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Entidades de Nou Barris denuncian el acoso ultra a una mezquita

La comunidad islámica aseguran sufrir sabotajes, intimidaciones e insultos

El Periódico

Mohamed Achchach, miembro de la comunidad islámica de la mezquita de la calle de Japó.

Mohamed Achchach, miembro de la comunidad islámica de la mezquita de la calle de Japó. / Pol Solà / ACN

Diversas entidades del distrito de Nou Barris de Barcelona han denunciado este martes la situación de desprotección de la comunidad islámica del barrio de Prosperitat, así como el acoso e intimidaciones que sufren por parte de grupos de la ultraderecha desde que se construyó una mezquita en la calle de Japó.

Según ha explicado en una rueda de prensa el vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona, Albert Recio, "se está viviendo una situación intolerable y muy grave por el continuo acoso de un grupo reducido de vecinos de la ultraderecha".

Tal y como ha explicado la representante de la Xarxa 9 Barris Acull, Lourdes Ponce, los hechos se remontan a cuatro años atrás, cuando la comunidad islámica del barrio, "a la que conocemos desde hace muchos años", se puso en contacto con las entidades para que les acompañasen en el proceso de abrir el centro de culto.

En el mes de enero del año pasado la comunidad consiguió el contrato para abrir la mezquita en la calle de Japó, "por lo que quisieron presentarse a la comunidad de vecinos en una reunión para empezar una buena relación", ha relatado.

"Desde la primera reunión de vecinos, estos ya demostraron su rechazo absoluto y ya nos advirtieron de que no lo iban a permitir", ha remarcado Ponce.

Protestas diarias

Dos meses más tarde empezaron las primeras caceroladas, "que hasta día de hoy se siguen produciendo cada día a las nueve de la noche", mediante el uso de bombos, pitos y bocinas.

Las entidades han lamentado que haya "críos que están sufriendo ataques de ansiedad y pasando miedo" por la situación que se ha dado.

Además, Ponce ha denunciado que los miembros de la comunidad reciben insultos y agresiones cuando salen de rezar por parte de miembros de ultraderecha, "incluso por parte de personas que no viven ni en el barrio pero que se citan allí los fines de semana".

Por su parte, uno de los miembros de la comunicad islámica, Mohammed Ahchach, ha lamentado que no hay día que no tengan algún altercado y ha pedido "a quien tenga el poder" que pongan una línea roja y apliquen las normas, "por la seguridad de nuestra comunidad y la de los vecinos y para que podamos ejercer nuestro derecho".

Sabotajes

El centro, que ya está en funcionamiento al haber pasado todos los requisitos legales, ha sufrido sabotajes "como destrozos en la puerta o pintadas", que han impedido su uso normal.

Recio ha exigido a los cuerpos de seguridad una orden de alejamiento para los "fascistas" de la calle de Japó, así como un trabajo continuo de protección y vigilancia de la zona.

"Queremos evitar que esto acabe mal, por lo que pedimos una actuación ya", ha solicitado.

El párroco Pere Carulla ha remarcado la necesidad de defender los derechos de esta comunidad: "Si nosotros reclamamos el derecho de la libertad, ellos también tienen derecho a poder disfrutar de él".

Por su parte, la representante del Casal de Jóvenes del Barrio, Raquel Satorre, ha descrito el altercado que tuvo lugar el pasado sábado, en el que muchos asistentes que defendían la mezquita sufrieron agresiones por parte de miembros de "Democracia Nacional y de la ultraderecha".

La entidades también han denunciado que las administraciones no hacen lo suficiente para frenar "esta campaña de miedo", así como la "actitud pasiva" que mantiene la policía frente los insultos y la intimidación, al "dejarles libres dos calles más abajo".

Según han informado, los Mossos d'Esquadra tienen identificados a 41 miembros de la ultraderecha.

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