DESTROZO DE CONTENEDORES

Preocupación en la zona alta de Barcelona por los jabalís

Vecinos del distrito de Gràcia se quejan de que piaras de cerdos salvajes vuelcan a diario los contenedores de basura en busca de comida

Jabalís comiendo de un contenedor en la calle Maduixer de Barcelona, cerca de la Carretera de les Aigües, en el barrio de Gràcia. / ELENA FLO / ANA TUDELA

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El descaro de los jabalís llega a límites preocupantes en los barrios de las zonas altas de Barcelona. Sobre todo, tras el confinamiento, que ha hecho que estos animales se hayan envalentonado y hasta vuelquen los contenedores de basura para comer los restos de comida que tiran los vecinos, dejando esparcidos los desperdicios en medio de las calles.

"Los jabalís han aprendido a volcar los contenedores para rebuscar en las basuras, algo que hacen día sí y día también", comenta Elena Flo, que vive en la calle de Maduixer del distrito de Gràcia, cerca de la transitada Carretera de les Aigües.

Basura esparcida en los aledaños de la Carretera de les Aigües de Barcelona, donde los jabalís vuelcan los contenedores en busca de comida / ELENA FLO / ANA TUDELA

"Los vecinos estamos hartos de pedir al Ayuntamiento de Barcelona que ponga otro tipo de contenedores, como unos anclados que hay en calles cercanas, para que los animales no puedan esparcir la basura por todas partes, pero no nos hacen caso y solo responden que 'lo están estudiando'", asegura Flo. "Otra solución sería vallar los contenedores", apunta esta vecina. Y se queja de que todos los días los operarios de limpieza tienen que recoger la basura desparramada, que incluso supone un riesgo para la circulación de vehículos por esas calles.

Una piara de jabalís persigue a un camión de la basura en la calle Maduixer, en el barrio de Gràcia de Barcelona. / ELENA FLO / ANA TUDELA

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Otro de los problemas a los que se enfrentan estos vecinos del barrio de Gràcia es que el elevado número de ejemplares toma las calles cuando anochece. "Hay en la zona cuatro o cinco parejas de jabalís adultos. Cada pareja tiene siete u ocho crías", lo que supone que entre 28 y 40 ejemplares de cerdos salvajes campan a sus anchas por las calles de la capital catalana. "A los vecinos incluso nos da reparo salir a pasear a los perros cuando oscurece, puesto que los jabalís han perdido el miedo y no tienen inconveniente en enfrentarse a nosotros o a nuestras mascotas", insiste Flo, que explica que una vecina de su calle no puede ni siquiera abrir la puerta de su garaje cuando vuelve en coche de hacer la compra, puesto que los jabalís se le cuelan dentro.

El problema, que no es nuevo, se ha agravado por el aumento de la población de los jabalís, un extremo que ya fue vaticinado en mayo por la Generalitat. El subdirector de actividades cinegéticas y pesca continental, Jordi Ruiz, ya dijo entonces que la combinación de un invierno suave en temperaturas, una primavera inusitadamente lluviosa y la pandemia de covid-19 iba a hacer que proliferaran los jabalís "conflictivos".