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protesta ciudadana

Las víctimas del alquiler abusivo siguen los pasos de los pensionistas

Los inquilinos se manifiestan este sábado en Barcelona y como mínimo en ocho ciudades más de España

Carles Cols

Carteles convocando a la manifestación en defensa de una vivienda digna en Barcelona.

Carteles convocando a la manifestación en defensa de una vivienda digna en Barcelona.

Revela un concejal barcelonés con competencias en el pandemonium de la vivienda lo que se encuentra cuando a veces viaja a Madrid para entrevistarse con altos cargos del Gobierno central, del PP, por supuesto, y les explica que aquella ley que con tanto entusiasmo aprobaron en el 2013, la de flexibilización y fomento del mercado del alquiler (así de entusiastamente la bautizaron) está causando estragos. Responden –explica este concejal—que ellos creen en las leyes del mercado, como si un Moisés vestido como el muñeco del Monopoly hubiera bajado del monte Sinaí y se las hubiera entregado. Añaden algo más, prosigue este concejal. Aseguran que aquella ley chuta como un cohete en toda España, que tal vez Barcelona es una excepción, pero que no se puede legislar solo pensando en los barceloneses. Este sábado 12 de mayo hay convocadas manifestaciones de inquilinos hartos de los abusos como mínimo en A Coruña, Málaga, Las Palmas de Gran Canaria, Sevilla, València, Palma de Mallorca, Granada, Madrid y, por supuesto, Barcelona.

Carteles convocando a la manifestación en defensa de una vivienda digna en Barcelona.

La cita, en el caso de Barcelona, es a las seis de la tarde en los Jardinets del paseo de Gràcia. Está detrás de la convocatoria una macedonia de entidades que han decidido llamarse para la ocasión BCNnoestaenvenda, es decir, que el mínimo denominador común son las ganas de poner freno a la gentrificación creciente de la ciudad. En esa macedonia destacan, entre otros colectivos, la PAH, Arquitectes sense Fronteres, el Observatori DESC, la FAVB y el gran fenómeno a tener en cuenta de este último año, el Sindicat de Llogaters, que con solo un año de edad está cosechando significativas victorias contra las subidas de los alquileres. La simple existencia de todas estas organizaciones ya es un síntoma de cuál es la salud de la ciudad, más o menos como en la edad media lo fue que hubiera un Gremio de Pobres de Barcelona. Que lo hubo.

El éxito de la convocatoria ya se verá. Si el reto es lograr una demostración de fuerza como la que han llevado a cabo los pensionistas estas últimas semana, tal vez el listón esté demasiado alto. Pero, por el momento, el cartelismo que han editado para la ocasión ya han logrado que no pase inadvertido, lo cual es mucho, porque el cartelismo nunca es artillería menor cuando se libra una batalla.

Rojo y verde

Detrás de los carteles en rojo y verde que estos días han circulado por las redes sociales está el colectivo Semilla y, como parte de él, Erica Volpini y Gerardo Ezequiel Martín, por descontado víctimas también de los problemas del alquiler en Barcelona. Más que eso. Del alquiler y de otras dolencias. "En nuestra escalera del Raval hay un narcopiso", explica Martín.

La cuestión es que merece la pena reparar en un detalle singular de esos carteles, más allá de que su estética es muy contemporánea. No echan mano de la épica como  los de la guerra civil española o la segunda guerra mundial. No prometen, es decir, que no pasarán. Según Martín, la realidad barcelonesa es tan bestia que basta con buscar datos de las estadísticas oficiales y buscarles una tipografía resultona. Por ejemplo: "10 desahucios al día en Barcelona". Otro ejemplo: "El 85% de los desahucios son por alquileres abusivos". El color rojo sirve para los carteles de denuncia. El verde, sin ser para echar cohetes, para poner sobre la mesa datos que a lo mejor sirven para encontrar remedios. O parches. Por ejemplo: "Hay más de 13.000 pisos vacíos en Barcelona".