Patrimonio en barbecho

Nuevo retraso en el Tramvia Blau de Barcelona: el proyecto constructivo salta a principios de 2024

El gafe del Tramvia Blau: la quiebra de la empresa que redactaba el nuevo proyecto alargó el proceso otros 10 meses más

MULTIMEDIA: El último viaje del Tramvia Blau

Miércoles, 21 de junio de 2023: el Tramvia Blau vuelve a ver la luz del sol

El Tramvia Blau sigue circulando (en miniatura)

28 de enero de 2018. Centenares de barceloneses participan del último día de circulación del Tramvia Blau

28 de enero de 2018. Centenares de barceloneses participan del último día de circulación del Tramvia Blau / Albert Bertran

Carlos Márquez Daniel

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La página web de TMB sobre el Tramvia Blau informa de que el menudo ferrocarril de la avenida del Tibidabo permanece "temporalmente fuera de servicio". Según la RAE, y perdonen la repelencia, el antónimo de 'temporal' es 'duradero' o 'indefinido'. Tras casi seis años sin circular -se cumplirán a finales de enero- lo provisional, eventual, transitorio o temporáneo empieza a oler a cerrado, a 'sine die'.

La redacción del proyecto constructivo que debe permitir renovar la infraestructura debía estar listo después del verano para que pudiera saltar de la empresa de transportes al departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona. El retraso ya es una obviedad, pero si no hay nuevo contratiempo, se presentará en las primeras semanas de 2024.

El Tramvia Blau (la denominación es de los años 40), a principios del siglo XX, con el Hotel Metropolitan a la derecha (edificio de la Rotonda)

El Tramvia Blau (la denominación es de los años 40), a principios del siglo XX, con el Hotel Metropolitan a la derecha (edificio de la Rotonda) / Archivo

No es nada habitual que TMB asuma una transformación urbanística tan relevante, en una calle tan simbólica, tan representativa de una época, por mucho que incorpore un tranvía que empezó a circular en 1901 y cuya gestión asumió este operador público a principios de los años 80. Lo cierto es que los veteranos de la compañía que gestiona el bus y el metro no recuerdan que haya sucedido algo así jamás. Así lo decidió el gobierno de los 'comuns', en cualquier caso. "No tenían ningún interés en el tema", apostilla otro viejo conocedor de los entresijos municipales.

Configuración de la calle

La avenida del Tibidabo, que va de las plazas de Kennedy a la del Doctor Andreu, tiene pendiente una reforma que básicamente afectará a su calzada. Si no hay cambios significativos respecto a lo planteado en el anteproyecto de abril de 2019, se eliminarán los carriles de aparcamiento, se pintará un carril bici de subida, se dejará un vial por sentido para tráfico privado y el Tramvia Blau subirá y bajará por el centro de la calle, espacio por el que también podrán circular los coches cuando no pase el ferrocarril.

Ambiente en la parada del Tramvia Blau en su último día.

Ambiente en la parada del Tramvia Blau en su último día. / Albert Bertran

Los tranvías ya no se detendrán junto al edificio de la Rotonda, propiedad de Núñez y Navarro -su recuperación, tras décadas de abandono, casi coincidió con el fin del Tramvia Blau, que ya es mala suerte...-. Pararán frente al parque de la Tamarita, que en su tiempo también fue propiedad del expresidente del Barça, que lo cedió a cambio de que le dejaran construir viviendas en un lateral del jardín, el que da a la calle del Císter.

Arnus y Andreu

En la parte alta, la plaza del Doctor Andreu se convertirá, siempre según el anteproyecto de 2019, en una plataforma única "pavimentada con piezas de hormigón prefabricado". En esta plaza ya no se podrá aparcar (se reservará algo de estacionamiento en la desembocadura de la avenida). Está por ver si el carril bici muere aquí o si sube hasta el Pla dels Maduixers (kilómetro cero de las Aigües) por la calle de Manuel Arnús, uno de los socios de Salvador Andreu en este sueño que fue la ciudad jardín de la avenida del Tibidabo.

Imagen virtual de la futura avenida del Tibidabo, con las vías al otro lado de la calle

Imagen virtual del anteproyecto, redactado en 2019, de la futura avenida del Tibidabo / El Periódico

Por encima de la Ronda de Dalt, cuando la avenida serpentea, las aceras sí se ampliarán (son manifiestamente estrechas hasta Doctor Andreu) y también se eliminará el aparcamiento. En un cálculo aproximado, toda la arteria perderá unas 70 plazas de estacionamiento. Todo esto, sin embargo, deberá concretarse y confirmarse con el proyecto construvtivo.

Empresa en quiebra

La empresa que ganó el concurso público para redactar el proyecto, TEC-4, quebró en febrero de 2022, un año después de adjudicarse la licitación. Había presentado una oferta de 561.190,63 euros, un precio un 30% por debajo del presupuesto base. Al darse de baja, se quedó el proyecto la segunda firma pretendiente, Meta Engineering, con la que se firmó un nuevo contrato en septiembre de 2022. Se le amplió el plazo de presentación del resultado 10 meses, con lo que tendría que haber entregado el documento después de verano. No sucedió, pero fuentes conocedoras del fregado aseguran que ya solo "faltan unas pocas semanas". Finales de enero de 2024 como muy tarde, casi dos años después de que se licitara el concurso y justo seis años después del último viaje del Tramvia Blau.

El Tramvia Blau, este miércoles, tras circular una decena de metros, junto a la cochera

Un Tramvia Blau, en junio de 2023, tomando el fresco junto a su cochera / Regina Selva

Aventurar qué pasará después de tener el estudio constructivo sería una temeridad. En su programa electoral, el ahora alcalde Jaume Collboni prometía "realizar las acciones necesarias para conseguir el retorno del Tramvia Blau". Un portavoz municipal asegura que una vez se reciba el proyecto constructivo, se valorará quién sigue adelante con las licitaciones, ya que incluye labores relativas al urbanismo y a talleres y vehículos. Todo ello dependerá, en el fondo, de si hay dinero (presupuestos aprobados) y de si hay ganas. El anteproyecto de 2019 estimaba un coste de 12,7 millones de euros, pero en los últimos tiempos se ha hablado de cerca de 20 millones, casi lo mismo que costó la Cuca de Llum, el nuevo funicular del Tibidabo, para el que el consistorio no escatimó medios, recursos e inauguraciones.

Un corredor fundamental para las bicis de montaña

Lo de las bicicletas con corredor propio en sentido ascendente no es ninguna tontería, habida cuenta de que esta calle brinda la subida más suave para poder acceder a la carretera de las Aigües. Otra opción es la serpenteante carretera de Vallvidrera, pero la convivencia con los coches que suben es complicada, ya que apenas hay unos centímetros de arcén. Un vial ciclista sería muy bienvenido. Si calzan bici eléctrica o buenas piernas, pueden subir por dos pendientes tremendas, pero asfaltadas, una desde Can Caralleu y otra desde la parada Peu del Funicular de FGC o por una pista también muy alpina que sale de la calle de Mercè Rodoreda, a la altura de la lujosa urbanización que Núñez y Navarro logró construir a los pies de Collserola y muy cerca de la Torre Bellesguard, una de las perlas menos conocidas de Gaudí.