Sant Sadurní d’Anoia (Alt Penedès) al público por primera vez: la celebración de los 100 años de la fundación de la firma.

Se trata, tal y como explican, de “una visita exclusiva, participativa y experiencial a la zona más especial de la bodega –la cuna de sus burbujas, cargada de historia y de valor arquitectónico singular–, en la que los sentidos juegan un papel protagonista”. Un itinerario para descubrir de la mano de un guía privado las cavas centenarias, experimentar el momento de degüelle artesanal, participar en la cata de un Gran Reserva y disfrutar de una propuesta enogastronómica. Pronto también ofrecerán una ruta para recorrer los viñedos de su finca Propietat d’Espiell.

La cocina del Delta de l’Ebre, desde los fogones

En el Hotel L' Algadir del Delta el arroz te lo puedes cocinar tú mismo.

/ Hotel L'Algadir del Delta

Una escapada al Delta de l’Ebre para zamparse un arroz es ya todo un clásico. Pero los interesados en profundizar en los secretos de esta cocina tan enraizada a su territorio pueden hacer algo aún más interesante: ir a comprar ellos mismos los ingredientes, ponerse ante los fogones y cocinar distintas especialidades… con la ayuda del chef Joan Capilla. Esta es una de las propuestas del Hotel l’Algadir del Delta, ubicado entre las casas de blanco impoluto de Poblenou del Delta.

Como explica Capilla, se trata de talleres bajo demanda –normalmente entre semana– en los que enseña a preparar algunos de los platos más emblemáticos de la zona. “Les acompaño a la lonja a comprar y luego cocinamos juntos un par de arroces, algún ‘suquet’ de pescado y repostería típica, como los ‘pastissets’”, explica. Después de la pandemia y las restricciones, esperan reactivar estos talleres de entre cuatro y seis personas, si bien aún se tienen que mantener las medidas de prevención. Eso sí, quien no quiera trabajar, también puede acudir directamente al restaurante del hotel para comerse con calma un arroz, ya sea de cangrejo azul, de anguila, de pato, de rape y langostinos, de raya y gamba roja…

Cenas al aire libre entre viñedos

Cena al aire libre en las bodegas Recaredo, el pasado verano.

/ Recaredo

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Las terrazas van a ser las grandes protagonistas de este verano, aunque pocos restaurantes que valgan la pena –y más en ciudades como Barcelona– pueden ofrecer espacios al aire libre que estén a altura de la cocina que proponen. La primera edición de Festival Gastronómico Corpinnat ofrece del 15 de junio al 15 de agosto una buena solución: trasladar por una noche a los chefs a espacios singulares de las bodegas del Penedès que forman parte de la asociación Corpinnat. Y no son pocas: Recaredo, Gramona, Torelló, Llopart, Can Descregut…

Más de sesenta restaurantes y chefs de prestigio que diseñarán un menú pensado para conectar con el espacio donde se encuentran, además de maridar con los vinos y cavas de cada bodega, que también se podrá visitar antes de la cena. Una oportunidad de ver cosas irrepetibles, como la Granja Elena trasladándose de la Zona Franca a las bodegas Recaredo; al Botafumeiro de Gràcia a Caves Torelló; o Albert Raurich (Dos Palillos y Dos Pebrots), del Raval a Gramona. Y aún hay más nombre clave de la gastronomía catalana que cocinarán por una noche a tocar de los viñedos: Nandu Jubany, Xavier Pellicer, Rafa Peña, Carles Gaig, Artur Martínez, Romain Fornells…