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FINAL FELIZ PARA UN PROYECTO SOCIAL EN CIUTAT VELLA

El Raval vence la batalla del gimnasio cooperativo Sant Pau

Tras una intensa movilización vecinal, propiedad, ayuntamiento y centro deportivo firman un pacto que les alarga tres años y medio el contrato de alquiler

El acuerdo incluye también la compra por parte del municipio de un edificio en estado semiruinoso, que se convertirá en vivienda social

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Ángela, una de las chicas del Casal dels Infants que ha empezado a colaborar con el Sant Pau. 

Ángela, una de las chicas del Casal dels Infants que ha empezado a colaborar con el Sant Pau.  / RICARD CUGAT

El cava correrá con más motivo aún en la fiesta del 75º aniversario del gimnasio cooperativo Sant Pau que se celebrará este domingo. El espacio, donde las pesas y la piscina son (casi) lo de menos, buque insignia de la resistencia del Raval, ha firmado este jueves un acuerdo que da tres años y medio de oxígeno al proyecto, que llevaba meses bajo la espada de Damocles. No tenían contrato desde el pasado mes de julio, debían el alquiler de un año y tenía una orden de desalojo. Desahucio que no se produjo gracias a una fuerte movilización vecinal. Todos los movimientos sociales del barrio se volcaron en su defensa y, tras meses de negociaciones a tres bandas entre gimnasio (ahora cooperativa), ayuntamiento y propiedad, han llegado a un acuerdo.

Además de salvar el Sant Pau, cuyo proyecto social es reconocido por todos en el barrio y más allá, con acuerdos con entidades que van del Casal dels Infants al Sindicato Mantero, el acuerdo incluye la compra por parte del ayuntamiento de la finca de Reina Amalia, 10, de los mismos dueños que el gimnasio y en la misma y golosa isla, en la frontera entre el Raval y Sant Antoni. Finca que tenía todos los puntos para acabar convirtiéndose en lo opuesto de lo que finalmente será: vivienda social. "Esta no es una victoria del Sant Pau, es una victoria del Raval. Gracias al apoyo popular, el ayuntamiento ha entendido que el barrio es un sitio mejor con el Sant Pau", repite emocionado Ernest Morera, alma del gimnasio cooperativo.

NUEVOS ACUERDOS

En los duros meses de espera hasta el ansiado pacto, el Sant Pau no ha parado. En las últimas semanas ha firmado un nuevo acuerdo con el Casal dels infants. Ya trabajaban con ellos en los cursos de natación para madres musulmanas con sus hijos -allí pueden estar en la piscina cómodas, sin sentirse juzgadas-, y han ampliado el convenio a las jóvenes de su piso de acogida. "Es un intercambio. Ellas colaboran con la cooperativa haciendo buzoneo. Ya forman parte de la comunidad del Sant Pau", resume Morera. También se han aliado con el videoclub Cíclic y han iniciado un curso de boxeo para los chicos de la calle del Forat de la Vergonya.

Ahora se han propuesto hacerse fuertes, además de en lo social -asignatura que tienen más que superada-, en lo económico. Han aprendido que los números tienen que salir. Para ello preparan una campaña de búsqueda de socios -han calculado que necesitan 100 más "de los que pagan" (tienen 700 usuarios que acceden de forma gratuita, entre personas simpapeles, sintecho y jóvenes vulnerables). Están a punto de lanzar también un 'verkami' para reunir los 16.000 euros que aún deben (y que tienen el compromiso de pagar en las próximas semanas).

Temas: Desahucios