ÉRASE UNA VEZ EN EL BARRIO... (18)

Verdum... lo que la Ronda se llevó

Verdum y Roquetes eran un solo barrio hasta la construcción del "segundo cinturón", carretera que los vecinos siguen luchando por cubrir

La asociación de vecinos del segundo barrio más pequeño de Nou Barris sueña y pelea también por una Via Júlia "más vivible"

Postal de Verdum, uno de los siete nuevos barrios que entra en el plan.

Postal de Verdum, uno de los siete nuevos barrios que entra en el plan. / JORGE GIL

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Verdum es uno de los trece barrios de Nou Barris más pequeños; solo por detrás del minúsculo Can Peguera, el más chico de la ciudad. Pero no siempre fue así. "La construcción de la Ronda de Dalt nos rompió en dos. Hasta entonces Roquetes y Verdum éramos un solo barrio", explican con una mezcla de orgullo y rabia desde la asociación de vecinos del enclave. Brecha olímpica que no solo recuerdan, sino que aún esperan resolver. "Seguimos reivindicando el cubrimiento de la Ronda al paso por nuestro barrio. Este es un tema clave para nosotros, que estamos trabajando también desde la coordinadora de entidades y desde la FAVB", señala Yoyi Álvarez, presidenta de la asociación. Habla en una sala de la nueva sede de la asociación, junto a Manela, Puy, Manolo, Julio y José, algunos de los miembros más activos del renacido espacio.

Llegar hasta este local con aspecto de oficina es algo más sencillo gracias a ellos. Muy al estilo Nou Barris, ellos mismos se encargaron de señalizar el camino con carteles de papel forrados a prueba de lluvia. "Para nosotros es importante que los vecinos sepan dónde estamos y participen. Trasladarnos aquí, en el centro del barrio, es una oportunidad", apunta Manolo (la vieja sede, en la calle de Artesania, es ahora la asociación Lola no estás sola).

Con idéntica técnica artesanal colgaron un cartel con el nombre de la calle: Robert Robert. "Ya que el ayuntamiento no lo hace, lo hacemos nosotros". Este espacio en el que están situados desde el 2018 fue la sede de las oficinas de la constructora pública Adigsa durante las obras de remodelación integral de las Viviendas del Gobernador, que dinamitaron las relaciones de confianza entre la antigua junta de la asociación y el vecindario. "Hubo muchos problemas por la falta de transparencia y rigor en la gestión. La asociación de vecinos se vio implicada en irregularidades cometidas desde Adigsa y eso abrió una enorme herida que estamos luchando por cerrar", recuerdan con ganas de pasar página. 

Aspecto de la Ronda de Dalt a la atura del barrio de Verdum. / jorge gil

Además del cubrimiento de su tramo de la Ronda, algo en lo que no se cansan de insistir, su lista de retos es larga. Para empezar, un bus de barrio para ir al CAP. Al ser un barrio pequeño, no tienen CAP propio y tienen que ir al de Prosperitat. "Para ir, aún, que hace bajada, pero para volver... Mejorar el transporte dentro del barrio es algo muy importante sobre todo para las personas mayores, que en el barrio son muchas y son las que más van al médico», apunta lo que debería ser evidente pero parece no serlo tanto Yoyi, a quien también le preocupa la soledad no deseada de esos mayores (y no solo estos días de aislamiento generalizado, en los que por supuesto han creado la Xarxa de Suport entre veïns i veïnes de Verdum para que nadie se quede en la estacada). 

En esa misma línea, otra de sus propuestases crear un espacio de salud comunitaria en otro de los locales que, tras la presión vecinal, adquirió el ayuntamiento.

"El primer error es llamarla plaza"

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El espacio, en el que piden también que se habilite un lugar para que los jóvenes puedan reunirse (hay metros para todos), está situado a pocos metros de la plaza de Verdum, donde "el primer error es llamarla plaza", bromea Puy muy en serio. Lo que debería ser la plaza mayor del barrio, por su privilegiada centraliad, pero cuyo incomprensible diseño a base de casi insalvables escaleras de piedra la hace prácticamente inservible para programar nada. Este martes soleado (solo unos días antes de que la declaración del estado de alarma paralizara el barrio, la ciudad y el país); sobre el duro asfalto, un grupo de hombres ajenos a lo que se habla dentro del local charlan, beben cervezas de lata y escuchan orgullosos cantar a sus jilgueros enjaulados. 

La de Verdum no es la única plaza que desde la renacida y voluntariosa asociación quieren recuperar. Piden también mejorar la iluminación de la plaza de Jesús Carrasco, lugar muy de paso, y reformar la plaza de Francesc Layret: "una chapuza". Lista de reivindicaciones a la que hay que sumar otra lucha importante a nivel de distrito, pero que les afecta de lleno: la reforma integral de la Via Júlia, arteria principal de la zona, otra frontera, en este caso sur, para los vecinos de Verdum. "La hicieron en otro contexto, pensando en una sociedad distinta, las cosas han cambiado, seguro que hoy hay alternativas para salvar los desniveles y hacerla más vivible", resume Yoyi, quien sigue insistiendo en bautizar la placita hoy sin nombre frente a la Fundació Pare Manel con el nombre de Luisa Alba, educadora de calle que tuvo un papel vital en los años 80, cuando la droga golpeó duro en el barrio.

50 años del movimiento vecinal en Nou Barris

El movimiento vecinal de Nou Barris cumple este 2020 medio siglo. Su primera asociación nació en 1970 para reivindicar la mejora en la condición de vida de sus barrios: escuelas, asfaltado, semáforos, centros médicos o transporte público. En Verdum explican que tuvieron la fortuna de tener en aquella época a un cura rojo en la parroquia del barrio, en la iglesia de San Sebastián, en la calle de Viladrosa, que cedia sus locales para que los vecinos se reunieran y organizaran. Allí nació el Centro Social Roquetes, del que va surgió la Asociación de Vecinos y la Coordinadora Pro-Ateneo.