Remodelación urbana

Barcelona afronta la segunda revolución del Eixample

El gobierno de Colau se dispone a iniciar la construcción de los ejes verdes siglo y medio después de que Cerdà ideara la trama del distrito | BComú defiende un plan de usos para todo el distrito mientras el PSC aboga porque solo rija en las zonas en las que se quitará espacio al coche

Terrazas en la calle de Enric Granados, en el Eixample.

Terrazas en la calle de Enric Granados, en el Eixample. / Jordi Cotrina

7
Se lee en minutos
Toni Sust
Toni Sust

Periodista

ver +

El Eixample decide su futuro. Tras la revolución que supuso su diseño por parte de Ildefons Cerdà en la segunda mitad del siglo XIX, llega otra cuyo alcance está por determinarse. El distrito más poblado de la ciudad iniciará en breve un camino decisivo hacia una nueva etapa que, de imponerse los objetivos y los deseos del gobierno de Ada Colau, se traducirá en más espacio para el peatón y menos para el vehículo privado: se calcula que cada día entre 350.000 y 380.000 vehículos motorizados cruzan el distrito, más de la suma de los que circulan por la Ronda de Dalt y la del Litoral. Y se persigue reducir esa cifra muy sensiblemente.

En junio se iniciarán las obras del eje verde de la calle de Consell de Cent, el primero de los 21 que tienen que estar completados en 2030. Entendiendo por ejes verdes lo que hasta ahora se denominó ‘superilles’. Será un punto de inflexión tan considerable para el Eixample que no sobran las precauciones. Y por ello se ha optado por elaborar una nueva regulación que actúe como un tope, una densidad máxima, para evitar zonas de saturación y garantizar la diversidad comercial.

El concejal del Eixample, Pau Gonzàlez, en el cruce de Consell de Cent con Girona, calle para la que se aprobó un plan de usos que sirvió de ejemplo para el del distrito.

/ ZOWY VOETEN

Un paseo con el concejal del distrito, Pau Gonzàlez, por distintos puntos del mismo sirve para abordar esa regulación, un plan de usos del Eixample que fue aprobado inicialmente a principios de marzo y que ahora emprende un camino largo, de un máximo de un año, en el que será abordado con los vecinos, las entidades ciudadanas, los ejes comerciales y los grupos políticos para su validación definitiva. Podría modificarse en mayor o menor grado en este proceso.

En su formulación actual, el plan prevé impedir que se acumulen en un primer radio de 50 metros cinco establecimientos iguales, y que no se junten más de 18 en un radio de 100 metros. Establecimientos que se dediquen a estas actividades: bares, bares musicales, restaurantes, salas de baile, salas de fiesta, salas de concierto, autoservicios, tiendas de conveniencia.

Evitar más Enric Granados

El Ayuntamiento de Barcelona constató hace tiempo que una mejora del espacio público suele tener determinadas consecuencias económicas que no siempre son positivas, y una de ellas suele ser la apuesta masiva por actividades comerciales, generalmente vinculadas con la restauración, con lo que aparece el riesgo de monocultivo. Es decir, el riesgo a evitar es replicar el modelo de la calle de Enric Granados, aunque el músico no merezca esa inquina vecinal.

Enric Granados fue un músico legendario. Nacido en Lleida, murió prematuramente a los 48 años en 1916. Se ahogó en aguas del Canal de la Mancha tras tirarse al mar para intentar salvar a su esposa, que también falleció. Ambos viajaban en el Sussex, un barco que naufragó tras ser torpedeado por un submarino alemán en plena primera guerra mundial. Barcelona le dio su nombre a una calle del Eixample. Y con el tiempo ese nombre se ha convertido en un injusto sinónimo de incomodidad, porque los vecinos protestan por la excesiva propagación de la restauración en la vía, donde las terrazas se acumulan sin que quepa apenas un alfiler entre ellas.

El Eixample, la segunda ciudad de Catalunya

Para contener esos efectos negativos, el consistorio se propuso hacer un plan de usos que limitara la apuesta comercial, y para poder hacerlo sin sorpresas, en 2021 suspendió la concesión de licencias de actividad en la zona en la que estarán los ejes verdes, una precaución habitual para evitar que se acumularan peticiones de licencia, motivadas por la intuición de que la mejora de la zona traería más negocio, que luego debieran ser atendidas.

El plan es para todo el distrito, lo que ha causado la protesta del socio de Colau, el PSC, que pide que la nueva regulación solo rija en el entorno de los ejes. ¿Es posible que un solo plan sirva para un territorio con tanta población y con tanta variedad?

“El Eixample es la segunda ciudad de Catalunya. Tiene 270.000 habitantes. De vez en cuando nos pasa L’Hospitalet”, subraya Gonzàlez, que admite que la uniformidad no existe: “El Eixample es mucho más heterogéneo de lo que pueda indicar su urbanismo. La renta es mucho más alta en la derecha del Eixample. En el distrito hay pobreza que queda escondida por los datos de la media de las rentas.

“Vamos a transformar el Eixample, es un salto de escala. Una de cada tres calles se convertirá en ejes verdes, y los chaflanes en plazas. Ganaremos espacio público que el distrito necesita y queremos preservar la diversidad comercial que tenemos. El del monocultivo no creo que sea un modelo de ciudad que nadie desee”, explica el edil.

Girona y Sant Antoni

La primera parada de la ruta es la del entorno de la Estació del Nord. Aquí el equilibrio tiene que pasar por una mayor potenciación de la estación de autobuses sin que ello cause un gran impacto en los vecinos, resume. Pero no cree que sea necesario regular distinto en esta zona que en Girona, segunda etapa de la ruta. Para esta calle se aprobó un plan de usos que sirve de base para el que regirá en todo el distrito. Otro entró en vigor en Sant Antoni. Ambos quedarán superados por el del Eixample cuando sea definitivo.

En Girona con Consell de Cent, el edil afirma que los datos de esa calle avalan el plan futuro y desmienten que sea solo una prohibición. De hecho, la norma solo prohíbe actividades muy determinadas: la exhibición de material pornográfico, las salas de exhibición sexual, las salas de prostitución.

En esta calle, una vez entró en vigor el plan de usos, prosigue el edil, no se vetaron las licencias de bares y restaurantes: “Han seguido creciendo aunque moderadamente, entre un 5% y un 10%. En cambio, las tiendas vinculadas con la vida cotidiana, con las necesidades de los vecinos, han crecido entre un 50% y un 60%”.

Por tiendas vinculadas con la vida cotidiana, el consistorio entiende hornos, colmados, zapaterías. “Un bar da mucho más dinero”,  el edil sobre por qué proliferan más allí donde hay atractivo comercial y donde no hay límites.

La expulsión vecinal

Hay otro efecto indeseado en las zonas que viven mejoras: la subida del alquiler. Gonzàlez constata que en el Eixample se da una “expulsión vecinal” causada por el hecho de que muchos hijos del distrito no pueden asumir el coste de una vivienda cuando se emancipan, lo que les obliga a buscarse otra zona más asequible. Pero en ese caso, añade, poco puede hacer el ayuntamiento para frenar el problema. La anulación de la regulación de alquileres, prosigue, es un problema grave.

En cambio, considera que no será ningún drama que muchos vecinos tengan que “cambiar de hábitos” y dejar su coche. Dice que si los vecinos eliminan “desplazamientos innecesarios hechos en coche por comodidad individual” mejorará la situación de los que tienen que hacerlo por obligación, por trabajo, “por recoger a una familiar con movilidad reducida”. Y subraya: “El derecho es a la movilidad, no a la movilidad en coche”. Sobre el futuro del distrito cita como guía lo que está pasando en Glòries: “Con el primer túnel, el ruido bajó 11 decibelios. A ver con el segundo”.

La cárcel Modelo

Noticias relacionadas

La ruta termina junto a los restos de la antigua cárcel Modelo, una zona que vive una situación peculiar: casi todo está por hacer. Cuando la prisión fue clausurada el mercado lo percibió y los alquileres subieron. Aquí se hará vivienda pública, un colegio. “Este es un Eixample diferente. La izquierda del Eixample es el barrio más poblado de la ciudad y uno de los que menos acceso tiene al verde, además de uno de los que tiene menos equipamientos”.

¿Imagina González que dentro de 25 años vivirán en el Eixample los hijos de los vecinos actuales? “Creo que sí. Esa es la guía que marca nuestra actuación política. Que las nuevas generaciones no tengan que irse”.